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¿Cómo afectan las palabras a tu cerebro?

En lugar de 50 lagartijas, 25 sentadillas y 100 abdominales, empieza a decirte cosas como “paz”, “amor”, “sí puedo”, aquí de lo que se trata es de moldear tu cerebro, no tu cuerpo. De acuerdo con los psiquiatras Mark Waldman y Andrew Newberg,  las palabras pueden cambiar tu cerebro.

Estos profesores de las universidades de California y Thomas Jefferson, respectivamente, publicaron un libro en el que describen cómo cuando se escucha la palabra “no” al iniciar un diálogo, el cerebro empieza a liberar cortisol, la hormona del estrés, lo que nos pone en alerta, mientras que cuando escuchamos un “sí”, se libera dopamina, la hormona de la recompensa y el bienestar.

En la publicación invitan a realizar un ejercicio sencillo: Pronunciar en voz alta palabras como No, Sí, Paz, Amigo, Idiota y frases como “No puedo”, “Qué difícil”, “Lo lograré”, “Yo soy capaz”.

Con cada una de estas palabras y frases, notará que con cada connotación negativa, su cuerpo reacciona poniéndose a la defensiva, en especial cuando le agrega a la pronunciación un tono y un modo rudo o pesimista, mientras que aquellas con connotación positiva fluye una sensación de alivio y relajación.

Para comprobar esto de manera científica, se contó con la ayuda de resonancias magnéticas, en las que se comprobó que la hormona del estrés, conocida como cortisol, se libera inmediatamente y nos pone en alerta máxima cuando el cerebro detecta un “no”, mientras que la dopamina, relacionada con el bienestar, fluye con el “sí”.

Al respecto, un estudio realizado por la Universidad de Florida reveló que, efectivamente, procesamos las palabras con contenido emocional en áreas específicas del cerebro, diferentes de las que usamos cuando procesamos palabras de valencia neutra. Y ya sabemos que mientras más usamos determinadas áreas del cerebro, más se consolidan las redes neuronales que se encuentran en su base, por tanto, las palabras que usamos pueden consolidar unas redes neuronales en detrimento de otras.

Otros estudios han revelado que leer una lista de palabras negativas durante apenas unos segundos es suficiente para generar una respuesta de ansiedad, empeorar el estado de ánimo o desatar pensamientos negativos recurrentes. 

Y es que aunque esas palabras no representen una situación real, ciertas partes del cerebro, como el tálamo y la amígdala, reaccionan ante ellas como si en realidad estuvieran ocurriendo y envían un mensaje de alarma que provoca un aumento de la producción de hormonas vinculadas al estrés, afectando nuestra capacidad para procesar la información y tomar decisiones.

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