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El agua y tu cerebro deben ser mejores amigos

¿Ya tomaste suficiente agua? Deshidratarte tan solo un 2% hará que te sea sumamente difícil cumplir con tareas que requieren atención, habilidades psicomotoras y de memoria a corto plazo. 

Y es que el agua y la función cerebral están más relacionadas de lo que pensamos. Solemos creer que consumir agua está más relacionado con la salud de los riñones, hígado o corazón, y sí, pero no olvidemos que entre el 80% y 90% de nuestro cerebro está formado por agua, así que si nos privamos del vital líquido, tendrá consecuencias también en él.

La deshidratación ocurre cuando pierdes más líquido del que ingieres, y tu cuerpo no tiene suficiente agua y otros fluidos para llevar a cabo sus funciones normales. Suele ocurrir en situaciones de mucho calor, en las que se suda más de lo habitual, o tras realizar actividades deportivas que requieren de gran esfuerzo y sin descansar adecuadamente.



Consecuencias de la falta de agua en el cerebro

Un nuevo estudio ha investigado cómo afecta la falta de líquidos en el cuerpo al funcionamiento del cerebro. Un equipo del Instituto Tecnológico de Georgia ha utilizado escáneres cerebrales y tareas sencillas y repetitivas pensadas para evaluar la capacidad de respuesta de sujetos que habían perdido muchos líquidos y no se habían rehidratado. 

 

Los trece voluntarios realizaron las tareas asignadas en tres escenarios distintos: 

  1. En reposo e hidratados
  2. Después de situaciones de calor prolongado, ejercicio y sudoración pero bebiendo agua durante el ejercicio.
  3. Después de situaciones de calor prolongado, ejercicio y sudoración sin agua. 

 

Las pruebas que tuvieron que llevar a cabo consistían en, durante 20 minutos, pulsar un botón cada vez que un cuadrado amarillo apareciera en pantalla, pudiendo ocurrir esto según patrones regulares o al azar. Se pretendía evitar la complejidad cognitiva para que el proceso neuronal fuese lo más similar posible al utilizado normalmente en movimientos repetitivos. Otros estudios han demostrado que este tipo de respuestas neuronales son las que se producen en funciones motoras repetitivas como trabajos manuales o ejercicios militares. La monotonía de estos procesos puede provocar faltas de atención que se acentúan en situaciones de calor, estrés o pérdida de líquidos.

 

Durante la deshidratación se observaron alteraciones en los patrones de activación neuronal, activándose con mayor intensidad las áreas necesarias para completar la tarea y otras que no son necesarias. Los investigadores creen que esto último se debe a una respuesta del estado fisiológico del cuerpo diciendo “estoy deshidratado”. 

 

Mindy Millard-Stafford, líder del proyecto, afirma que “incluso estando hidratados, el calor y el ejercicio también afectó a los sujetos durante la tarea, pero en menor medida que la deshidratación”. La deshidratación provoca que algunas partes del cerebro se hinchen y que tareas sencillas y monótonas se vuelvan difíciles de completar.

 

Otros estudios han demostrado que el descenso de tan sólo un 2% de agua en el cuerpo puede causar una pérdida momentánea de memoria, dificultad con las matemáticas básicas y problemas al enfocar la vista sobre una pantalla de computadora o sobre una página impresa.

 

De acuerdo con encuestas aplicadas, el 37% de los seres humanos lo confunde con hambre, por ello se recomienda no esperar a tener sed para beber agua sino hacerlo de manera rutinaria cada hora o cada 45 minutos para mantenernos correctamente hidratados.

Lo mejor es no ponerse una meta obligada, puesto que cada organismo tiene unas necesidades en función de su actividad. Lo ideal es mantenernos hidratados a lo largo del día.

Es importante tener en cuenta que una deshidratación severa puede ocurrir como consecuencia de padecimientos que provocan vómito y diarrea y es especialmente peligrosa en niños y adultos mayores. En estos casos es necesario buscar atención médica.



Referencia: Melinda L. Millard-Stafford, Matthew T. Wittbrodt & team. Institute of Technology of Georgia. ‘Exercise‐heat stress with and without water replacement alters brain structures and impairs visuomotor performance’. Physiological Reports (2018). DOI:



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