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Secuelas de hemorragia cerebral y cómo tratarlas

La hemorragia cerebral, muchas veces conocida como “derrame cerebral”, ocurre cuando hay un sangrado dentro del cerebro. Dependiendo la cantidad del sangrado, la ubicación exacta del mismo y la causa de la hemorragia es la gravedad del padecimiento, el cual puede llegar a ser mortal si no es tratado a tiempo.

Pasado el momento agudo, el tratamiento se basa principalmente en la rehabilitación neurológica para tratar las secuelas que haya dejado la hemorragia.

En Neurocenter, como especialistas en atención neurológica, uno de nuestros principales servicios es precisamente la neurorehabilitación para las secuelas de todo tipo de padecimientos neurológicos.

Tenemos la certeza de que con nuestra propuesta alternativa de atención podemos lograr detener tus pérdidas y ayudarte a recuperar todo aquello que, quien nos busca, requiere para tener una vida plena.

¿Por qué ocurre una hemorragia cerebral y cómo se presenta?

La hemorragia cerebral se divide inicialmente en traumática o no traumática. La traumática ocurre cuando hubo algún traumatismo en la cabeza como un accidente automovilístico, una caída o un golpe.

Esto ocasiona que haya ruptura de un vaso sanguíneo dentro del cerebro provocando así la hemorragia. Este tipo suele ser grave ya sea porque el traumatismo en la cabeza fue muy severo, o por las otras lesiones que haya en el cuerpo según el tipo y mecanismo del trauma.

Dentro de las causas no traumáticas se encuentran:

  • Crisis hipertensiva. Cuando la presión arterial se eleva a valores peligrosos (mayor a 160/100 mmHg) aumenta mucho el riesgo de que se rompa un vaso sanguíneo por la alta presión que lleva la sangre. Esto suele ocurrir con vasos sanguíneos pequeños a nivel de los ganglios basales, una parte profunda del cerebro. 
  • Aneurismas. Ocurren cuando hay una dilatación en un segmento de una arteria, esto ocasiona que ese segmento de pared arterial sea muy delgada y altamente susceptible a una ruptura. Cuando hay un aneurisma en una arteria dentro del cerebro ésta se puede romper por una ligera elevación de la presión arterial, un traumatismo leve, o incluso de manera espontánea sin ningún desencadenante.
  • Malformación arteriovenosa. Consiste en una conexión anormal entre una arteria y una vena, lo cuál también las vuelve susceptibles a una ruptura.

 

La gravedad de la hemorragia cerebral es muy variable, puede haber microsangrados que incluso pueden ser asintomáticos y el paciente se percate por un TAC o resonancia magnética del cerebro que se haya realizado por alguna otra razón, o tan graves que el sangrado sea tan extenso que ocasione la muerte en minutos o días. 

Las secuelas que se presenten posterior al sangrado dependen de la extensión y ubicación del sangrado. Por ejemplo, si el sangrado fue en una área por donde pasan fibras que mandan la señal de movimiento de ese lado del cuerpo, el paciente se presenta con una parálisis de la mitad del cuerpo, si es el los lóbulos temporales provocará trastornos del lenguaje, o si es en la región occipital muy probablemente ocasione alteraciones visuales.

Rehabilitación neurológica

La rehabilitación neurológica es la piedra angular en el tratamiento de las secuelas por hemorragia cerebral. Una vez controlado el sangrado y después de haber identificado y tratado la causa de la hemorragia cerebral como el control de la presión arterial o incluso neurocirugía si es el caso, se estabiliza al paciente y si su condición le permite, se puede iniciar la rehabilitación dentro del hospital, para posteriormente continuarla al darlo de alta.

Esta terapia es personalizada, es decir, el neurólogo evaluará al paciente para identificar todas las secuelas que hayan surgido para dirigir la terapia a trabajar estas áreas. Según el área afectada por el sangrado el paciente puede requerir terapia física para recuperar el movimiento de alguna parte del cuerpo, terapia de lenguaje o terapia de deglución.

Además de la terapia física, puede llegar a ser necesario otros tipos de terapia de rehabilitación como estimulación magnética transcraneal, terapia neuropsicológica, entre otros.

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