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Mi rostro dejó de estar en huelga

Sonreír y pestañear son dos funciones que parecen simples, que subestimamos y damos por sentado, pero cuando se padece una parálisis facial entendemos lo importante que son para nuestra salud física e incluso mental. 

Laura lo aprendió cuando por 6 meses no lograba cerrar su párpado izquierdo y su sonrisa era sólo una mueca. Aquí ella misma decidió compartir la historia de cómo recuperó su rostro.

“Así, de pronto y sin previo aviso el lado izquierdo de mi rostro no respondía, inerte, negado a moverse. Mientras tanto allí estaba yo, frente a un espejo, angustiada, preguntándome desesperadamente ¿Qué pasa?”, relata Laura.



Síntomas de una Parálisis Facial
No aceptaba mi nueva realidad

Tras ser sorprendida por una parálisis facial decidió, correctamente, buscar atención médica de forma inmediata. De inicio le resultaba imposible cerrar su ojo izquierdo y aunque intentaba articular palabras al no poder mover la boca por completo, no lo conseguía del todo. “Hablaba de manera torpe, era muy difícil explicar lo que me ocurría porque en medio de mi desesperación y mi angustia, sumado a la huelga de mi rostro, resultaba un caos comunicarme”, recuerda.

Y es que a sus 50 años, Laura había tenido la fortuna de no haber padecido nunca, alguna enfermedad de gravedad, por lo que la inmovilidad del lado izquierdo de su rostro la desconcertó por completo. No fue hasta que el médico le explicó que un simple virus le había provocado el daño, que empezó a entender lo que le sucedía.

“¿Quedaré así? Era la pregunta que saltaba a mi mente con insistencia y que torpemente le hacía al doctor. No hablar bien, no pestañear y no sonreír, no es una noticia que se recibe con tranquilidad”, reconoce.



Una salida de emergencia

Las consecuencias de una parálisis de Bell, como también se le conoce a esta patología, no solo le afectaron a nivel físico. Las secuelas psicológicas tal vez son las más difíciles de sobrellevar. Laura se negaba a salir a la calle, “¿cómo enfrento al mundo con el rostro paralizado? Ni yo misma me reconocía en el espejo, es más, ya ni siquiera quería verme”, se lamenta.

No fue sino hasta que una de sus mejores amigas, quien ya había pasado por un proceso similar, le recomendó visitar Neurocenter, que tuvo la certeza de que podía recuperarse. 

“Me explicaron que el 80% las personas que padecen esta extraña enfermedad se recuperan satisfactoriamente y que solo muy pocas quedan con secuelas. Me llenó de esperanza el escuchar que existían grandes probabilidades de recuperación en un plazo de 6 meses. Sentí que estaba en buenas manos. No esperé más y comencé mi tratamiento”, recuerda.



¿En qué consiste la terapia de Parálisis facial?
Sonriéndole a la vida

A Laura se le aplicó la terapia de Parálisis Facial que consiste en 3 fases, iniciando con oscilaciones profundas, masaje y ejercicios de reeducación muscular

“Los profesionales de Neurocenter no me mintieron. A los 3 meses de iniciar mi rehabilitación facial noté como los músculos del lado izquierdo de mi cara respondían. Mi rostro dejó de estar en huelga. De manera progresiva mi cerebro tomó el control”, afirma con una sonrisa completa en su rostro.

A través de este tratamiento, hemos logrado revertir las secuelas de una parálisis facial en aquellos pacientes que llegan a Neurocenter con sus rostros en huelga, “yo ahora no solo sonrió desde afuera, también lo hago desde el corazón”.



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