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Parálisis cerebral: ¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de la parálisis cerebral infantil se basa en tener presente una posible causa para el desarrollo de signos y síntomas, y con ello la evaluación clínica por parte de un neuropediatra, que juega un papel primordial en su diagnóstico.

Algunos de los signos característicos de este padecimiento son el desarrollo de hipotonía muscular, presencia de reflejos primitivos y retardo del desarrollo postural.

Con respecto a la determinación de su posible causa es necesaria una investigación antes, durante y después del embarazo. Así como también la formación de una historia clínica detallada,  su respectivo examen físico, y el uso de resonancia magnética.  

La parálisis cerebral se puede definir como un síndrome localizado en el Sistema Nervioso Central (SNC), se caracteriza por una serie de trastornos de control motor que producen anormalidades en la postura, coordinación motora y en el tono muscular. Provocando una limitación en la actividad. Se debe a una lesión congénita que afecta al cerebro inmaduro y su progresión puede mejorar o permanecer durante toda la vida.

¿Qué es la parálisis cerebral infantil?

La parálisis cerebral infantil o por sus siglas PCI, es la causa más frecuente de parálisis motriz en la edad infantil, ya que está provocada por  una lesión en la primera neurona o neurona motora superior. Es precoz, no progresiva y la mayor parte afecta la parte motora en el desarrollo infantil.

Causas y Síntomas 

Podemos mencionar que la PCI es un síndrome multifactorial. Puede ser provocada por etiología antes del nacimiento y después del nacimiento. Algunas de las causas que se generan durante la fase prenatal son la hemorragia materna, consumo de tóxicos durante la gestación, hipertiroidismo materno, infarto placentario, infecciones virales y factores genéticos. Por otro lado, en los factores perinatales se encuentra la prematuridad, asfixia pre-perinatal. Después del nacimiento, los factores post-natales son el traumatismo craneal, infecciones en el sistema nervioso, hemorragias intracraneales y tumores intracraneales. La mayoría de estos acontecimientos suceden esporádicamente y son de gran importancia para el desarrollo infantil. 

El periodo de sufrimiento cerebral por disminución de la concentración del oxígeno dentro del cerebro, suele ser agudo y grave durante el segundo y tercer día de vida. No necesariamente puede instaurarse como una lesión definitiva dentro del sistema nervioso central. Sin embargo, es necesario que el cerebro del infante necesite un grado de madurez para que las lesiones establecidas anteriormente puedan expresarse clínicamente. Una adecuada exploración neurológica puede realizarse a los 2 años de edad a través del desarrollo psicomotor.

Los padres son los primeros en notar una falta en el desarrollo del infante, ya que los síntomas específicos aparecen antes de los 18 meses de edad. En donde la mayoría de los pacientes que se presenten con parálisis cerebral tendrán presentes un tono muscular anormal, presentando la caída de miembros superiores e inferiores con disminución de la fuerza. Así como también la disminución de los reflejos y movimientos espontáneos de las extremidades. Si el período en el cual los músculos no logran a restablecerse, suelen tener un desbalance en su acortamiento y atrofia, provocando contracturas fijas o estáticas.  

Algunos signos que son indispensables observar durante el desarrollo del recién nacido son  la succión y deglución de leche, ya que pueden estar implícitas las anormalidades orolinguales. El retraso de los reflejos primitivos, es una parte importante que debe ser evaluada junto con la sedestación y sostén de cabeza del infante. También se localizan múltiples anormalidades en la agudeza visual o en los estímulos visuales.

Tratamiento

El manejo de una PCI debe de ser multidisciplinario para las diferentes discapacidades que se presentan. Con ayuda de un neuropediatra, rehabilitador, familiares, trabajadores sociales y enfermeras, se puede lograr un adecuado avance en el infante. El abordaje debe de ser individualizado para tener un objetivo específico en el desarrollo motor, trastornos asociados y la prevención de algunas complicaciones que se reflejan a corto plazo.

 Parálisis cerebral espástica

La parálisis cerebral infantil, tiene diferentes tipos y desarrollos. La más común de todas en la infancia, es la parálisis cerebral espástica que forman un grupo múltiple: 

  • Tetraplejía espástica: Más grave y genera una parálisis en las cuatro extremidades. Existe ausencia del habla, problemas para articular palabras, y alteraciones perceptivo-sensoriales.  
  • Diplejía espástica: Es la más frecuente, encontrándose parálisis en las extremidades inferiores. Al momento de traccionar se aprecia rigidez y espasticidad. 
  • Hemiplejía espástica: Sucede en la mitad del cuerpo. Con debilidad unilateral, donde se hace más evidente cuando el niño gatea.

 La parálisis cerebral infantil desde la atención primaria

La atención del paciente que se encuentra con PCI debe  ser con personal capacitado y con una adecuada participación en cada una de las áreas que amerite el infante para lograr su rehabilitación. Es importante entender que esta enfermedad es compleja y por lo tanto es necesario interdisciplinar a los cuidadores que se enfrenten a las complicaciones desarrolladas de la enfermedad. El pediatra debe ser supervisor del proceso y consultor de todos los problemas que se generen para lograr orientarlos a una solución práctica.

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