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Escala de Braden: Clave en la prevención de úlceras

Escala de Braden: Clave en la prevención de úlceras

Los pacientes que ingresan en las unidades de cuidados intensivos (UCI) suelen presentar fallo de uno o más órganos o sistemas e incluso fracaso multiorgánico, y frecuentemente necesitan medidas de soporte vital como ventilación mecánica, sedación continua, fármacos vasoactivos, además de múltiples tipos de dispositivos como catéteres, drenajes, sondas e inmovilizaciones.

Estas medidas perjudican significativamente uno de los mecanismos más importantes para el mantenimiento de la integridad cutánea, la movilidad, haciendo a los pacientes altamente vulnerables al desarrollo de úlceras por presión (UPP). Por ello, aunque las UPP representan un problema de salud que afecta a todos los niveles asistenciales, adquiere una especial relevancia en las UCI.

En la actualidad solo 7 escalas han sido validadas para su utilización en la UCI. Tres de ellas son escalas específicas del paciente crítico (Cubbin-Jackson, Norton Mod. Bienstein y Jackson-Cubbin) y 4 son generalistas (Norton, Waterlow, Braden y Braden Mod Song-Choi). 

Pero sin duda el esfuerzo más importante para realizar un análisis sobre los factores de riesgo ha sido desarrollado por por Barbara Braden y Nancy Bergstrom en el año 1985, en el contexto de un proyecto de investigación en centros sociosanitarios, como intento de dar respuesta a algunas de las limitaciones de la Escala de Norton.

Barbara Braden y Nancy Bergstrom desarrollaron su escala a través de un esquema conceptual en el que reseñaron, ordenaron y relacionaron los conocimientos existentes sobre úlcera por presión, lo que les permitió definir las bases de la escala.

La Escala de Braden consta de seis subescalas:

  • Percepción sensorial:

Capacidad del paciente para responder a la incomodidad relacionada con la presión.

  • Exposición de la piel a la humedad:

Grado en que la piel está expuesta a la humedad.

  • Actividad física:

Nivel de actividad física del paciente.

  • Movilidad:

Capacidad del paciente para cambiar y controlar la posición de su cuerpo.

  • Nutrición:

Estado nutricional del paciente.

  • Roce y peligro de lesiones (Fricción y cizallamiento): 

Riesgo de daño a la piel debido a la fricción y el deslizamiento.

Los tres primeros subíndices miden factores relacionados con la exposición a la presión intensa y prolongada (percepción sensorial, exposición a la humedad, actividad), mientras que los otros tres (movilidad, nutrición, fricción y cizallamiento) están en relación con la tolerancia de los tejidos a la misma.

Una vez valorados todos los ítems obtendremos una puntuación mínima de 6 puntos y un máximo de 23 (ya que el ítem de fricción y cizallamiento solo puntua de 1 a 3). Por lo tanto, una puntuación inferior a 12 puntos será considerada como de alto riesgo de aparición de UPP. Entre los 13-14 puntos el riesgo será moderado. Tendrán un riesgo bajo aquellos que obtengan una puntuación ente 15-18 puntos, aunque se tendrá en cuenta la edad de la persona que estemos valorando.

Características de la Escala de Braden

  • Evaluación integral:

La escala evalúa múltiples factores que influyen en el riesgo de úlceras por presión, proporcionando una visión integral del estado del paciente.

  • Simplicidad y facilidad de Uso:

Es fácil de administrar y no requiere equipamiento especializado, lo que facilita su uso en diferentes entornos clínicos.

  • Basada en evidencia:

La escala se basa en estudios clínicos y ha sido validada en numerosas investigaciones, lo que respalda su fiabilidad y precisión.

  • Aplicabilidad universal:

Puede ser utilizada con pacientes de todas las edades y en diversos entornos de atención médica, desde hospitales hasta cuidados domiciliarios.

¿Cuáles son las ventajas que se encuentran en el uso de la Escala de Braden?

En resumen, la Escala de Braden es una herramienta esencial en la atención sanitaria para la evaluación del riesgo de úlceras por presión. Su funcionamiento sencillo, basado en una evaluación integral de factores clave, y sus múltiples ventajas, la convierten en un recurso valioso para los profesionales de la salud. Implementar su uso regular puede mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes y optimizar los recursos de atención médica.

Algunas ventajas que se remarcan son:

  • Prevención eficaz:

Al identificar a los pacientes en riesgo, permite implementar intervenciones preventivas tempranas, reduciendo la incidencia de úlceras por presión.

  • Mejora en la calidad de atención:

Contribuye a mejorar la calidad de atención y los resultados del paciente al facilitar la planificación de cuidados personalizados.

  • Reducción de costos de salud:

La prevención de úlceras por presión puede reducir significativamente los costos asociados con el tratamiento de estas lesiones, incluyendo hospitalizaciones prolongadas y cuidados adicionales.

  • Facilita la comunicación:

Proporciona un lenguaje común para que los profesionales de la salud discutan y gestionen el riesgo de úlceras por presión.

  • Herramienta educativa:

Es útil para educar al personal de salud sobre los factores de riesgo y la importancia de la prevención de úlceras por presión.