Haz tu cita llamando al        81 – 2089 – 22 44

Consecuencias neurológicas de la arteriosclerosis

La arteriosclerosis es la acumulación de placas de grasa y colesterol en las arterias, lo que dificulta el flujo sanguíneo. Cuando estas placas se desarrollan en las arterias que suministran sangre al cerebro, pueden provocar varios problemas neurológicos. Aquí hay algunas posibles consecuencias:

  • Accidente cerebrovascular (ACV):

Esto ocurre cuando una arteria que lleva sangre al cerebro se bloquea o se rompe. Los ACV pueden provocar daño neurológico permanente, parálisis, problemas del habla, problemas de memoria y, en casos severos, la muerte.

  • Ataques isquémicos transitorios (AIT):

A veces llamados “mini accidentes cerebrovasculares”, los AIT ocurren cuando el flujo sanguíneo al cerebro se interrumpe brevemente. Los AIT pueden ser un signo de advertencia de un futuro ACV.

  • Enfermedad de Alzheimer y otras formas de demencia:

Algunos estudios sugieren que la arteriosclerosis puede aumentar el riesgo de desarrollar demencia, incluida la enfermedad de Alzheimer. La teoría es que el suministro reducido de sangre puede dañar las células cerebrales y contribuir a los procesos que llevan a la demencia.

  • Enfermedad de las arterias carótidas:

Esto ocurre cuando las arterias carótidas, que llevan sangre al cerebro, se estrechan debido a la arteriosclerosis. Esto puede causar un ACV o AIT.

  • Enfermedad de los pequeños vasos:

Esto ocurre cuando la arteriosclerosis afecta a los pequeños vasos sanguíneos del cerebro, lo que puede llevar a la demencia vascular y a problemas con la coordinación y el equilibrio.

  • Problemas cognitivos:

Algunas personas pueden experimentar problemas con la memoria, el pensamiento y la concentración como resultado de la arteriosclerosis.

Los síntomas y la gravedad de estas condiciones pueden variar ampliamente entre las personas, y es importante que las personas con riesgo de arteriosclerosis busquen atención médica regular para ayudar a manejar su condición y prevenir complicaciones.

¿Qué es un accidente cerebrovascular?

Una de las consecuencias más graves de la arteriosclerosis cerebral son los accidentes cerebrovasculares, también conocidos como infartos cerebrales. Estos ocurren cuando una arteria en el cerebro se obstruye, interrumpiendo el flujo sanguíneo y privando a las células cerebrales de oxígeno y nutrientes.

Los síntomas de un infarto cerebral varían según la ubicación y la extensión del bloqueo en la arteria cerebral. Los signos típicos de un infarto isquémico incluyen debilidad o entumecimiento repentino en un lado del cuerpo, dificultad para hablar o comprender el lenguaje, pérdida repentina de visión en uno o ambos ojos, dificultad para caminar, mareos severos y una súbita e intensa cefalea.

La asimetría facial, donde una mitad de la cara se cae repentinamente, también puede ser un síntoma revelador. Estos síntomas suelen aparecer de manera abrupta y, en ocasiones, pueden evolucionar en cuestión de minutos. Reconocer estos signos tempranamente es fundamental para buscar atención médica de urgencia, ya que el tiempo es un factor crucial en el tratamiento exitoso de un infarto cerebral.

¿Cómo se diagnostica un infarto cerebral?

El diagnóstico depende inicialmente de la valoración por un médico neurólogo, tomando en cuenta los síntomas que tiene y la forma de presentación de estos. El diagnóstico se confirma con un estudio de imagen. Para fines del tratamiento, lo primero es descartar que no se trate de una hemorragia cerebral, lo cual se puede observar rápidamente en un TAC de cráneo.

Idealmente si el hospital cuenta con el recurso, se prefiere realizar inicialmente una resonancia magnética de cerebro en secuencia infarto, la cuál nos dirá con mayor certeza si se trata o no de un infarto, además de que nos brinda más información sobre el tiempo de evolución del infarto, así como la extensión del daño.

¿Cómo se trata un infarto cerebral?

El tratamiento de un infarto cerebral es un proceso urgente que busca restablecer el flujo sanguíneo al área afectada del cerebro y prevenir el daño cerebral irreversible. El tratamiento varía según el tipo, la gravedad del infarto y el tiempo que lleva desde que inició con los síntomas, pero en general, el enfoque principal se centra en restaurar el flujo sanguíneo lo antes posible.

Para lograr esto, se pueden utilizar diferentes enfoques, incluyendo la administración de un medicamento trombolítico, como el activador del plasminógeno tisular (tPA), que disuelve los coágulos que obstruyen las arterias.

Este tratamiento es más eficaz si se administra dentro de las primeras horas después de los síntomas iniciales del infarto. De acuerdo con las guías médicas, el medicamento debe administrarse en las primeras 4 horas y media desde el inicio de los síntomas, sin embargo, en algunos casos según de cómo se encuentre la resonancia magnética, puede extenderse este periodo de ventana hasta 6 horas.

En algunos casos, se puede considerar una intervención endovascular, como la trombectomía mecánica, en la que un catéter se introduce en la arteria bloqueada para eliminar físicamente el coágulo. Esta técnica puede ser beneficiosa en situaciones en las que el medicamento trombolítico solo no es suficiente para restaurar el flujo sanguíneo.

Después del tratamiento agudo, la fisioterapia juega un papel vital en la recuperación del paciente. La atención médica debe ser multidisciplinaria, incluyendo un médico neurólogo, un neurocirujano en algunos casos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y terapeutas del habla (foniatras), de forma que trabajan juntos para ayudar al paciente a recuperar habilidades perdidas y mejorar su calidad de vida.

En el caso de la fisioterapia se realizan ejercicios para realizar terapia física convencional o con el apoyo de dispositivos de asistencia. Tiene el objetivo no solo de recuperar la fuerza, sino de recuperarla con una adecuada coordinación y funcionalidad.

La prevención es igualmente importante en el tratamiento de un infarto cerebral. Después del evento, es fundamental identificar y abordar los factores de riesgo subyacentes, como la hipertensión, la diabetes, el tabaquismo y la hipercolesterolemia, para reducir el riesgo de futuros eventos cerebrovasculares.

En muchos casos se requiere de medicamentos para tener un adecuado control de estas enfermedades, sin embargo, el seguimiento médico regular y la adopción de un estilo de vida saludable son pasos esenciales para mantener la salud cerebral a largo plazo y prevenir recurrencias.

¿Qué es la demencia vascular?

La arteriosclerosis cerebral también puede contribuir al desarrollo de la demencia vascular, una forma de deterioro cognitivo causada por la disminución del flujo sanguíneo en varias regiones del cerebro, es decir, por múltiples microinfartos. Las placas de arteriosclerosis pueden afectar la irrigación a áreas clave del cerebro involucradas en la memoria, el razonamiento y el procesamiento cognitivo. Esto puede llevar a problemas en la función ejecutiva, la memoria y la toma de decisiones.

Aunque la demencia vascular comparte algunas similitudes con la enfermedad de Alzheimer, su progresión y patrón de síntomas suelen diferir, y a menudo está vinculada con la historia de enfermedades cardiovasculares.

La prevención y el manejo de la arteriosclerosis en el contexto de la neurología son fundamentales para preservar la función cerebral y reducir el riesgo de complicaciones graves. Mantener un estilo de vida saludable, controlar la presión arterial, mantener niveles de colesterol adecuados y controlar enfermedades como la diabetes desempeñan un papel crucial en la prevención de la arteriosclerosis cerebral y sus consecuencias asociadas.

Además, la detección temprana y el tratamiento de factores de riesgo cardiovasculares contribuyen significativamente a reducir la carga de enfermedades neurológicas relacionadas con la arteriosclerosis en la población.

Teléfono
81 2089 2244
ó
ó
También puedes enviarnos un mensaje por WhatsaApp para agendar tu cita.

Descubre nuestros artículos más recientes

Encuéntranos sin problemas

También puedes visitarnos
nos encantaría conocerte

Sayula 310, Mitras Sur, 64020 Monterrey, N.L.

Lunes a viernes

9:00 am a 19:00 pm

Sábados

9:00 am a 14:00 pm

Menú principal

Síguenos

© 2023 Neurocenter. Todos los derechos reservados.