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Padecimientos

¿La radiculopatía es considerada una discapacidad?

La radiculopatía no es una discapacidad como tal, sino una consecuencia de un daño a las raíces nerviosas. Sin embargo, si no se le da la atención necesaria, el daño constante sobre los nervios puede asociarse a pérdida de la función, dolores crónicos, debilidad muscular o atrofia, situaciones que pueden llegar a ser irreversibles y resultar en discapacidad.

Si la radiculopatía causa una discapacidad depende de varios factores, como la gravedad de la condición, la duración de los síntomas y el impacto que tenga en la capacidad de la persona para realizar actividades cotidianas. En algunos casos, la radiculopatía puede causar una discapacidad temporal o permanente que puede afectar la capacidad de una persona para trabajar o realizar otras actividades.

Sin embargo, en general, la radiculopatía no se considera una discapacidad en sí misma, sino una condición médica que puede provocar discapacidad en algunos casos. Si la radiculopatía afecta significativamente la capacidad de una persona para trabajar o realizar otras actividades, puede ser elegible para beneficios de discapacidad a través de programas gubernamentales o de seguros privados, dependiendo del país y su sistema de seguridad social.

Es importante que la persona afectada consulte con un profesional de la salud y un experto en seguridad social para recibir asesoramiento específico sobre su caso en particular.

La rehabilitación física es indispensable en la radiculopatía, ya sea que se instaure de manera temprana para evitar secuelas, o como medio para recuperarse de la discapacidad ya establecida, se debe considerar como un pilar del tratamiento para todos los pacientes.

Médula espinal y raíces nerviosas

Nuestro sistema nervioso central se compone de cerebro y médula espinal. La médula es una estructura alargada que se origina en la base del cerebro, se dirige hacia abajo protegida por el canal vertebral, generalmente terminando en la región lumbar entre la primera y segunda vértebras de esa región.

La médula posee gran cantidad de vías nerviosas ya que sirve de comunicación entre el cuerpo y el cerebro. Es decir, envía señales desde el cerebro hasta el resto del organismo, y viceversa. 

A lo largo de su trayecto la médula da “ramas” nerviosas que se denominan raíces nerviosas y que salen entre las vértebras. A su vez éstas raíces son las encargadas de subdividirse y enviar la información al resto del cuerpo.

La médula espinal es una estructura muy importante y a su vez delicada y susceptible ante cualquier lesión, por lo que no es de extrañar que se encuentre protegida por las vértebras. Las raíces nerviosas, al salir de las vértebras se encuentran más expuestas y por lo tanto pueden asociarse más frecuentemente a lesiones. 

Cuándo esto sucede, ocurre una radiculopatía, es decir, una lesión de las raíces nerviosas.

¿Por qué sucede la radiculopatía?

Cualquier enfermedad o lesión que comprima las raíces nerviosas puede causar radiculopatía, sin embargo, las causas más comunes son las siguientes:

  • Hernia discal. Es la causa más común. Entre dos vértebras existen estructuras llamadas discos intervertebrales, que se componen de material fibroso, cartílago y otras sustancias. Sirven de soporte para la columna y funcionan además como amortiguadores. Hay veces que por diferentes situaciones, como traumatismos o levantar peso, éstos discos protruyen o se “hernian”, generando presión y comprimiendo las raíces nerviosas.
  • Estenosis del canal medular y artrosis. En ocasiones en algunas enfermedades reumáticas o degenerativas se van calcificando algunas estructuras de la médula, lo que ocasiona pinzamiento y atrapamiento de las raíces.
  • Masas, abscesos y tumores. Generan compresión a nivel de la médula y las raíces nerviosas.
  • Diabetes. La diabetes mal controlada puede generar problemas neuromusculares, si bien los nervios periféricos son los que se afectan con mayor frecuencia, las raíces nerviosas también pueden sufrir daño.

¿Cuáles son los signos y síntomas?

Los síntomas de la radiculoneuropatía dependen mucho de la región que se ve afectada, es decir, cervical (cuello), dorsal (a nivel del tórax) y lumbar (en la cintura), ya que los nervios de cada una de las regiones tiene funciones distintas.

La radiculopatía lumbar suele asociarse con dolor en la espalda baja que puede extenderse hasta la zona de los glúteos y en la parte posterior de los muslos. En ocasiones puede extenderse a lo largo de la pierna sobre todo cuando el nervio ciático se ve afectado.

En ocasiones pueden percibirse sensaciones como ardor, hormigueos o quemaduras. En los casos más graves se puede afectar la sensibilidad y presentar pérdida de fuerza, ocasionando discapacidad. Si se afectan zonas más inferiores, incluso se puede ver afectado el control de los esfínteres y ocasionar otros problemas como disfunción eréctil.

A nivel cervical y dorsal suele aparecer dolor, alteraciones de la sensibilidad y debilidad, que suelen extenderse a lo largo del cuello y de los brazos hasta las manos, empeorando con la movilidad.

Los síntomas suelen ser muy molestos y llamativos, por lo que los pacientes suelen acudir de manera temprana con el médico. Sin embargo, existen dos situaciones en las que la radiculopatía puede progresar y ocasionar un daño reversible

Una de ellas en situaciones agudas secundarias a alguna lesión, golpe, fractura etc. O aquellas situaciones ocasionadas por tumores con crecimiento rápido o abscesos. Generalmente en estos casos los síntomas son intensos y alarmantes, por lo que la atención e incluso cirugía suelen ser requeridas a corto plazo.

La segunda situación es cuando la radiculopatía es progresiva, es decir, que ocurre de manera lenta, ocasionando síntomas leves que se pueden incluso normalizar por el paciente. En estos casos los pacientes suelen buscar ayuda cuando la enfermedad es avanzada o cuando ya es muy notorio el dolor, la debilidad o la pérdida de la función.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico suele iniciar con la sospecha clínica al presentar los síntomas ya mencionados y se complementa con la exploración física, que evalúa la fuerza, sensibilidad y una serie de maniobras dirigidas a descartar radiculopatía. Posteriormente, el diagnóstico se confirma con estudios de imagen como la resonancia magnética

Cuándo existe sospecha de daño nervioso intenso suelen ser necesarios estudios especializados complementarios, según recomiende el neurólogo, entre los que se encuentran velocidades de conducción nerviosa y electromiografías.

El tratamiento depende de la causa, en ocasiones suele ser necesaria la cirugía para descomprimir las raíces nerviosas, reparar lesiones en la columna y los discos intervertebrales o extirpar tumores. Según lo indique el médico, pueden ser necesarios medicamentos que ayuden al dolor y a los nervios.

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