Neurocenter

Clinica-neurologica-y-rehabilitacion-monterrey

Haz tu cita llamando al        81 – 2089 – 22 44

Padecimientos

Causas neurológicas de adormecimiento en piernas y brazos

En el día a día es común que presentemos molestias o síntomas que muchas veces son leves y por lo tanto no les damos la importancia que merecen, como por ejemplo hormigueos, mareos, o algún dolor leve. 

Este tipo de síntomas suelen ser atribuidos a nuestras actividades cotidianas, ya sea el estrés, el cansancio, el ejercicio, la postura en la que trabajamos, o nuevas tareas que se nos asignan, solo por mencionar algunas. 

Sin embargo es importante saber que en ocasiones también se puede tratar de un síntoma de daño en los nervios periféricos o algún padecimiento neurológico.

Un ejemplo habitual de adormecimiento

Para comprenderlo de una manera más fácil, una situación muy común es cuándo duramos mucho tiempo sentados en flor de loto o con las piernas cruzadas. En esta posición, es común que el peso de nuestro cuerpo genere compresión directa sobre los músculos y nervios o sobre los vasos sanguíneos limitando en cierta medida el flujo de sangre, por lo que llega un punto en que sentimos la pierna “pesada”, “torpe” o adolorida.

Al cambiar de posición, mejoran éstos síntomas aunque a veces podemos percibir algo de dolor, hormigueo o debilidad, antes de llegar a la normalidad.

¿Deberíamos preocuparnos cuándo presentamos adormecimiento?

Generalmente, éstas situaciones no suelen ser motivo de alarma, sobre todo cuando detectamos una causa directa, como en el ejemplo previo. Sin embargo, existen características del adormecimiento que merecen mayor atención por estar asociadas a situaciones patológicas. Algunas de ellas son:

  • Cuándo éstas situaciones se vuelven frecuentes
  • Aumentan de intensidad
  • Se asocian a síntomas como pérdida de la función o parálisis
  • O se presentan al realizar tareas en las que normalmente no deberían causarnos problemas. 

Ante condiciones como éstas, es necesario buscar atención médica ya que pueden ser señales de que algo en el resto del cuerpo no anda bien.

¿Cómo se siente el adormecimiento en los brazos y piernas?

El adormecimiento o entumecimiento son síntomas muy subjetivos, es decir, cada paciente puede tener una impresión diferente de lo que es el adormecimiento para él. Para algunas personas el entumecimiento es la sensación de “pesantez” de las extremidades, para otros puede ser referido como hormigueo, calambres, pérdida de sensibilidad e incluso dolor.

Por tal motivo, cuándo un paciente llega a la consulta refiriendo adormecimiento, el especialista debe realizar un interrogatorio completo enfocado a determinar si lo que realmente presenta el paciente es adormecimiento o alguna situación parecida.

¿Por qué sucede ésta sensación?

El adormecimiento puede ocurrir en cualquier parte del cuerpo y las causas son también muy variadas, aunque lo más común es que se deban a alteraciones neurológicas.

Nuestras extremidades suelen presentar una gran cantidad de terminales nerviosas que se encargan de transportar los estímulos y señales necesarios para que podamos movernos o tener la capacidad de sentir los cambios de temperatura, el tipo de superficie, las formas, e incluso lo que nos causa dolor.

Las terminales nerviosas asociadas al dolor son las que suelen causarnos éstas sensaciones de adormecimiento, sobre todo ante eventos que irritan o inflaman los nervios, desde golpes, lesiones, e incluso enfermedades.

¿Cuáles son las causas más frecuentes de adormecimiento?

A continuación te compartimos una lista con las causas más frecuentes de adormecimiento de las extremidades.

  • Compresión de raíces nerviosas en la médula espinal, como sucede ante una hernia de disco
  • Lesiones de huesos y ligamentos, así como fracturas.
  • Disminución en el riego sanguíneo. Los nervios son estructuras que requieren de buen aporte de sangre, por lo que situaciones en las que se vea comprometida la llegada de sangre como várices o placas de colesterol, pueden ocasionar adormecimiento. 
  • Neuropatías, como en la diabetes o el síndrome del túnel carpiano.
  • Infarto cerebral (embolia). En muchas ocasiones, dependiendo del área del cerebro que se vea afectada, el daño por un infarto cerebral puede manifestarse como adormecimiento.
  • Enfermedades metabólicas y sistémicas como hipotiroidismo o artritis reumatoide.
  • Enfermedad del corazón. En ocasiones, cuándo una persona sufre de infarto al miocardio, suelen presentar irradiación hacia el brazo y hombro izquierdo, ya sea como dolor, hormigueo o adormecimiento.
  • Crisis de ansiedad y depresión. En ocasiones, las alteraciones psicológicas pueden “somatizar”, es decir, pueden presentar síntomas de cualquier tipo, desde dolor de cabeza, estreñimiento, hasta hormigueos, debilidad y entumecimiento de brazos y piernas.
  • Enfermedades inflamatorias del sistema nervioso central o periférico, como la esclerosis múltiple.
  • Secuelas de accidentes.
  • Infecciones, sobre todo de origen viral, como el herpes zóster, también llamado culebrilla, o incluso infecciones como el VIH.
  • Medicamentos, radioterapia, y en ocasiones abuso de sustancias, sobre todo drogas ilícitas.
  • Deficiencias de nutrientes, sobre todo aquellas vitaminas que juegan un papel importante en el funcionamiento de los nervios, como la vitamina B.

¿En qué consiste el diagnóstico?

Al ser un síntoma o manifestación, más que una enfermedad por sí misma, no existen pruebas ni estudios diagnósticos para el adormecimiento o sensación de hormigueo.

En la consulta de neurología se debe realizar un interrogatorio y exploración neurológica exhaustiva, ya que el adormecimiento no es como tal una enfermedad, en cambio, es un síntoma de alguna otra situación que el médico debe diagnosticar, y que, si pasa desapercibida, puede condicionar a secuelas, pérdida de función o incapacidad.

¿Cómo es el tratamiento del adormecimiento?

El tratamiento depende de la causa que esté desencadenando el adormecimiento. Por lo que no existe un tratamiento como tal, específicamente para ésta manifestación.

Si bien el adormecimiento es uno de los síntomas más frecuentes que podemos presentar en un día normal ante nuestras actividades cotidianas, no hay que dejar de lado que puede ser resultado de una amplia lista de diagnósticos.

Por este motivo, ante cualquier duda, intranquilidad, o cambios en las características de éste síntoma, es importante acudir a consulta con el especialista para descartar causas que puedan comprometer nuestra salud.

© 2020 Neurocenter. 
Todos los derechos reservados. Supported by SENSO Mx.

boton-ir-arriba