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Qué escalas ayudan a prevenir las úlceras por presión

Las úlceras por presión, a menudo conocidas como úlceras de decúbito o llagas por presión, son lesiones cutáneas que se desarrollan cuando el flujo sanguíneo a una parte de la piel se reduce debido a la presión prolongada. Estas lesiones son más comunes en personas que pasan largos períodos en cama o en silla de ruedas, y pueden causar un considerable malestar y complicaciones si no se tratan adecuadamente.

Para abordar este problema, los profesionales de la salud utilizan diversas herramientas de evaluación, entre las cuales se destacan las escalas de evaluación de riesgos, como:

  • La Escala de Braden
  • La Escala de Norton
  • La Escala de Waterlow.

¿Qué son las úlceras por presión y por qué se presentan?

Las úlceras por presión son lesiones localizadas en la piel y los tejidos subyacentes, que se desarrollan como resultado de la presión continua o repetida sobre un área del cuerpo. Estas lesiones suelen aparecer en áreas que están en contacto con superficies duras, como el colchón de una cama o el asiento de una silla de ruedas, y pueden causar dolor, inflamación e incluso infección si no se tratan adecuadamente.

La presión constante sobre la piel reduce el flujo sanguíneo a los tejidos, lo que conduce a la falta de oxígeno y nutrientes necesarios para mantener la salud de la piel. Con el tiempo, esto puede provocar la muerte de las células cutáneas y el desarrollo de una úlcera por presión. Usualmente suelen presentarse en región sacra o lumbar, cadera o talones, depende del área sobre el cual se le está ejerciendo presión.

Las personas con movilidad limitada, especialmente aquellas que están confinadas a la cama o a una silla de ruedas, tienen un mayor riesgo de desarrollar úlceras por presión. Otros factores que pueden aumentar este riesgo incluyen la desnutrición, la deshidratación, la edad avanzada, la incontinencia y ciertas condiciones médicas, como la diabetes y la enfermedad vascular.

Escalas de evaluación de riesgos: Herramientas para la prevención

Para prevenir la aparición de úlceras por presión en pacientes vulnerables, los profesionales de la salud utilizan escalas de evaluación de riesgos que les permiten identificar a aquellos individuos con mayor probabilidad de desarrollar estas lesiones. Estas escalas evalúan una serie de factores de riesgo y proporcionan una puntuación que ayuda a determinar el nivel de riesgo de cada paciente de desarrollar úlceras por presión.

  • Escala de Braden

La Escala de Braden es una de las herramientas más utilizadas para evaluar el riesgo de úlceras por presión. Esta escala evalúa seis factores de riesgo principales:

  • Percepción sensorial
  • Exposición a la humedad
  • Actividad
  • Movilidad
  • Nutrición
  • Fricción y cizallamiento

Cada factor se puntúa del 1 al 4 o del 1 al 3, dependiendo de la escala utilizada, y la puntuación total puede oscilar entre 6 y 23. Cuanto más baja sea la puntuación, mayor será el riesgo de desarrollar úlceras por presión.

  • Escala de Norton

La Escala de Norton, desarrollada por Doreen Norton en 1962, es otra herramienta ampliamente utilizada para evaluar el riesgo de úlceras por presión. Esta escala evalúa cinco factores de riesgo:

  • Estado mental
  • Estado físico general
  • Actividad
  • Movilidad
  • Incontinencia

Cada factor se puntúa del 1 al 4, y la puntuación total puede oscilar entre 5 y 20. Al igual que con la Escala de Braden, una puntuación más baja indica un mayor riesgo de desarrollar úlceras por presión.

  • Escala de Waterlow

La Escala de Waterlow es una herramienta más completa que evalúa una amplia gama de factores de riesgo, incluidos los relacionados con la edad, el sexo, el estado nutricional, la movilidad y la continencia, entre otros. Esta escala proporciona una puntuación total que ayuda a clasificar el riesgo de úlceras por presión en cuatro categorías: bajo, moderado, alto y muy alto.

Las úlceras por presión son lesiones cutáneas que pueden causar un gran malestar y complicaciones en pacientes vulnerables que están postrados. Para prevenir su desarrollo, se han desarrollado herramientas de evaluación de riesgos, como la Escala de Braden, la Escala de Norton y la Escala de Waterlow. Es importante aplicarlas en aquellos pacientes que pudieran presentar úlceras por presión, esto con el fin de ayudar a identificar a los pacientes con mayor riesgo de desarrollar estas lesiones y a implementar medidas preventivas adecuadas de forma temprana. Al utilizar estas escalas de manera efectiva, los profesionales de la salud pueden mejorar la calidad de vida de los pacientes y reducir el impacto de las úlceras por presión en su salud y bienestar.

¿Cuál es el riesgo de sufrir úlceras por presión en el ámbito neurológico?

Las úlceras por presión, también conocidas como escaras o úlceras de decúbito, son lesiones en la piel y en los tejidos subyacentes que se producen debido a la presión prolongada sobre la piel. Estas úlceras son de particular preocupación en el ámbito neurológico debido a varios factores que pueden aumentar el riesgo en pacientes con condiciones neurológicas.

  • Movilidad reducida:

Los pacientes neurológicos a menudo enfrentan desafíos con la movilidad debido a condiciones como el accidente cerebrovascular, la parálisis cerebral, lesiones de la médula espinal, y enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis múltiple y la enfermedad de Parkinson. La movilidad limitada puede hacer que sea difícil cambiar de posición regularmente, lo cual es crucial para prevenir la presión constante en ciertas áreas del cuerpo.

  • Sensibilidad reducida:

Las condiciones neurológicas pueden disminuir la sensación en diversas partes del cuerpo, lo que impide que los pacientes sientan incomodidad o dolor cuando una parte del cuerpo ha estado en la misma posición durante demasiado tiempo. Esta falta de sensibilidad aumenta el riesgo de desarrollar úlceras por presión, ya que la persona puede no darse cuenta de la necesidad de moverse para aliviar la presión.

  • Nutrición y hidratación inadecuadas:

Los problemas neurológicos pueden complicar la alimentación y la hidratación adecuadas. Una nutrición pobre puede debilitar la piel y otros tejidos, haciéndolos más susceptibles a daños. Además, una hidratación insuficiente puede secar la piel, lo que también aumenta el riesgo de úlceras.

  • Incontinencia:

La incontinencia urinaria o fecal, que puede ser una complicación de varias enfermedades neurológicas, puede exponer la piel a la humedad constante, debilitando la integridad de la piel y facilitando la formación de úlceras.

  • Uso de dispositivos médicos:

En algunos casos, el uso prolongado de dispositivos médicos como sillas de ruedas, ortesis o dispositivos de apoyo puede contribuir al desarrollo de úlceras por la presión debido a la fricción y la presión continua en áreas específicas del cuerpo.

Para prevenir las úlceras por presión en pacientes neurológicos, es fundamental implementar estrategias como el reposicionamiento regular, el uso de superficies especializadas para aliviar la presión, la supervisión nutricional adecuada, y la atención a la piel para mantener su integridad. La evaluación regular por parte de profesionales de la salud también es crucial para identificar temprano cualquier signo de úlceras y para intervenir de manera efectiva.

¿Qué trastornos neurológicos pueden provocar úlceras por presión?

Varios trastornos neurológicos pueden aumentar significativamente el riesgo de desarrollar úlceras por presión debido a su impacto en la movilidad, la sensibilidad, la conciencia corporal y la capacidad general para realizar ajustes en la posición del cuerpo. Aquí se describen algunos de los principales trastornos que pueden provocar úlceras por presión:

  • Lesiones de la médula espinal:

Las personas con lesiones en la médula espinal a menudo experimentan una pérdida de movilidad y sensibilidad debajo del nivel de la lesión. Esto puede impedir que sientan dolor o presión, lo que normalmente alertaría a alguien para cambiar de posición. Además, la parálisis puede hacer imposible para ellos moverse sin ayuda.

  • Accidente cerebrovascular (ACV):

Un ACV puede llevar a parálisis o problemas de movilidad en un lado del cuerpo, conocido como hemiplegia. Las personas afectadas pueden no ser capaces de ajustar su posición de forma efectiva, y pueden no tener sensibilidad suficiente para reconocer la presión en ciertas áreas de su cuerpo.

  • Esclerosis múltiple (EM):

La EM puede causar una variedad de síntomas físicos, incluyendo debilidad muscular, espasmos y problemas de coordinación, que pueden dificultar el movimiento frecuente y el reposicionamiento en la cama o en una silla.

  • Enfermedad de Parkinson:

Este trastorno afecta el movimiento y puede resultar en rigidez y bradicinesia (lentitud de los movimientos), lo que puede dificultar para el paciente el cambiar de posición regularmente y evitar la presión constante en ciertas áreas del cuerpo.

  • Distrofia muscular:

Las distrofias musculares son un grupo de enfermedades que causan debilidad y pérdida progresiva de la masa muscular. A medida que los músculos se debilitan, se vuelve más difícil para los pacientes moverse y cambiar de posición sin ayuda.

  • Enfermedades neurodegenerativas:

Otras enfermedades neurodegenerativas, como la demencia avanzada y la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), también pueden afectar la movilidad y la capacidad de una persona para percibir y responder a la presión o el dolor.

La intervención temprana y el manejo adecuado son claves para prevenir las úlceras por presión en pacientes con estos trastornos. Esto incluye el uso de tecnología de alivio de presión, como colchones y cojines especiales, programas de cambios de posición regular, y supervisión nutricional y de la piel para mantener la salud y la integridad de la piel. Además, la educación y el entrenamiento del personal de atención y de los cuidadores son esenciales para garantizar que las prácticas preventivas se implementen correctamente.

¿Cuál es la utilidad de prevenir las úlceras por presión?

Prevenir las úlceras por presión es fundamental, no solo para mantener la calidad de vida de los pacientes, sino también para evitar complicaciones que pueden ser graves y costosas de tratar. La utilidad de prevenir estas úlceras se manifiesta en varios aspectos importantes:

  • Mejora de la calidad de vida:

Las úlceras por presión pueden ser extremadamente dolorosas y limitar aún más la movilidad de una persona. Prevenir estas lesiones ayuda a mantener una mayor comodidad y bienestar, lo que es especialmente importante para los pacientes que ya enfrentan desafíos significativos debido a sus condiciones neurológicas.

  • Reducción de infecciones:

Las úlceras por presión pueden infectarse fácilmente, ya que la piel rota es una puerta de entrada para bacterias y otros patógenos. Las infecciones no solo son difíciles de tratar, sino que también pueden llevar a complicaciones sistémicas, incluyendo septicemia, que es una respuesta potencialmente mortal a la infección.

  • Disminución de la hospitalización:

Las úlceras por presión graves pueden requerir intervenciones médicas avanzadas, incluyendo hospitalizaciones prolongadas y cirugías. Estas intervenciones son costosas y pueden poner a los pacientes en riesgo de otras complicaciones, como infecciones nosocomiales.

  • Reducción de costos de atención médica:

La prevención de úlceras por presión es considerablemente menos costosa que su tratamiento. El costo de tratar una úlcera por presión puede ser elevado, especialmente si la úlcera se infecta o se vuelve crónica. Por lo tanto, las medidas preventivas no solo son beneficiosas para la salud del paciente, sino también económicamente prudentes para los sistemas de salud y las familias.

  • Mejora en la eficacia del tratamiento general:

Al evitar las úlceras por presión, los recursos médicos pueden centrarse en tratar la condición neurológica subyacente y otras complicaciones médicas, en lugar de tratar lesiones evitables. Esto puede mejorar la eficacia general del tratamiento del paciente y facilitar una mejor recuperación o manejo de su condición principal.

Dado esto, es esencial que los equipos de atención médica implementen protocolos de prevención de úlceras por presión, especialmente en el contexto neurológico, donde los pacientes pueden ser particularmente vulnerables. Esto incluye evaluaciones regulares de la piel, cambios frecuentes de posición, uso de colchones y cojines especializados, y educación continua para cuidadores y personal médico sobre las mejores prácticas de prevención.

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