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¿Qué es la debilidad distal?

La debilidad distal de las extremidades se refiere a la disminución de la fuerza muscular que afecta principalmente manos y pies. Por lo mismo, la debilidad distal puede tener un impacto significativo en la capacidad para realizar actividades cotidianas como agarrar objetos, caminar o subir escaleras. 

Causas de debilidad distal

Podríamos dividir las causas en dos categorías: las enfermedades neuromusculares y las lesiones nerviosas. Aunque cabe destacar que pueden existir muchas más, por lo que se aconseja la evaluación por un neurólogo. 

La neuropatía periférica es una condición donde hay una lesión sobre los nervios que transmiten información desde la médula espinal y el cerebro a los músculos y piel de las extremidades. Algunas etiologías comunes son la diabetes, el alcoholismo, deficiencias vitamínicas o ciertas infecciones. La polineuropatía es un término médico usado para describir que la neuropatía está presente en múltiples nervios a la vez. Algunos ejemplos son la enfermedad Guillain Barré y la neuropatía amiloide. Por lo tanto, pueden afectar a la vez las cuatro extremidades de forma progresiva, ya sea en un cuadro agudo o crónico. 

También las neuropatías pueden ser resultado de lesiones por compresión nerviosa. Un ejemplo es el síndrome del túnel carpiano, que puede presentarse como debilidad muscular focal. Un ejemplo de mayor severidad es la estenosis foraminal, donde existe un estrechamiento del espacio por donde pasan los nervios fuera de la médula espinal. Por lo que puede aparecer dolor neuropático y no solamente debilidad distal.

Dentro de las enfermedades neuromusculares mencionaremos condiciones que afectan los componentes de la unión o placa neuromuscular, es decir, el nervio y el músculo que éste inerva. Por un lado, las miopatías y miositis son una condición neurológica donde hay una afectación directa sobre los músculos. En esta categoría también entran las condiciones con distrofia muscular. En las enfermedades neuromusculares, usualmente se detecta una debilidad progresiva de las cuatro extremidades y en última instancia, disminuye significativamente la movilidad y aparece el signo físico de la atrofia muscular. La atrofia muscular describe la disminución del tamaño muscular debido al desuso de la extremidad, inmovilización o directamente por la enfermedad.

Abordaje diagnóstico

Para que el neurólogo pueda determinar la causa de la debilidad distal, se realiza una evaluación neurológica completa. 

La historia clínica es importante para conocer los antecedentes médicos y heredofamiliares. 

La exploración física se enfoca en la evaluación de la fuerza muscular, los reflejos, la sensibilidad y coordinación de las extremidades. 

Estudios neurofisiológicos. Debido a que la causa de la debilidad distal puede estar en alguno de los componentes de la placa o unión neuromuscular, su neurólogo revisará si es necesario realizar un estudio neurofisiológico.

  • La electromiografía (EMG) es una prueba que registra la actividad eléctrica de los músculos y los nervios. 
  • Las pruebas de conducción nerviosa miden la velocidad y conducción de las señales eléctricas a través de los nervios.

Tratamiento

Cuando un neurólogo analiza todos estos datos, puede idear un plan de tratamiento. No está por demás mencionar que este plan depende de llegar a un diagnóstico, para saber si la causa subyacente se puede curar o controlar. Por ejemplo, la causa de la debilidad puede ser una neuropatía por deficiencia vitamínica o consecuencia de la diabetes mal controlada. 

De cualquier forma, en muchos casos, el tratamiento se centra en el manejo de los síntomas y buscar la mejoría de la función, por lo que la base es la terapia física. Por ello, la rehabilitación neuromuscular juega un papel crucial en el manejo ya que un fisioterapeuta diseña un programa de ejercicios personalizado con los siguientes objetivos:

Fuerza muscular: fortalecer los músculos debilitados nos ayudará a aumentar la capacidad de estos músculos para realizar actividades cotidianas. 

Flexibilidad muscular: mejorar el rango de movimiento de las articulaciones afectadas nos ayuda a disminuir la rigidez y el dolor acompañante. 

Equilibrio y coordinación: importante si hay una afectación de las extremidades inferiores para reducir el riesgo de caídas y mejorar la estabilidad. 

Estrategias de compensación: tanto si la debilidad distal es de manos o pies, los pacientes aprenden algunas técnicas para realizar tareas de manera segura y eficiente, a pesar de la severidad de la debilidad distal. 

Estos últimos dos objetivos son especialmente importantes en los trastornos del movimiento como la ataxia.

En caso de presentar debilidad distal, es importante buscar atención médica para determinar la causa subyacente y recibir el tratamiento adecuado. Especialmente en casos donde es posible retrasar o mejorar la severidad. Por lo tanto, el diagnóstico e intervenciones tempranas podrían ayudar a mejorar la función, prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida.

¿Cuáles son los síntomas de la debilidad distal?

La debilidad distal se refiere a la pérdida de fuerza en las partes del cuerpo más alejadas del centro, como las manos, pies, muñecas y tobillos. Este tipo de debilidad puede ser un indicativo de diversas condiciones neurológicas y neuromusculares. A continuación, se detallan los principales síntomas asociados a la debilidad distal:

  • Dificultad para realizar movimientos finos:

Las tareas que requieren precisión, como abotonar una camisa, escribir o usar utensilios, pueden volverse complicadas debido a la disminución de la fuerza y control en las manos y dedos.

  • Caídas frecuentes:

La debilidad en los pies y tobillos puede afectar la estabilidad al caminar, provocando tropiezos y caídas. Las personas pueden notar que arrastran los pies o que tienen dificultades para levantar el pie del suelo.

  • Atrofia muscular:

Los músculos en las áreas distales pueden volverse visiblemente más pequeños o delgados debido a la falta de uso y a la degeneración muscular asociada con ciertas enfermedades neuromusculares.

  • Cambios en la marcha:

La debilidad en los músculos distales de las piernas puede alterar la forma en que una persona camina, llevando a una marcha inestable o desigual.

  • Pérdida de sensibilidad:

En algunos casos, la debilidad distal puede acompañarse de una disminución de la sensibilidad o entumecimiento en las áreas afectadas, como las manos y los pies.

  • Dificultad para levantar objetos:

Levantar y sostener objetos puede volverse difícil debido a la debilidad en las manos y muñecas, lo que puede resultar en la caída frecuente de objetos.

  • Espasmos musculares y fasciculaciones:

Movimientos involuntarios de los músculos, como espasmos y pequeñas contracciones visibles bajo la piel (fasciculaciones), pueden ocurrir en las áreas afectadas por la debilidad.

  • Dolor y fatiga muscular:

Las personas con debilidad distal pueden experimentar dolor muscular y una sensación de cansancio constante en las extremidades afectadas.

La debilidad distal puede ser causada por una variedad de condiciones, incluyendo neuropatías periféricas, esclerosis lateral amiotrófica (ELA), distrofias musculares, miopatías y algunas formas de neuropatía diabética. Es fundamental realizar una evaluación médica completa para determinar la causa subyacente de la debilidad y establecer un plan de tratamiento adecuado.

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