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Causas neurológicas de la salivación excesiva

La salivación es una función vital del cuerpo humano que cumple diversos propósitos, como la lubricación de la boca, la digestión de los alimentos y la protección contra infecciones. Sin embargo, en algunas circunstancias, puede producirse un exceso de salivación, conocido como sialorrea o hipersalivación, que puede ser incómodo y preocupante. Aunque varias causas pueden contribuir a este fenómeno, en algunos casos, las razones subyacentes pueden estar relacionadas con el sistema nervioso. En este artículo, exploramos las causas neurológicas de la salivación excesiva.

Trastornos neurológicos

Algunos trastornos neurológicos pueden afectar la regulación normal de la producción de saliva. La enfermedad de Parkinson y la esclerosis múltiple son ejemplos de enfermedades que pueden causar disfunciones en las vías nerviosas responsables de controlar la salivación a nivel del cerebro.

Lesiones del sistema nervioso

Lesiones en el sistema nervioso, como traumatismos craneoencefálicos o daños en los nervios faciales, pueden interferir con los procesos de mandar la señal adecuadamente para producir la salivación. Las lesiones que afectan los nervios craneales encargados de transmitir señales desde el cerebro hasta las glándulas salivales pueden provocar un desequilibrio en la producción de saliva.

Trastornos de la motilidad

Los trastornos de la motilidad, que afectan la capacidad de los músculos para moverse de manera coordinada, también pueden desencadenar salivación excesiva. La distonía, un trastorno neuromuscular que causa contracciones musculares involuntarias, puede influir en los músculos faciales y de la boca, alterando la forma en que se controla la saliva.

Efectos secundarios de medicamentos

Algunos medicamentos utilizados para tratar trastornos neurológicos pueden tener efectos secundarios que incluyen la salivación excesiva. Por ejemplo, ciertos fármacos antipsicóticos o anticonvulsivos pueden afectar las vías nerviosas relacionadas con la salivación y llevar a una producción incontrolada de saliva.

Síntomas acompañantes de la sialorrea, que debemos tomar en cuenta

  • Dificultad para tragar (disfagia):

Si alguien tiene dificultad para tragar, es posible que no pueda manejar adecuadamente la saliva que produce, lo que resulta en sialorrea. Esta dificultad puede ser causada por obstrucciones, debilidad muscular o problemas neurológicos.

  • Cambios en el habla:

La acumulación excesiva de saliva puede interferir con la capacidad de hablar con claridad. Es importante escuchar si la persona tiene dificultades para articular palabras o si su voz suena húmeda o gorgoteante.

  • Infecciones bucales:

Una salivación excesiva puede aumentar el riesgo de infecciones en la boca, como la candidiasis oral, especialmente si la persona no puede limpiar adecuadamente su boca.

  • Mal aliento (halitosis):

La acumulación de saliva puede llevar a un crecimiento excesivo de bacterias, resultando en mal aliento.

  • Erupciones cutáneas alrededor de la boca:

La piel alrededor de la boca puede irritarse o presentar erupciones debido al contacto constante con la saliva.

  • Dificultades respiratorias:

En casos graves, la saliva puede ser aspirada hacia los pulmones, lo que puede causar tos, sibilancias o incluso infecciones pulmonares.

  • Cambios en la alimentación:

La sialorrea puede interferir con la capacidad de comer o beber. Si se observa que alguien evita ciertos alimentos o líquidos debido a la salivación, es esencial considerarlo.

  • Cambios emocionales:

La sialorrea puede afectar la autoestima y la calidad de vida. Es común que las personas se sientan avergonzadas o eviten situaciones sociales debido a este síntoma.

Tratamiento de la salivación excesiva

El manejo de la salivación excesiva inducida por causas neurológicas depende de la causa subyacente. Abordar el trastorno neurológico primario puede ayudar a controlar los síntomas.

En situaciones donde el exceso de salivación se debe a trastornos de la motilidad, la fisioterapia y los ejercicios de control muscular pueden ser útiles para mejorar la coordinación de los músculos faciales y minimizar la salivación excesiva.

En casos donde los efectos secundarios de los medicamentos son la causa, el ajuste de la medicación bajo la supervisión de un neurólogo debe realizarse para equilibrar los beneficios terapéuticos con los efectos secundarios indeseados.

La terapia de reentrenamiento oral y la modificación de la ingesta de líquidos y alimentos también pueden ayudar en la gestión de la salivación excesiva.

En casos severos y refractarios al tratamiento conservador, la toxina botulínica, conocida por su efecto paralizante temporal, puede ser administrada en las glándulas salivales para reducir la producción de saliva. Sin embargo, este enfoque debe ser considerado cuidadosamente y realizarse bajo la supervisión de un médico especializado con experiencia en este tipo de tratamiento, idealmente con un neurólogo con experiencia en el tratamiento con toxina botulínica.

Dado que la salivación es una función esencial para la salud bucal y digestiva, es fundamental identificar y tratar las causas subyacentes para mejorar la calidad de vida de las personas afectadas. Si alguien experimenta salivación excesiva de manera persistente, es aconsejable buscar la opinión de un profesional médico experto en el área, es decir con un neurólogo, para un diagnóstico y tratamiento adecuado.

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