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Disfagia: Cómo tratar los problemas de deglución

El término de disfagia hace referencia a la dificultad para llevar el bolo alimenticio desde la boca hasta el estómago y realizar una adecuada deglución, generando cuadros de desnutrición y deshidratación, junto con infecciones respiratorias como la neumonía aspirativa.     

Es común que las personas que padecen trastornos neurológicos como esclerosis múltiple, Parkinson, que han sufrido un accidente cerebrovascular o simplemente a causa del envejecimiento, presenten disfagia, la cual puede ser tratada con terapia de deglución una vez que fue diagnosticada.

Es importante recibir un tratamiento adecuado lo antes posible para evitar complicaciones que deterioren la salud y la calidad de vida de los pacientes. En Neurocenter nos especializamos en atención neurológica y ofrecemos servicios integrales y multidisiciplinarios.

Gracias a nuestra robusta red de profesionales y nuestra infraestructura médica, tenemos la certeza de que podemos lograr detener tus pérdidas y ayudarte a ganar todo aquello que, quien nos busca, requiere para tener una vida plena.

Tipos de disfagia

Los tipos de disfagia, se distinguen entre:

–        Disfagia aguda: Se caracteriza por la brusca imposibilidad de la deglución de sólidos y líquidos, requiriendo de atención inmediata y derivación urgente. La disfagia es total, constatando en ocasiones disnea y disfonía entre otros síntomas.

–        Disfagia de causa no aguda: Esta se divide en disfagia orofaríngea, disfagia esofágica y disfagia funcional. Pueden ser tratadas con terapia de deglución.

  1. Disfagia orofaríngea: En la disfagia orofaríngea se encuentra la dificultad al inicio de la deglución, siendo que el bolo alimenticio no llega al esófago. Las alteraciones pueden suscitarse por una mala elaboración del bolo en la cavidad oral, alteraciones en la coordinación faríngea y la relajación del esfínter esofágico superior. Se presentan síntomas como:
  • Tos
  • Regurgitación
  • Sialorrea
  • Xerostomía
  • Disartria, entre otros

Con frecuencia, este tipo de disfagia se manifiesta a causa de una enfermedad sistémica y neurológica, por ejemplo, en el 60% de los pacientes con esclerosis lateral amiotrófica, en el 40% de personas con miastenia gravis y en el 44% de pacientes con esclerosis múltiple.

  1. Disfagia esofágica: Se describe como la sensación de que el bolo se detiene en el esófago. Es referido como un nudo en el pecho y se acompaña entre los intentos de deglución, síntomas de aspiración, tos y asfixia.

Las causas asociadas son por un proceso inflamatorio de la pared esofágica; a través de una obstrucción mecánica la cual debe descartar metaplasia, displasia y malignidad.

  1. Disfagia funcional: Este tipo de disfagia se caracteriza por la sensación de un tránsito anormal del bolo. Debe de cumplir los siguientes criterios:
  • Sensación de que los alimentos se pegan o pasan de forma anormal por el esófago
  • Reflujo gastroesofágico como causante de los síntomas
  • Ausencia de la motilidad esofágica.

Estos criterios deben de cumplirse en los últimos 3 y 6 meses.

Tratamiento de la disfagia

Hay evidencia de la eficacia de los tratamientos implicados en los pacientes con disfagia, cada uno de ellos son enfocados en conseguir una deglución eficaz y segura, entre ellos se logra reducir las complicaciones respiratorias, se valoran las necesidades, y se orienta al paciente y familiares acerca de la alimentación no oral.  

La rehabilitación física deglutoria, es de principal importancia en el restablecimiento de una adecuada función. En ella comprende de una serie de técnicas para recuperar la función pérdida. Cada una de las estrategias, deben de personalizarse y adaptarse a la función de cada paciente. En ellas podemos abarcar estrategias posturales, la cual permite la verticalidad y simetría durante la ingesta.

Por otro lado, las estrategias para un incremento sensorial oral, son útiles en apraxias o alteraciones de la sensibilidad oral, ayudan a estimular el intento de deglución, entre ellas podemos encontrar la estimulación mecánica de la lengua y de los pilares faríngeos con el uso de alimentos fríos y ácidos, así como también del volumen y sabor del bolo.                                        

Finalmente, se abordan ejercicios que son útiles en las praxias neuromusculares y ayudan a reeducar la musculatura esofágica. El uso de maniobras deglutorias y las técnicas de facilitación a través de la electroestimulación neuromuscular, aumentan el potencial y mejoran la sincronización en cada fase de la deglución.

Diagnóstico de la disfagia

Es de suma importancia conocer el diagnóstico a través de una exhaustiva entrevista de una historia clínica completa, conociendo detalles y puntos clave para determinar el diagnóstico oportuno de la enfermedad.                               

Cualquier enfermo que sospeche la existencia de disfagia, puede indicarse realizar la historia clínica antes de someterse a cualquier procedimiento diagnóstico. A través de un test en los que aborde una evaluación verbal, con puntuaciones directas y que permite evaluar los síntomas clínicos.

Además, la exploración física determinará los signos neurológicos, musculoesqueléticos, cutáneos o endocrinos metabólicos que se encuentren afectados.

A pesar de la dificultad para la valoración de la disfagia, el diagnóstico debe de ser complementario con pruebas de laboratorio (descarta la etiología), manometría faringoesofágica (valora la capacidad de relajación del esfínter esofágico superior), endoscopía (se observa con precisión las alteraciones funcionales), etc.

La disfagia es un síntoma de alarma que requiere una evaluación rápida y es necesario iniciar un tratamiento adecuado. Por medio de otros estudios, como radiografías simples de tórax y de cuello, permiten ofrecer información limitada acerca de las anomalías estructurales.

¿Cómo es una deglución normal?

Como tal, la deglución es un papel clave para la alimentación y resulta ser parte importante de la digestión, absorción y transformación de los nutrientes. Se constituye de cuatro fases que junto con respuestas involuntarias participan pares craneales y músculos de la boca, faringe y laringe.  

1° Fase Oral: Mejor llamada como la fase preparatoria. Es la formación del bolo alimenticio, a través de la saliva y lengua generando la masticación.

2° Fase de transporte: Es el mecanismo de corta duración. En esta fase están implicados los movimientos difíciles de separar el bolo a la faringe con el movimiento lingual.

3° Fase Faríngea: Conjunto de los procesos comprendidos entre el paso del istmo de las fauces hasta que el bolo atraviesa el esfínter esofágico superior. 

4° Fase Esofágica: Comprende del paso desde el esfínter esófago superior hasta el estómago.    

Para que suceda la deglución, se debe cumplir dos principios: eficacia (ingesta del agua y nutrientes necesarios) y seguridad (sin complicaciones respiratorias).

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