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¿Qué escalas se utilizan para evaluar un EVC?

La evaluación de un evento vascular cerebral (EVC), conocido también como accidente cerebrovascular (ACV) o ictus, se lleva a cabo mediante diversas escalas y herramientas diseñadas para determinar la severidad, el pronóstico y las necesidades de rehabilitación de un paciente. Estas escalas son cruciales para guiar las decisiones clínicas y terapéuticas, así como para monitorizar la progresión y la respuesta al tratamiento. A continuación, se detallan algunas de las escalas más utilizadas en la práctica clínica para evaluar un EVC:

  • Escala Nacional de Salud del Instituto de Stroke (NIHSS, por sus siglas en inglés):

Esta es una de las herramientas más comunes y ampliamente utilizadas para evaluar la gravedad del EVC. Consiste en una evaluación  sistemática de 11 ítems que miden diferentes funciones neurológicas, incluyendo el nivel de conciencia, la mirada, el campo visual, la función motora de brazos y piernas, la ataxia, la sensibilidad, los reflejos, el lenguaje, la disartria y la negligencia. Cada ítem tiene un puntaje que varía según la severidad del déficit, y el puntaje total puede variar entre 0 (sin déficit) y 42 (máxima severidad).

  • Escala de Rankin Modificada (mRS, por sus siglas en inglés):

Esta escala es utilizada para medir el grado de discapacidad o dependencia en las actividades diarias de los pacientes que han sufrido un EVC. Varía de 0 a 6, donde 0 significa sin síntomas en absoluto, y 6 indica muerte. Es especialmente útil para evaluar los resultados a largo plazo y la recuperación funcional después de un EVC.

  • Escala de Barthel:

Se enfoca en medir la capacidad del paciente para realizar diez actividades de la vida diaria (AVD), incluyendo alimentación, baño, vestimenta, control de esfínteres, movilidad, uso del inodoro, traslados (como moverse de la silla a la cama), escaleras, y baño. El puntaje total varía de 0 (dependencia total) a 100 (independencia total). Esta escala es útil para evaluar las necesidades de rehabilitación y el progreso en la recuperación de habilidades básicas.

  • Escala de Glasgow (GCS, por sus siglas en inglés):

Aunque originalmente diseñada para evaluar el nivel de conciencia en pacientes con lesiones cerebrales traumáticas, la GCS también se puede utilizar en el contexto de un EVC para evaluar el estado de conciencia. La escala mide tres aspectos: apertura ocular, respuesta verbal, y respuesta motora, con un puntaje total que varía entre 3 (profundamente inconsciente) y 15 (totalmente alerta).

¿Cuándo es necesario aplicar estas escalas?

La aplicación de las escalas para evaluar un evento vascular cerebral (EVC) se considera necesaria en varias etapas clave del manejo del paciente, cada una de ellas con objetivos específicos que buscan optimizar el tratamiento y la recuperación. Estas etapas incluyen:

Evaluación Inicial y Diagnóstico:

Justo después de la llegada del paciente al servicio de emergencia, es crucial realizar una evaluación rápida para determinar la severidad del EVC. La Escala Nacional de Salud del Instituto de Stroke (NIHSS) es frecuentemente utilizada en este contexto para obtener una medida objetiva de la gravedad del EVC y para ayudar a decidir la elegibilidad para tratamientos de reperfusión, como la trombolisis o trombectomía.

Esta evaluación inicial también ayuda a establecer un punto de referencia contra el cual se pueden medir los cambios en el estado neurológico del paciente.

Decisión de Tratamiento:

Los resultados de estas escalas, particularmente de la NIHSS, pueden influir en las decisiones críticas de tratamiento en las primeras horas después del EVC, como la administración de terapias de reperfusión.

La gravedad del déficit neurológico, junto con otros factores clínicos y de imagen, guía la selección de tratamientos específicos y la necesidad de cuidados intensivos.

Monitorización y Seguimiento:

A lo largo de la hospitalización, estas escalas se aplican periódicamente para monitorear la evolución del paciente, detectar cambios en su estado neurológico, y ajustar el plan de tratamiento según sea necesario.

La monitorización continua es esencial para identificar complicaciones tempranas y evaluar la eficacia de las intervenciones terapéuticas.

Evaluación de la Recuperación y Rehabilitación:

La Escala de Rankin Modificada (mRS) y la Escala de Barthel se utilizan para evaluar el grado de discapacidad o dependencia del paciente, facilitando la planificación de la rehabilitación y el soporte necesario para la recuperación funcional.

Estas escalas ayudan a establecer objetivos de rehabilitación realistas y a monitorear el progreso hacia estos objetivos a lo largo del tiempo.

Alta y Seguimiento a Largo Plazo:

Antes del alta hospitalaria, la evaluación con estas escalas proporciona información valiosa sobre el nivel de recuperación del paciente, sus necesidades de cuidado continuo, y la planificación del alta, incluyendo referencias a servicios de rehabilitación y apoyo domiciliario.

En las visitas de seguimiento, se continúa evaluando la recuperación funcional y la adaptación del paciente a su vida diaria, ajustando los planes de rehabilitación según sea necesario.

¿Quién aplica estas escalas?

La aplicación de las escalas para evaluar un evento vascular cerebral (EVC) suele ser una tarea multidisciplinaria, involucrando a varios profesionales de la salud, cada uno con su área de especialización, para garantizar una evaluación integral y precisa del paciente. La elección de quién aplica estas escalas depende de la escala específica, el contexto clínico, y los protocolos del centro de atención médica. A continuación, se describe el papel de diferentes profesionales de la salud en la aplicación de estas escalas:

  • Neurólogos:

Especialistas en el sistema nervioso que suelen liderar la evaluación inicial del EVC utilizando escalas como la NIHSS para determinar la severidad del evento y guiar las decisiones de tratamiento inmediato.

  • Médicos de Emergencia:

Son a menudo los primeros en evaluar a un paciente con sospecha de EVC en el departamento de emergencias, aplicando escalas preliminares para una rápida valoración.

  • Médicos de Rehabilitación (Fisiatras):

Se involucran en las etapas posteriores, utilizando escalas como la de Barthel y la Rankin Modificada para evaluar las necesidades de rehabilitación y el progreso funcional del paciente.

  • Enfermeras:

Las enfermeras especializadas en neurología o cuidados intensivos a menudo están capacitadas para utilizar la NIHSS y otras escalas de evaluación para monitorear cambios en el estado neurológico del paciente durante su hospitalización.

También pueden aplicar escalas como la de Barthel para monitorear la capacidad del paciente para realizar actividades de la vida diaria (AVD), facilitando la planificación de los cuidados y la rehabilitación.

  • Terapeutas Ocupacionales:

Utilizan escalas de evaluación funcional, como la Escala de Barthel, para determinar la capacidad del paciente para llevar a cabo las AVD y para diseñar intervenciones que mejoren su independencia.

  • Fisioterapeutas:

Se enfocan en la recuperación de la movilidad y la fuerza física, pudiendo emplear partes específicas de escalas que evalúan la función motora y la capacidad para caminar.

  • Logopedas o Terapeutas del Habla y Lenguaje:

Evalúan y tratan problemas de comunicación y deglución en pacientes post-EVC, utilizando herramientas específicas para medir aspectos del habla, el lenguaje y la capacidad de tragar.

  • Psicólogos y Neuropsicólogos:

Aunque no aplican directamente escalas como la NIHSS o la de Rankin, los psicólogos pueden evaluar las funciones cognitivas, emocionales y conductuales de los pacientes después de un EVC, utilizando otras herramientas y pruebas específicas para estos dominios.

La aplicación de estas escalas por un equipo multidisciplinario permite una evaluación comprensiva del paciente, desde la gravedad del EVC hasta las capacidades funcionales y cognitivas, asegurando que se aborden todos los aspectos de su recuperación. La colaboración efectiva entre estos profesionales facilita la creación de un plan de tratamiento personalizado y orientado a maximizar la calidad de vida y la independencia del paciente post-EVC.

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