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Cefaleas: Cuándo ir al neurólogo por dolor de cabeza

El dolor de cabeza es uno de los síntomas más comunes  y es una de las causas más importantes de ausentismo laboral. Es un síntoma muy frecuente en la población constituyendo el motivo de consulta del 20% de los pacientes que acuden a los servicios de neurología.

Aun cuando cabe admitir que la cefalea no es una enfermedad peligrosa en la gran mayoría de los casos, debe tomarse en serio, pues puede poner al médico en la pista de otra enfermedad grave como problemas vasculares o tumoraciones.

¿Te duele el cerebro?

El cerebro no duele y es casi imposible desencadenar dolor por estimulación directa cerebral, a excepción de algunos núcleos del tronco cerebral relacionados con serotonina y epinefrina, que pueden originar un dolor parecido a la migraña. Duelen, las meninges, las arterias de la duramadre y la base del cráneo. 

Los dolores provocados por encima de los hemisferios cerebrales se proyectan por el trigémino a la zona fronto-parieto-temporal y el dolor de causa infratentorial hacia el occipital a través del glosofaríngeo y neumogástrico.

¿Qué es la cefalea?

La cefalea se define como una sensación dolorosa de intensidad variable localizada en la bóveda craneal, parte alta del cuello o nuca y mitad superior de la cara (frente). El dolor percibido en la mitad inferior de la cara se denomina algia o dolor facial.

Tipos de cefaleas

  • Cefaleas primarias: Cefaleas sin signos físicos ni complementarios específicos, y cuyo diagnóstico vendrá dado por el interrogatorio del paciente como la cefalea tensional,la migraña o en racimos.
  • Cefaleas secundarias: Son aquellas que tienen de base un padecimiento específico como por aneurismas, tumores, infecciones etc..

¿Por qué se produce el dolor?

La cefalea aparece como resultado de la inflamación o distensión (tracción o compresión) de las estructuras encefálicas sensibles al dolor. Las más importantes y de mayor significado en la etiología de las cefaleas son:

  • ­ Piel, tejido subcutáneo, músculos, arterias y periostio del cráneo.
  • ­ Ojos, oídos, senos y cavidad nasal.
  • ­ Senos venosos intracraneales y sus venas tributarias.
  • ­ Algunas partes de la duramadre de la base del cráneo y las arterias de la duramadre y la piamadre.
  • ­ Trigémino, glosofaríngeo, vago y los tres primeros nervios craneales.

Diferencias entre migrañas y cefaleas 

En primer lugar, es necesario destacar que las migrañas requieren de un diagnóstico profesional que permita establecer que ciertamente se trata de esta patología, ya que sus cuadros pueden llegar a ser  incapacitantes. Entre las dos principales diferencias podemos establecer: 

  • Intensidad 

El dolor de cabeza, a pesar de ser sumamente molesto, permite cumplir con las actividades diarias sin mayor  dificultad, mientras que las migrañas pueden llegar a causar incapacidad momentánea tanto por el dolor  intenso, como por lo constante que resulta. 

Los cuadros de migrañas con aura obligan a la persona que los sufre a retirarse y buscar reposo sin realizar  ningún tipo de actividad, lejos de cualquier sonido o iluminación. 

  • Duración 

Un simple dolor de cabeza tiene una duración corta, en especial si se tiene en cuenta el tipo de actividad que  se esté realizando en el momento o si se consume algún tipo de analgésico. Por su parte, las migrañas pueden  llegar a durar incluso días sin que el tratamiento común pueda llegar a causar efecto. 

  • Otros síntomas 

Las cefaleas pocas veces tienen síntomas asociados, simplemente se trata de un simple dolor de cabeza. 

Por su parte, la migraña se enfoca más hacia un lado de la cabeza y además trae consigo náuseas, sensibilidad a  la luz y el ruido, dolor pulsátil por momentos y aturdimiento.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

Probablemente, en ninguna situación clínica sea tan importante realizar una evaluación minuciosa y una exploración física detallada para poder orientar el diagnóstico de una cefalea.

Al realizar la historia clínica deben valorarse:

  • La forma de inicio
  • La edad
  • Los antecedentes familiares y personales
  • Las características del dolor
  • La sintomatología
  • Enfermedades acompañantes. 

En un primer momento hay que precisar si el paciente presenta una cefalea aguda o si se trata de un enfermo con antecedentes de cefaleas crónicas o recurrentes.

Las cefaleas agudas e intensas en pacientes sin historia previa revisten especial importancia, ya que obligan a descartar enfermedades graves como una hemorragia subaracnoidea o un proceso expansivo intracraneal. Las cefaleas crónicas o recurrentes suelen ser de origen vascular (migrañas) o de estrés.

La existencia de antecedentes familiares de cefalea recurrente orientará hacia una migraña clásica o común, ya que éstos se hallan en el 70% de los pacientes que padecen esta enfermedad.

Asimismo, en cuanto a los antecedentes patológicos, debe valorarse la existencia de traumatismos previos (cefalea postraumática), ingesta de anovulatorios (trombosis cerebrales), medicamentos vasodilatadores, lesiones oculares u otorrinolaringológicas o práctica de una punción lumbar (cefalea pospunción lumbar). 

Sintomatología

La sintomatología que acompaña al dolor puede ayudar en el diagnóstico de la enfermedad.

  • La presencia de un aura visual en forma de escotoma centelleante minutos antes del inicio del cuadro define a la migraña clásica.
  • El lagrimeo y la rubicundez facial ipsilateral son diagnósticos de cefalea en racimos o  de Horton. 
  • Los datos de depresión (insomnio, anorexia, tristeza) revisten gran importancia para efectuar el diagnóstico de cefalea psicógena.
  • La presencia de fiebre obliga a descartar un cuadro de meningitis, encefalitis o arteritis de la temporal y la existencia de focalidad neurológica, una lesión expansiva intracraneal, migraña acompañada o meningoencefalitis.
  • La pérdida de agudeza visual hará sospechar una arteritis de la temporal. Debe buscarse con intención la existencia de papiledema, que sugiere hipertensión intracraneal (lesión expansiva intracraneal, pseudotumor cerebral) o la presencia de hemorragias retinianas (hipertensión arterial, hemorragia subaracnoidea).

 

Estudios

En ocasiones hay que confirmar las hipótesis diagnósticas con ayuda de exploraciones, como TAC, punción lumbar u otras.

  • La TAC craneal debe solicitarse ante la sospecha de cualquier tipo de lesión expansiva intracraneal (tumor, absceso o hematoma) o en los casos de cefaleas agudas cuyo diagnóstico no sea evidente, en las postraumáticas y en aquellas con focalidad neurológica. 
  • La Resonancia Magnética es de utilidad para los infartos migrañosos, parasitosis o tumoraciones.
  • La punción lumbar se practicará siempre después del examen del fondo de ojo, en los casos de cefaleas agudas con fiebre para descartar una meningitis y cuando existe sospecha de una hemorragia subaracnoidea.

¿Cómo se tratan las cefaleas?

Como ya se ha mencionado primero hay que diagnosticar de qué tipo de cefalea se trata, si es una cefalea primaria o secundaria, una vez determinada la etiología y con los estudios necesarios se podrá decidir sobre el tratamiento a seguir.

Existe el tratamiento farmacológico como la analgesia con paracetamol, ketorolaco, tramadol, triptanos, antidepresivos etc. así como la estimulación magnética  transcraneal para dolor para su manejo.

En caso de cefaleas secundarias a tumoraciones o hemorragia se puede requerir de intervención quirúrgica, en caso de infecciones de tratamiento antibiótico.

La cefalea debe de ser revisada por un experto en neurología, quien tiene la mayor experiencia en este tipo de padecimientos, teniendo un tratamiento más efectivo y menor riesgo de recurrencia del dolor.

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