Parestesia: Causas del hormigueo y adormecimiento

Las parestesias son sensaciones anormales en la piel sin que haya un estímulo claro que las provoquen. Estas sensaciones pueden incluir hormigueo, picazón, pinchazos o incluso una sensación de calor o frío. Una de las manifestaciones más comunes es el adormecimiento, es decir, cuando una parte del cuerpo -como una mano, un pie o una pierna- pierde temporalmente la sensibilidad o se siente como si no perteneciera al cuerpo. Aunque todos podemos experimentar para parestesias transitorias, como cuando se duerme un brazo por haber dormido sobre él, existen casos donde estas sensaciones persisten o se repiten con frecuencia, lo cual puede ser señal de un problema médico subyacente.
Muchas veces las parestesias se deben a alteraciones en los nervios periféricos, que son los nervios que se encuentran fuera del cerebro y la médula espinal. Estos nervios son los encargados de llevar la información sensorial, como el dolor o el tacto, desde el cuerpo hacia el sistema nervioso central. Cuando un nervio periférico no funciona correctamente, puede enviar señales erróneas, lo que genera esas sensaciones extrañas en la piel. Una causa común de las parestesias es la neuropatía, que es el daño o mal funcionamiento de los nervios.
La neuropatía puede tener muchas etiologías, siendo una de las más frecuentes la compresión nerviosa. Esto ocurre cuando un nervio es presionado por estructuras cercanas como huesos, músculos o ligamentos. Un ejemplo típico es el síndrome del túnel carpiano, donde un nervio se comprime a la altura de la muñeca y produce hormigueo o adormecimiento en la mano sobre todo en el pulgar, el índice y el dedo medio.

Otra causa importante es la diabetes mal controlada. Con el tiempo, el exceso de azúcar en la sangre puede dañar los nervios causando la neuropatía diabética. Las personas con esta condición suelen experimentar hormigueo y adormecimiento en los pies y a veces en las manos. Estos síntomas pueden empeorar durante la noche. Otra enfermedad que causa parestesias es el hipotiroidismo. La disminución en la actividad de la glándula tiroides también puede causar neuropatía ya que las personas pueden experimentar hormigueo y adormecimiento en manos y pies si el hipotiroidismo no es tratado.
También es importante considerar la radiculopatía como otra causa de neuropatía. Este término se refiere a la irritación o compresión de una raíz nerviosa que sale de la médula espinal (contenida dentro de la columna vertebral). Los síntomas pueden ser parestesias, debilidad o dolor que se extiende desde la columna hacia una extremidad; como en el caso de una hernia de disco lumbar que causa molestias hacia las piernas.
La deficiencia de vitamina B12 también puede causar parestesias porque es un nutriente esencial para la salud del sistema nervioso. Suele ocurrir por una dieta inadecuada, problemas de absorción (digestión) o enfermedades autoinmunes como la anemia perniciosa. La falta de esta vitamina puede causar neuropatía con adormecimiento, debilidad y falta de coordinación.
Otra causa relevante es la esclerosis múltiple, una enfermedad autoinmune que afecta al sistema nervioso central. En esta condición, el propio sistema inmunológico ataca la mielina, que es una capa que recubre las fibras nerviosas. Esto provoca problemas en la conducción de las señales nerviosas generando síntomas como hormigueo, debilidad y alteraciones visuales.
Los accidentes cerebrovasculares, también conocidos como derrames cerebrales o embolias, pueden producir parestesias cuando una zona cerebral encargada de procesar la sensibilidad se ve afectada. Estas sensaciones suelen presentarse en un solo lado del cuerpo y pueden estar acompañadas de otros signos, como dificultad para hablar o mover alguna extremidad.
Una lesión nerviosa directa, ya sea por un traumatismo, una cirugía o una infección, también puede desencadenar parestesias. En estos casos la alteración en la función del nervio es clara y localizada.
La circulación sanguínea también puede influir en estas sensaciones. Cuando la sangre no fluye adecuadamente a una parte del cuerpo, como ocurre al cruzar las piernas durante mucho tiempo, puede aparecer adormecimiento. Si estos episodios se repiten sin una causa clara, puede ser señal de una enfermedad vascular más seria.
Finalmente, pero no menos importante, incluso la ansiedad, sobre todo en situaciones de mucha tensión emocional puede causar hiperventilación (una respiración rápida y superficial) lo que altera los niveles de dióxido de carbono en la sangre y puede provocar parestesias.
El tratamiento de las parestesias depende directamente de la causa que las origina. En algunos casos basta con corregir una postura o ajustar la actividad física. En otros, puede requerir medicación, cambios en la dieta, control de enfermedades crónicas o incluso intervenciones quirúrgicas. Por eso es importante acudir a un especialista en neurología cuando las parestesias son persistentes o están asociadas a otros síntomas, ya que pueden ser la señal de un trastorno neurológico que necesita atención.
