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¿Niño rebelde?: Trastorno Oposicionista Desafiante

Durante la infancia y adolescencia es común que nuestros niños presenten conductas de rebeldía, ignorando las indicaciones que les damos y en algunas ocasiones incluso, ponerse agresivos, todo esto como una parte natural de expresar sus emociones. Conforme se alcanza la madurez y durante su etapa de crecimiento, se van desarrollando habilidades para el control de impulsos, además de comprender las normas y conductas sociales.

Sin embargo, un porcentaje de los niños continúan con estas conductas y es importante saber si nos encontramos ante un trastorno de la conducta, en este caso, el trastorno oposicionista desafiante o alguna otra situación, como ansiedad, depresión, o déficit de atención.

¿Qué es el trastorno oposicionista o negativista desafiante?

Es un tipo de trastorno del comportamiento en el que el niño presenta de manera recurrente e inapropiada una serie de conductas de desobediencia, rebeldía, negativa a las órdenes o comportamiento hostil.

Según las estadísticas es un problema muy frecuente estimándose en casi el 3% de todos los niños en edad escolar. Además, es más frecuente en aquellos niños con trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) encontrándose en hasta el 30 a 50% de los mismos. Es importante tener en cuenta que la prevalencia aumenta con la edad sobre todo si no es detectado y tratado a tiempo, alcanzando hasta un 10 a 15% de los jóvenes.

No existe una causa concreta que pueda adjudicarse al desarrollo de este tipo de trastorno. Sin embargo, se han propuesto diferentes teorías que pudieran explicar su aparición.

Teoría del aprendizaje. Que plantea que los niños aprenden este tipo de conductas al observar el comportamiento de las personas a su alrededor.

Teoría del desarrollo. Plantea que existe una dificultad de los niños para alcanzar su autonomía, con dificultad para separarse de sus figuras de autoridad.

Por último, se ha propuesto que algunos neurotransmisores como la serotonina o la dopamina podrían estar involucrados en dicho comportamiento.

¿Cómo se puede detectar?

El paso inicial para su diagnóstico inicia generalmente por la sospecha de los padres o los cuidadores al recibir constantes quejas o llamadas de atención de malos comportamientos en clase, problemas o peleas con compañeros, rechazo a las indicaciones o a las órdenes que se le indican etc.

La mayoría de las veces las conductas de los padres inician con llamados de atención o castigos que generalmente no funcionan o aumentan este tipo de comportamiento desafiante.

 Algunos ejemplos de situaciones que pueden presentarse son las siguientes:

  •   Desobediencia irracional a las principales figuras de autoridad como padres o maestros.
  •   Enojo, ira o sentimientos de frustración o venganza hacia los demás.
  •   Frustración ante situaciones que no pude controlar.
  •   Desafío ante cualquier indicación.
  •   Frecuentemente está discutiendo con las personas.
  •   No reconoce la responsabilidad de sus actos y señala y culpa a los demás como los responsables de sus errores.

Este tipo de conductas afectan su desempeño escolar, o las relaciones sociales de su día a día.

Cómo comentábamos al inicio, este tipo de comportamientos pueden ser hasta cierto punto “normales” o esporádicos. La pregunta es ¿cuándo no es normal? Y ¿cuándo debo acudir con el especialista?

El diagnóstico de trastorno oposicionista desafiante es realizado por el especialista en neurología infantil (neuropediatría), quien, mediante un interrogatorio completo y dirigido, apoyado por una serie de pruebas y herramientas, logrará determinar si realmente estamos ante la presencia de un trastorno del comportamiento o no.

Una de las herramientas más importantes es el manual DSM 5 que dicta una serie de criterios a cumplir para poder llegar a la conclusión del diagnóstico. Algunos de sus criterios son los ya mencionados previamente, además de especificar que este tipo de comportamientos son constantes y no necesariamente están desencadenados por trastorno del ánimo o una situación específica, por ejemplo, la pérdida de un familiar o el divorcio de los padres.

En qué consiste el tratamiento

El tratamiento puede ser farmacológico o no farmacológico.

El tratamiento no farmacológico no solo involucra al paciente, sino también a los padres.

Las terapias para el paciente consisten en sesiones donde se tratan de identificar y enseñar límites, aprender a controlar las emociones o cómo reaccionar a diferentes circunstancias.

El involucrar a los padres permitirá que estos aprendan a enseñar disciplina, positividad, o detectar aquellas situaciones que pueden potenciar este tipo de situaciones desafiantes.

De manera resumida, se trata de que los padres encuentren castigos más adecuados, detecten las situaciones que generan el comportamiento oposicionista para prevenirlas, enseñar a poner límites adecuados o aprender a explicar las situaciones con calma.

El tratamiento farmacológico generalmente no está indicado en este tipo de trastorno. Sin embargo, existen indicaciones puntuales en las cuales podría ser útil, por ejemplo ante el diagnóstico concomitante de TDAH o ante un problema grave de control de impulsos o agresividad.

Pronóstico y la importancia del tratamiento

La detección y tratamiento oportunos son indispensables para poder mejorar la relación del paciente con su entorno, ya sea con sus padres, compañeros o maestros.

De este modo se podrán evitar los problemas académicos, el rechazo por parte de compañeros o incluso problemas familiares.

Además, se ha demostrado que el inicio del tratamiento puede evitar situaciones futuras graves como depresión, ansiedad, adicciones o abandono escolar.

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