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Escala de Braden y la prevención de úlceras por presión

En el campo de la neurorehabilitación y atención neurológica, la prevención y manejo de las úlceras por presión representa un aspecto crítico del cuidado al paciente. Neurocenter, líder en ofrecer soluciones integrales y personalizadas en neurología, destaca la importancia de herramientas diagnósticas proactivas como la Escala de Braden.

Este instrumento no solo refleja nuestro compromiso con la excelencia en la atención al paciente, sino que también subraya nuestra dedicación a la educación continua y al empoderamiento de los profesionales de la salud.

La Escala de Braden es un método evaluativo desarrollado para predecir el riesgo de desarrollo de úlceras por presión en pacientes con movilidad limitada, una condición frecuentemente observada en entornos de neurorehabilitación. Se basa en la valoración de seis criterios específicos:

  • Percepción sensorial
  • Humedad
  • Actividad
  • Movilidad
  • Nutrición
  • Fricción y cizallamiento.

Cada uno de estos criterios es puntuado, y la suma total determina el riesgo del paciente a desarrollar úlceras por presión, siendo una puntuación baja indicativa de un riesgo mayor.

La percepción sensorial evalúa la capacidad del paciente para responder ante la incomodidad relacionada con la presión, un aspecto fundamental para quienes enfrentan desafíos neurológicos.

La humedad examina el grado de exposición de la piel a líquidos, factor que puede aumentar significativamente el riesgo de lesiones cutáneas. La actividad considera el nivel de actividad física del paciente, crucial para la prevención de úlceras por la inactividad prolongada.

La movilidad se enfoca en la capacidad de cambiar y controlar la posición corporal, mientras que la nutrición evalúa la ingesta dietética como un componente esencial para mantener la integridad de la piel.

Por último, la fricción y cizallamiento consideran la resistencia que la piel debe superar al moverse o ser movido, factores que pueden dañar la piel y los tejidos subyacentes.

Implementar la Escala de Braden permite a los profesionales de la salud de Neurocenter identificar de manera temprana a aquellos pacientes que requieren intervenciones especializadas para prevenir la aparición de úlceras por presión.

Esta práctica no solo refleja nuestro compromiso con la prevención y el cuidado proactivo, sino que también subraya nuestra filosofía de atención centrada en el paciente, donde cada plan de cuidado es tan único como el individuo a quien se sirve.

La formación continua en el uso de la Escala de Braden y otras herramientas diagnósticas avanzadas es parte integral de nuestra misión en Neurocenter. Ofrecemos a los profesionales de la salud recursos educativos y oportunidades de desarrollo profesional que fortalecen su capacidad para ofrecer cuidados de la más alta calidad.

Esta inversión en educación asegura no solo la excelencia en la atención al paciente, sino que también posiciona a Neurocenter como un líder en el campo de la neurología y neurorehabilitación.

En resumen, la Escala de Braden es una herramienta diagnóstica fundamental en el arsenal de los profesionales de la salud en Neurocenter, permitiendo una evaluación precisa del riesgo de úlceras por presión en pacientes.

Su implementación refleja nuestro compromiso con la prevención, el cuidado de calidad y la educación continua, pilares que nos definen como líderes en la atención neurológica y neurorehabilitativa.

Este enfoque en la prevención y manejo de condiciones como las úlceras por presión a través de la Escala de Braden es un testimonio del liderazgo de Neurocenter en el ámbito de la neurología y la neurorehabilitación, no solo buscando aliviar los síntomas sino también mejorando la calidad de vida de los pacientes a través de un cuidado integral y basado en la

¿Cómo funciona la escala Braden?

La Escala de Braden funciona como una herramienta de evaluación diseñada para predecir el riesgo de desarrollar úlceras por presión en pacientes, especialmente aquellos con movilidad limitada. Este método se fundamenta en la valoración de seis criterios específicos relacionados con las condiciones generales y la capacidad de respuesta del paciente.

Cada uno de estos criterios se evalúa y puntúa individualmente, y el total de estos puntajes ayuda a determinar el riesgo del paciente de desarrollar úlceras por presión. A continuación, se detalla el funcionamiento de cada uno de los criterios evaluados en la Escala de Braden:

  • Percepción Sensorial:

Evalúa la capacidad del paciente para sentir y responder ante el dolor o la incomodidad causada por la presión. Este criterio considera si el paciente puede comunicar eficazmente el malestar o si hay una disminución en la percepción sensorial que podría impedir la respuesta a la presión prolongada.

  • Humedad:

Mide el grado de exposición de la piel a la humedad, que puede provenir del sudor, la incontinencia o derrames de líquidos. La humedad constante en la piel puede aumentar el riesgo de deterioro de la misma y facilitar la formación de úlceras.

  • Actividad:

Valora el nivel de actividad física del paciente. Los pacientes que son muy activos tienen un menor riesgo de desarrollar úlceras por presión, ya que cambian de posición con frecuencia, redistribuyendo la presión. En cambio, los pacientes con actividad limitada o nula están en mayor riesgo.

  • Movilidad:

Examina la capacidad del paciente para cambiar y controlar su posición corporal. Una movilidad reducida o la incapacidad para moverse sin asistencia aumenta el riesgo de exposición a presión prolongada en áreas específicas del cuerpo.

  • Nutrición:

Analiza la ingesta alimenticia del paciente, incluyendo su dieta habitual y su capacidad para ingerir y asimilar los nutrientes necesarios para mantener la salud de la piel y el tejido subcutáneo. Una nutrición deficiente puede debilitar la piel, haciéndola más susceptible a daños.

  • Fricción y Cizallamiento:

Considera la resistencia que la piel debe superar al moverse o ser movida, así como el daño potencial que el movimiento puede causar en la piel y los tejidos subyacentes. La fricción se refiere al roce de la piel contra una superficie, mientras que el cizallamiento es la fuerza que actúa paralelamente a la superficie de la piel, a menudo causada cuando el paciente se desliza en la cama.

Cada criterio se puntúa de 1 a 4, excepto en el caso de fricción y cizallamiento, que se puntúa de 1 a 3. Una puntuación total más baja indica un mayor riesgo de desarrollar úlceras por presión. Las puntuaciones totales se clasifican generalmente de la siguiente manera:

  • 19 a 23: Riesgo bajo
  • 15 a 18: Riesgo moderado
  • 13 a 14: Riesgo alto
  • 12 o menos: Riesgo muy alto

La evaluación periódica con la Escala de Braden permite a los profesionales de la salud identificar a los pacientes en riesgo y aplicar estrategias preventivas personalizadas, como el cambio frecuente de posición, el uso de superficies de soporte especializadas, y el cuidado intensivo de la piel, para mitigar el riesgo de úlceras por presión.

¿Quiénes utilizan la escala Braden?

La Escala de Braden es utilizada por un amplio espectro de profesionales de la salud en diversos entornos de atención médica, reflejando su valor en la prevención y el manejo de las úlceras por presión. Entre quienes hacen uso de esta herramienta, se encuentran:

  • Enfermeras y Enfermeros:

Son quizás los usuarios más frecuentes de la Escala de Braden, dado su papel central en la atención directa al paciente. Las enfermeras realizan evaluaciones de riesgo de úlceras por presión como parte de la admisión del paciente y continuamente durante su estancia en hospitales, centros de rehabilitación, o incluso en cuidados domiciliarios. Estos profesionales utilizan la escala para identificar a los pacientes en riesgo y planificar intervenciones preventivas.

  • Médicos:

Especialistas en áreas como la geriatría, medicina interna, cirugía, y especialmente en campos relacionados con la neurología y la rehabilitación, utilizan la Escala de Braden para evaluar el riesgo de sus pacientes y tomar decisiones informadas sobre su plan de cuidado.

  • Profesionales de la Rehabilitación:

Fisioterapeutas y terapeutas ocupacionales emplean la Escala de Braden para comprender mejor las necesidades de sus pacientes en términos de movilidad y actividad. Esto les permite adaptar los programas de rehabilitación para minimizar el riesgo de úlceras por presión, promoviendo prácticas seguras de movilización y posicionamiento.

  • Especialistas en Cuidados de la Piel y Heridas:

Estos profesionales, que se centran en el tratamiento y prevención de úlceras por presión y otras heridas, utilizan la Escala de Braden para determinar el nivel de riesgo de sus pacientes y guiar el cuidado especializado de la piel.

  • Gerentes y Administradores de Centros de Atención a Largo Plazo:

En entornos como residencias para ancianos y otras instalaciones de cuidados a largo plazo, los administradores y el personal de enfermería utilizan la Escala de Braden para monitorear la calidad del cuidado y garantizar que se implementen prácticas preventivas adecuadas para los residentes en riesgo.

  • Investigadores y Académicos:

La comunidad científica interesada en estudios sobre la prevención y manejo de úlceras por presión también utiliza la Escala de Braden para investigaciones clínicas. Esto ayuda a desarrollar nuevas estrategias de prevención y a validar la efectividad de las intervenciones existentes.

La implementación de la Escala de Braden trasciende disciplinas y entornos de atención, reflejando su relevancia universal en la promoción de la salud de la piel y la prevención de úlceras por presión. Su uso evidencia un compromiso con el cuidado de calidad, la evaluación continua y la implementación de estrategias basadas en la evidencia para mejorar los resultados del paciente.

¿Qué trastornos neurológicos son un riesgo para la aparición de úlceras por presión?

Los trastornos neurológicos pueden aumentar significativamente el riesgo de aparición de úlceras por presión debido a la limitación en la movilidad, la disminución de la sensibilidad, y otros factores que afectan la capacidad del paciente para percibir o responder a la necesidad de cambiar de posición. Las úlceras por presión, también conocidas como escaras o úlceras de decúbito, se desarrollan cuando la piel y los tejidos subyacentes sufren daños debido a la presión prolongada, especialmente en áreas óseas prominentes. Aquí se detallan algunos trastornos neurológicos que presentan un riesgo elevado para la aparición de estas lesiones:

  • Lesión Medular:

Las personas con lesiones en la médula espinal a menudo experimentan parálisis parcial o total, lo que limita su capacidad para cambiar de posición sin asistencia. La pérdida de sensibilidad por debajo del nivel de la lesión también reduce la capacidad del paciente para percibir el dolor o la incomodidad asociada con la presión prolongada.

  • Esclerosis Múltiple (EM):

La EM puede afectar la movilidad y la sensibilidad, especialmente en las etapas avanzadas de la enfermedad. La fatiga, la espasticidad y la debilidad muscular contribuyen a la inmovilidad, aumentando el riesgo de desarrollar úlceras por presión.

  • Enfermedad de Parkinson:

Este trastorno afecta el movimiento, provocando rigidez, temblores y una disminución general en la capacidad física. La dificultad para moverse libremente puede llevar a períodos prolongados de presión en ciertas áreas del cuerpo.

  • Accidente Cerebrovascular (ACV):

Los sobrevivientes de un ACV pueden experimentar parálisis o debilidad en un lado del cuerpo (hemiparesia o hemiplejía), afectando su capacidad para reajustarse y moverse de forma independiente. La disminución de la sensibilidad en las áreas afectadas también puede disminuir la percepción de la necesidad de cambiar de posición.

  • Neuropatías Periféricas:

Las enfermedades que afectan los nervios periféricos, como la diabetes, pueden llevar a una pérdida de sensibilidad, especialmente en las extremidades. Esto reduce la capacidad de la persona para detectar trauma o presión en la piel, aumentando el riesgo de úlceras por presión.

  • Demencia y Otras Condiciones Neurodegenerativas:

Los pacientes con demencia avanzada pueden tener limitaciones en la movilidad y la capacidad para comunicar sus necesidades, incluyendo el dolor o la incomodidad. La falta de movilidad y la posible desnutrición contribuyen al riesgo de desarrollar úlceras por presión.

La prevención y el manejo de las úlceras por presión en pacientes con trastornos neurológicos requieren un enfoque multidisciplinario. Es esencial la evaluación regular del riesgo, utilizando herramientas como la Escala de Braden, junto con intervenciones personalizadas que pueden incluir:

  • El uso de superficies de apoyo especializadas
  • La movilización y reubicación frecuentes del paciente
  • El cuidado meticuloso de la piel
  • La optimización de la nutrición.

La colaboración entre profesionales de la salud, pacientes y cuidadores es fundamental para minimizar el riesgo de estas lesiones y promover una calidad de vida óptima.

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