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Disfagia: Diagnóstico y tratamiento de deglución

El término disfagia se refiere a la dificultad que presenta una persona para comer, deglutir o tragar a consecuencia de algún daño neurológico. Esta secuela puede tratarse y en ocasiones revertirse con terapia de deglución y neurorehabilitación.

Para diagnosticar este padecimiento se realizan diversas pruebas, pero lo más importante es poder iniciar con un tratamiento adecuado lo antes posible, para poder lograr la mayor recuperación del paciente.

En Neurocenter nos especializamos en atención neurológico y contamos no sólo con una amplia infraestructura, sino con una robusta red de profesionales capaces de ofrecer un diagnóstico acertado y prescribir el tratamiento indicado.

Tenemos la certeza de que con nuestra propuesta alterntiva de atención podemos lograr detener las pérdidas y ayudarte a ganar todo aquellos que necesitas para tener una vida plena.

¿Qué pruebas se utilizan para diagnosticar la disfagia?

Test de agua: con una jeringa de alimentación se le administran 10 ml de agua y se observa si hay babeo, el número de degluciones, si hay tos o si hay disfonía.

Se repite 4 veces en total el mismo volumen de 10 ml de agua y se acaba con la administración de 50ml. La prueba es positiva si se reporta cualquier síntoma o negativa si no se presenta ningún síntoma 

Video radiología de la deglución o videofluoroscopia : Se graba en video una serie de degluciones de material de diferentes volúmenes y consistencias, hidrosoluble, tanto en proyección lateral como anteroposterior. Se considera el estándar de oro en pruebas de disfagia y permite evaluar el riesgo de aspiración. 

Endoscopia: la visualización endoscópica del esófago y la laringe es el mejor método para detectar causas orgánicas que producen disfagia.

¿Existe tratamiento para la disfagia?

La evidencia disponible actualmente indica que la aplicación de programas de diagnóstico y tratamiento de la disfagia orofaríngea en pacientes vulnerables ocasiona una importante reducción de la morbimortalidad, debido a la reducción de la incidencia de neumonías por aspiración y la mejora del estado nutricional del paciente.

El objetivo es mantener la vía oral mientras sea posible, conseguir una deglución segura y mantener una hidratación y nutrición adecuada.

Cuidados generales: La posición más fisiológica para deglutir es sentado a 90 grados, al final de la ingesta mantener al paciente en sedestación por 30 minutos. La reducción del volumen y los incrementos en la viscosidad causan un importante efecto terapéutico 

Terapia de neurorehabilitación para deglución con estrategias posturales. maniobras deglutorias específicas y estrategias de incremento sensorial oral.

Toxina botulínica: Deriva de la fermentación controlada del clostridium botulinum y su inyección directa en el músculo cricofaríngeo permitiendo conseguir la parálisis (relajación) y la deglución en pocos días. Sus inconvenientes es que el efecto es gradualmente reversible aunque es posible repetir las sesiones.

Está indicada en pacientes con disfunción primaria del cricofaríngeo. Se localiza la hipofaringe y el músculo cricofaríngeo. Se suelen administrar de 50 a 100 Unidades por sesión. La sesión suele durar 20 minutos.

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¿Qué es la disfagia?

La mayoría de los pacientes hacen referencia a una deglución anormal, como una sensación de que los alimentos se atoran, se pegan o se atascan en la garganta. La deglución comprende 3 fases en las cuales puede existir una alteración provocando la disfagia, las cuales son: 

  1. Fase oral: integra la masticación, la formación del bolo alimenticio y el paso a la faringe
  2. Fase faríngea: ocurre la deglución donde ocurre un cierre de la nasofaringe mediante el velo del paladar, la elevación y cierre de la laringe, la apertura del esfínter esofágico superior y la contracción de la musculatura faríngea. se cierra la laringe y permite el paso del alimento.
  3. Fase esofágica: esta fase empuja el bolo hacia la cavidad gástrica.

¿Cuáles son las causas de la disfagia orofaríngea?

Es debida a un obstáculo mecánico por obstrucción o funcional por una mala elaboración del bolo alimenticio o afectación de los esfínteres esofágicos superior e inferior.

Intrínsecas: divertículo de zenker, abscesos, amigdalitis, estenosis post radioterapia, tumores y úlceras por fármacos.

Extrínsecas: osteofitos cervicales, bocio, aneurismas, cardiomegalia. 

Las causas neurológicas entran dentro de las funcionales. Entre ellas destaca el accidente cerebro vascular, la enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple, esclerosis lateral amiotrófica, tumores cerebrales o fármacos con efecto en sistema nervioso central.

¿Qué implicaciones clínicas ocasiona la disfagia?

  • Molestias o dolor al tragar
  • Expulsión de los alimentos en la boca o rechazo con la lengua
  • Aumento del tiempo que dura la deglución con masticación prolongada
  • Babeo
  • Inadecuado cierre labial
  • Presencia de residuos de alimento en la boca o lengua.
  • Sensación de atasco en la garganta y necesidad de tragar repetidas veces
  • Carraspeo continuo o frecuente
  • Atragantamiento con determinadas consistencias
  • Deglución fraccionada, necesidad de fragmentar el bolo y de tragarlo en varios intentos
  • Voz “húmeda”
  • Bronquitis o neumonías de repetición

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