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Cómo se presenta la esclerosis múltiple

La Esclerosis Múltiple (EM) es una enfermedad desmielinizante, crónica, autoinmune e inflamatoria que afecta a todo el sistema nervioso central y constituye la principal causa de discapacidad neurológica no traumática entre los adultos jóvenes. 

Existen distintos factores de riesgo para presentar esta enfermedad que puede presentarse de cuatro formas diferentes según las características de cada paciente, y para poder determinarlas se requiere realizar un estudio neurofisiológico llamado Potenciales Evocados.

En Neurocenter nos especializamos en la atención neurológica y como tal ofrecemos no sólo la realización de estudios de neurofisiología, sino su interpretación, la emisión de un diagnóstico y la prescripción de un tratamiento adecuado.

Contamos con una robusta red de profesionales y una amplia infraestructura que nos permite tener la certeza de que podemos lograr detener tus pérdidas y ayudarte a ganar todo aquello que necesitas para retomar el control de tu vida.

¿Cuáles son los subtipos de EM?

Existen cuatro subtipos en los que se puede presentar la Esclerosis Múltiple de acuerdo a los síntomas que presente cada uno de los pacientes, y esto determinará también cuál es el tratamiento a seguir.

Remitente-recurrente: cerca del 85% de los pacientes debutan con esta forma, se caracteriza por cuadros agudos de síntomas neurológicos con recuperación.

Secundariamente progresiva: aparece 10-20 años después de la instalación de la forma remitente recurrente, las remisiones se vuelven infrecuentes y por lo general son reemplazadas por un empeoramiento gradual de los síntomas neurológicos a lo largo de meses a años, suelen quedar secuelas neurológicas y se considera la progresión de las lesiones tempranas. 

Primariamente progresiva: sólo 15% de los pacientes con EM se presentan con síntomas neurológicos progresivos y graduales sin remisiones desde el inicio. Generalmente los síntomas son mielopáticos. 

Progresiva-recurrente: es un subtipo de la forma primaria progresiva que puede tener recaídas raras sobreimpuestas a una progresión lenta. A diferencia de la forma remitente-recurrente, este subtipo tiene escasez de lesiones cerebrales y espinales en la resonancia magnética.

¿Cómo se realiza el diagnóstico de la EM?

El diagnóstico se realiza mediante la historia clínica del paciente donde la exploración neurológica hará al neurólogo sospechar de la enfermedad, y podrá apoyarse en estudios de imagen como la Resonancia Magnética de Cerebro o estudios de potenciales evocados somatosensoriales, visuales y de tallo cerebral.

Potenciales evocados: Son técnicas diagnósticas que mediante estímulos sensitivos (visuales, auditivos, táctiles) y el registro de las respuestas cerebrales que estos provocan valoran la integridad de las vías estimuladas.

Si el estímulo visual, auditivo o táctil no produce la onda esperable en el tiempo y lugar adecuado, quiere decir que hay alguna interrupción de esta vía nerviosa y por la tanto da información sobre la patología. 

No hay una preparación especial como tal, solamente se requiere que el paciente asista con el pelo limpio y seco ya que se le colocan unos electrodos (se pegan con pasta conductora y colodon) en el cuero cabelludo, pabellones auriculares, hombro cuello o columna según se requiera. posteriormente recibe los distintos estímulos para obtener la respuesta evocada correspondiente.

Factores de riesgo

Dentro de los factores de riesgo que se han identificado para el desarrollo de EM están:

  • Infecciones virales, especialmente por el virus de Epstein-Barr
  • Sexo femenino
  • Poca exposición a luz solar (deficiencia de vitamina D)
  • Tabaquismo
  • Historia familiar/genética
  • Vivir en latitudes altas.

 

Ocurre con mayor frecuencia en mujeres que en hombres como es el caso de la mayoría de enfermedades autoinmunes, así mismo, las mujeres tienen un curso clínico diferente principalmente remitente-recurrente y los hombres tienden a presentar formas progresivas y con peor pronóstico

¿Cuáles son los síntomas de la EM?

Las manifestaciones clínicas típicas de la EM en relación con la localización del foco de desmielinización incluyen:

  • Trastornos sensitivos-motores en uno o más miembros (forma de presentación de aproximadamente 50% de los pacientes)
  • Neuritis óptica (síntoma inicial en el 25% de los pacientes)
  • Diplopía por oftalmoplejía internuclear)
  • Ataxia
  • Vejiga neurogénica
  • Fatiga
  • Disartria
  • Síntomas paroxísticos como neuralgia del trigémino (se presenta en menos del 10%)
  • Nistagmo
  • Vértigo.

Son más raros los signos corticales (afasia, apraxia, convulsiones, demencias) y los signos extrapiramidales como corea y rigidez.

 

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¿Existe tratamiento para la enfermedad?

El tratamiento  farmacológico se divide en 3 grupos: el de las exacerbaciones o brotes, la terapia modificadora de la enfermedad y el tratamiento de los síntomas. El tratamiento de los brotes se basa en corticosteroides, hormona adrenocorticotropa (ACTH) y plasmaféresis. El tratamiento modificador de la enfermedad se basa en fármacos como azatioprina, ciclofosfamida, interferones, acetato de glatiramer, natalizumab y mitoxantrona.  Para el tratamiento de sostén debe de tomarse en cuenta el curso clínico de la enfermedad, por ejemplo, en la forma remitente recurrente se usan los interferones, el acetato de glatiramer y fingolimod.

El tratamiento para las afectaciones motoras puede incluir terapia de neuro rehabilitación física. y para los problemas visuales se puede emplear la terapia de estimulación magnética transcraneal para facilitación visual.

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