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Siento que me voy a desmayar pero no me desmayo

Sentirse a punto de desmayar es una experiencia que puede resultar aterradora y desconcertante. Este fenómeno, conocido médicamente como presíncope, implica una sensación de inminente pérdida de consciencia que no culmina en un desmayo completo. Como neurólogo especializado en la atención neurológica y la neurorehabilitación, quiero ofrecerte una comprensión más profunda de este síntoma, sus posibles causas y cómo manejarlo.

¿Qué es el Presíncope?

El presíncope se caracteriza por síntomas que incluyen mareos, visión borrosa, debilidad, sudoración, náuseas y palidez. Aunque sientes que vas a desmayarte, no llegas a perder completamente la consciencia. Este estado puede durar desde unos segundos hasta varios minutos y puede ser una señal de diversas condiciones subyacentes.

Causas Comunes del Presíncope

  1. Hipotensión Ortostática: Este es un descenso brusco de la presión arterial al ponerse de pie rápidamente. Puede ser causado por deshidratación, ciertos medicamentos o trastornos del sistema nervioso autónomo.
  2. Problemas Cardiovasculares: A veces, el presíncope puede ser un indicio de afecciones cardíacas, como arritmias, insuficiencia cardíaca o válvulas cardíacas defectuosas.
  3. Trastornos Neurológicos: Afecciones como la migraña, la epilepsia o los trastornos de ansiedad pueden causar síntomas de presíncope.
  4. Deshidratación y Desequilibrios Electrolíticos: La falta de líquidos y desequilibrios en los niveles de electrolitos pueden afectar la presión arterial y la función cerebral, llevando a sensaciones de mareo.

Evaluación y Diagnóstico

Si experimentas frecuentemente presíncope, es crucial consultar a un profesional de la salud. La evaluación incluirá:

  • Historial Clínico Detallado: Incluyendo la frecuencia, duración y situaciones en las que ocurren los episodios.
  • Exámenes Físicos y Neurológicos: Para descartar causas neurológicas y cardíacas.
  • Pruebas de Laboratorio: Incluyendo análisis de sangre para detectar deshidratación o desequilibrios electrolíticos.
  • Estudios Cardiológicos: Como electrocardiogramas (ECG) y monitorización Holter para evaluar el ritmo cardíaco.

Manejo y Tratamiento

El tratamiento del presíncope depende de la causa subyacente. Aquí algunos enfoques comunes:

  1. Modificaciones del Estilo de Vida: Incluir una hidratación adecuada, evitar cambios bruscos de postura y llevar una dieta balanceada.
  2. Medicamentos: En casos de hipotensión ortostática, se pueden recetar medicamentos para regular la presión arterial.
  3. Terapia Física y Rehabilitación: Para fortalecer el sistema cardiovascular y mejorar la estabilidad postural.
  4. Tratamiento de Afecciones Subyacentes: Manejo adecuado de trastornos cardíacos, neurológicos o de ansiedad que puedan estar contribuyendo al presíncope.

Sentir que te vas a desmayar pero no desmayarte es una señal que no debe ser ignorada. Aunque puede tener causas benignas, también puede ser un indicio de afecciones más serias que requieren atención médica. Si experimentas estos síntomas, busca ayuda profesional para una evaluación adecuada y un tratamiento efectivo.

Recuerda, tu salud neurológica es fundamental para tu bienestar general. No dudes en consultar a un especialista si tienes alguna preocupación. Mantente informado y cuida tu salud.

Espero que esta información te haya sido de utilidad. Si tienes más preguntas sobre este tema o cualquier otro relacionado con la neurología, no dudes en consultarnos.

¿Qué otros síntomas neurológicos están asociados?

El presíncope puede ser un indicio de una variedad de afecciones neurológicas y, a menudo, viene acompañado de otros síntomas que pueden ayudar a identificar la causa subyacente. A continuación, se presentan algunos síntomas neurológicos que pueden estar asociados al presíncope:

1. Mareos y Vértigo

Los mareos y el vértigo son síntomas comunes que a menudo acompañan al presíncope. El mareo se describe como una sensación de aturdimiento o inestabilidad, mientras que el vértigo es una sensación de giro o movimiento, a menudo causada por problemas en el oído interno.

2. Debilidad Generalizada

Una sensación de debilidad generalizada puede ocurrir junto con el presíncope. Esta debilidad puede ser temporal y estar relacionada con la disminución del flujo sanguíneo al cerebro.

3. Visión Borrosa o Oscurecida

La visión borrosa o el oscurecimiento de la visión son síntomas comunes cuando el flujo sanguíneo al cerebro disminuye. Estos síntomas pueden ser alarmantes pero suelen ser transitorios.

4. Sudoración Profusa

La sudoración excesiva puede ocurrir antes de un episodio de presíncope. Este síntoma puede estar relacionado con la activación del sistema nervioso autónomo en respuesta a una caída en la presión arterial.

5. Náuseas y Vómitos

La sensación de náuseas y, en algunos casos, los vómitos pueden acompañar al presíncope. Esto puede ser una respuesta del cuerpo a la sensación de mareo y a la alteración del equilibrio.

6. Dolor de Cabeza

El dolor de cabeza, especialmente si es severo, puede ser un síntoma asociado al presíncope. Las migrañas, en particular, pueden causar síntomas de presíncope debido a cambios en la circulación cerebral.

7. Confusión o Desorientación

La confusión o desorientación pueden ocurrir si el cerebro no recibe suficiente oxígeno. Este síntoma puede ser breve y resolverse rápidamente una vez que el flujo sanguíneo se restablece.

8. Palpitaciones o Irregularidades en el Ritmo Cardíaco

Las palpitaciones, o la sensación de que el corazón está latiendo irregularmente, pueden ser un síntoma asociado. Las arritmias cardíacas pueden causar presíncope debido a la alteración del flujo sanguíneo.

9. Temblor o Movimientos Involuntarios

En algunos casos, los pacientes pueden experimentar temblores o movimientos involuntarios, que pueden ser una respuesta del sistema nervioso a la disminución del flujo sanguíneo o a la ansiedad asociada con la sensación de desmayo inminente.

10. Sensación de Hormigueo o Entumecimiento

El hormigueo o entumecimiento en las extremidades puede ocurrir debido a cambios en la circulación sanguínea y la presión arterial.

Conclusión

El presíncope y sus síntomas asociados pueden ser una señal de alerta para una variedad de condiciones médicas. Es crucial prestar atención a estos síntomas y buscar atención médica si se experimentan de manera recurrente o severa. Un diagnóstico adecuado puede ayudar a identificar la causa subyacente y permitir el tratamiento apropiado para prevenir futuros episodios.

Mantente atento a tu salud neurológica y no dudes en consultar a un especialista si experimentas alguno de estos síntomas. Tu bienestar es una prioridad, y la atención temprana puede marcar una gran diferencia en la calidad de tu vida.

Esta información está diseñada para ofrecer una comprensión más profunda de los síntomas neurológicos asociados con el presíncope. Si tienes preguntas adicionales o necesitas asesoramiento específico, estamos aquí para ayudarte.

Qué escalas de valoración de UPP se usan en neurología

Las úlceras por presión, también conocidas como úlceras de decúbito o escaras, o ahora son mejor conocidas como lesiones por presión. Son lesiones en la piel y el tejido subyacente debido a la presión constante sobre una zona del cuerpo. En pacientes con problemas neurológicos, como aquellos con lesiones de la médula espinal, parálisis o enfermedades neuromusculares, el riesgo de desarrollar úlceras por presión es significativamente mayor debido a varios factores:

  • Inmovilidad:

Muchos pacientes con problemas neurológicos tienen dificultades para cambiar de posición o moverse independientemente. Esto lleva a una presión constante sobre las áreas del cuerpo que están en contacto con la cama, silla de ruedas u otro dispositivo de asistencia.

  • Pérdida de sensibilidad:

En algunos casos, los pacientes pueden tener una disminución o pérdida total de la sensibilidad en ciertas partes del cuerpo. Esto impide que puedan sentir el dolor o la incomodidad asociada con la presión prolongada, retrasando el reconocimiento temprano de las úlceras por presión.

  • Alteraciones en la circulación sanguínea:

Las condiciones neurológicas pueden afectar negativamente la circulación sanguínea local, lo que dificulta la capacidad del cuerpo para suministrar nutrientes y oxígeno a la piel y los tejidos, acelerando la formación de úlceras por presión.

  • Falta de control muscular:

La falta de control sobre los músculos y la postura puede hacer que ciertas áreas del cuerpo soporten más peso o presión de manera desigual, aumentando así el riesgo de desarrollo de úlceras.

La prevención es fundamental en estos pacientes y suele involucrar estrategias como cambios de posición frecuentes, el uso de superficies de soporte adecuadas (colchones especiales, almohadas), el uso de dispositivos de alivio de presión (como cojines de gel), y la educación tanto del paciente como del cuidador sobre la importancia de la inspección regular de la piel y la intervención temprana ante signos de enrojecimiento o daño cutáneo.

Siempre es necesario que su médico de cabecera esté al pendiente de los riesgo que puede tener el paciente para desarrollar úlceras por presión y utiliza múltiples escalas para valorar los riesgos de presentarlas. En seguida describiremos algunas escalas que también puede utilizar cualquier persona para predecir el riesgo y analizar qué factores podemos cambiar para ayudar a nuestros pacientes y familiares a no presentar lesiones por presión.

De las escalas más utilizadas se encuentran las Escalas de Braden, Escala de Norton y Escala de Waterlow

Escala de Braden

  • Percepción sensorial:

Evalúa la capacidad del paciente para responder a la presión o el dolor en diferentes partes del cuerpo. Se puntúa del 1 al 4, donde 1 indica un deterioro severo en la percepción sensorial y 4 indica una percepción completa.

  • Estado mental:

Evalúa el nivel de conciencia y la capacidad del paciente para entender y seguir instrucciones. Se puntúa del 1 al 4, donde 1 indica un estado de confusión severa y 4 indica un estado mental totalmente alerta.

  • Actividad:

Evalúa la movilidad del paciente. Se puntúa del 1 al 4, donde 1 indica un paciente completamente inmóvil y 4 indica una movilidad completa.

  • Movilidad:

Evalúa la capacidad del paciente para cambiar y controlar su cuerpo. Se puntúa del 1 al 4, donde 1 indica una movilidad severamente limitada y 4 indica una movilidad completa.

  • Nutrición:

Evalúa el estado nutricional del paciente. Se puntúa del 1 al 4, donde 1 indica un estado nutricional gravemente comprometido y 4 indica un estado nutricional adecuado.

  • Fricción y fuerza de cizallamiento:

Evalúa el riesgo de daño a la piel debido a la fricción y el deslizamiento de las capas de piel entre sí o con la superficie de soporte. Se puntúa del 1 al 3, donde 1 indica un riesgo severo y 3 indica un riesgo mínimo.

Cada uno de estos seis componentes se puntúa individualmente y luego se suman para obtener un puntaje total que puede variar entre 6 y 23. Un puntaje más bajo en la escala de Braden indica un mayor riesgo de desarrollar úlceras por presión, mientras que un puntaje más alto indica un menor riesgo.

 Escala de Norton

  • Estado mental:

Evalúa el nivel de conciencia y el estado cognitivo del paciente. Se puntúa del 1 al 4, donde 1 indica un estado mental severamente comprometido y 4 indica un estado mental completamente alerta.

  • Estado físico:

Evalúa la movilidad y la capacidad del paciente para cambiar de posición. Se puntúa del 1 al 4, donde 1 indica una movilidad severamente limitada y 4 indica una movilidad completa.

  • Estado de actividad:

Evalúa la capacidad del paciente para realizar actividades diarias. Se puntúa del 1 al 4, donde 1 indica una actividad severamente limitada y 4 indica una actividad normal.

  • Estado de movilización:

Evalúa la capacidad del paciente para cambiar de posición y su dependencia de otros para movilizarlo. Se puntúa del 1 al 4, donde 1 indica una movilización severamente limitada y 4 indica una movilización completa.

  • Estado de nutrición:

Evalúa el estado nutricional del paciente. Se puntúa del 1 al 4, donde 1 indica un estado nutricional severamente comprometido y 4 indica un estado nutricional adecuado.

Cada uno de estos cinco componentes se puntúa de manera independiente y luego se suman para obtener un puntaje total que puede variar entre 5 y 20. Al igual que con la escala de Braden, un puntaje más bajo en la escala de Norton indica un mayor riesgo de desarrollar úlceras por presión, mientras que un puntaje más alto indica un menor riesgo.

Como pudimos ver, ambas escalas ven el estado mental del paciente y su capacidad de movilidad y nutrición, por lo que su médico neurólogo también podrá analizar otras escalas que no son propias para lesiones por presion , pero asi mismo le ayudaran a predecir el riesgo en un futuro de ulceras por presion.

Entre estas escalas se encuentra la  Escala de Ramsay por ejemplo que valora el estado de sedación de un paciente y si mientras se encuentra bajo efecto de algún medicamento tendrá riesgo de lesiones por presión .

El Índice de Barthel que ayude a conocer las capacidad funcionales de actividades básicas en el paciente o también se pueden utilizar otras escalas que valoraran la capacidad de actividad del paciente como Índice de Evaluación de la Espasticidad (MAS), Escala de la marcha y equilibrio de Tinetti, Escala de coma de Glasgow, Escala de evaluación de la conciencia de Glasgow (GCS), Escala de discapacidad de Kurtzke (EDSS), Escala de deterioro neurológico de Rankin (mRS), entre otras.

Todo esto con el fin de valorar si su familiar o paciente tiene probabilidad de presentar lesiones por presión (antes conocidas como úlceras por presión como mencionamos al inicio) y poder adelantarnos y evitar dichas situaciones.

Siempre recuerde acudir con su profesional de salud y mencionar todas sus inquietudes o acudir con un neurólogo certificado para pedir su opinión sobre el caso. Así mismo recuerde en casa que la mejor prevención es una buena nutrición y rehabilitación de los pacientes para asegurar que pueden moverse ellos solos y tiene los nutrientes necesarios para cicatrizar sus heridas en este caso .

Causas neurológicas de cansancio crónico

El cansancio crónico se puede describir como un estado de agotamiento persistente que no mejora a pesar del descanso adecuado. Puede tener diversas etiologías, incluyendo factores neurológicos como se revisará más adelante. Además, se explora la compleja relación entre el cansancio crónico y algunas condiciones neurológicas o no neurológicas.

La fatiga puede ser resultado de una disfunción neurológica y manifestarse como fatiga neurológica. Podríamos encontrar síntomas como debilidad muscular, somnolencia, dificultad para concentrarse e incluso problemas leves de memoria. En algunos casos, el cansancio crónico es una manifestación clínica del síndrome de fatiga crónica o también conocido como encefalomielitis miálgica (EM), que se acompaña también de dolor generalizado y disfunción cognitiva. Este síndrome aparece bajo algunas condiciones neurológicas, inmunológicas y metabólicas. 

En un enfoque diferente, las enfermedades neurodegenerativas también pueden causar cansancio crónico por múltiples factores. Por su frecuencia de aparición es importante mencionar a la esclerosis múltiple, más frecuente en mujeres y jóvenes; y la enfermedad de Parkinson, que es más común en las personas mayores. 

Una enfermedad neurodegenerativa que también se debe mencionar es la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). En este último caso, existe una afectación de las células nerviosas motoras y por lo tanto el cansancio crónico puede ser causado por la debilidad muscular subsecuente. Otra condición neurológica que puede presentar cansancio crónico como una de sus manifestaciones clínicas es la Miastenia Gravis. Así como la ELA, la miastenia gravis también puede causar debilidad muscular, sólo que es fluctuante a diferencia de la ELA. Esta enfermedad neuromuscular autoinmune puede ser una causa del cansancio crónico por su afectación muscular. 

Desde otro ángulo, la neuropatía periférica, es decir, el daño a los nervios periféricos, puede generar debilidad, entumecimiento y dolor en las extremidades. Debido a estos síntomas, puede generar cansancio crónico. 

Por otro lado, los trastornos del sueño también pueden ser una causa de cansancio crónico. Los trastornos del sueño pueden ser parte de la presentación clínica de enfermedades neurodegenerativas o ser una condición aislada. En cualquier caso, es la falta de sueño o una mala calidad del sueño lo que puede provocar fatiga significativa. Tres ejemplos que son importantes de mencionar son el insomnio, la apnea del sueño y la narcolepsia. Los primeros dos son bastantes comunes. 

El insomnio es la dificultad para conciliar el sueño o mantenerlo, por lo cual los afectados presentan fatiga crónica. La apnea del sueño es un trastorno donde ocurren pausas de la respiración durante el sueño, lo que genera fragmentación del mismo y fatiga diurna. Por último, la narcolepsia es un trastorno que se caracteriza por una somnolencia excesiva acompañada de pérdida repentina del tono muscular. 

Hablando desde el punto de vista del estado de ánimo, los trastornos del ánimo como la depresión y la ansiedad pueden causar fatiga intensa. Puede que no se consideren como una enfermedad neurológica por sí mismas, sin embargo, al igual que los trastornos del sueño, muchas enfermedades neurológicas también se acompañan de afectación del estado de ánimo. Y aunque parezca extraño, el cansancio crónico incluso puede ser parte de las manifestaciones clínicas de los trastornos de ansiedad. Tanto en la ansiedad como la depresión la alteración del sueño se considera como parte de los criterios de diagnóstico, y éste se podría traducir como cansancio crónico. 

Por último, fuera de las condiciones neurológicas, también se deben mencionar a los trastornos autoinmunes como una causa de la fatiga crónica, que sería una consecuencia de la inflamación sistémica que existe en estas enfermedades como lupus eritematoso o artritis reumatoide. Cabe destacar entre los trastornos autoinmunes a la Fibromialgia debido a que el cansancio crónico se considera dentro de los criterios de diagnóstico. Esta enfermedad se caracteriza por dolor musculoesquelético generalizado con alta sensibilidad al tacto, cansancio crónico hasta afectación cognitiva. Se asocia con alteraciones de la percepción del dolor a nivel cerebral. 

Como hemos revisado, hay un amplio rango de enfermedades que pueden causar cansancio crónico. Algunas de ellas desde una perspectiva sistémica, como las enfermedades autoinmunes, tantas otras a nivel celular, con afectación de alguno de los componentes de la unión neuromuscular e incluso se podría rastrear el origen del cansancio crónico en una disfunción mitocondrial, que son las centrales eléctricas de las células y producen su energía. Por lo tanto, para dar el tratamiento más efectivo y reducir significativamente el cansancio crónico, es necesario descartar una causa neurológica del cansancio crónico. Como parte del diagnóstico neurológico, se requiere una evaluación médica exhaustiva, la exploración neurológica y en algunos casos, pruebas neurológicas o estudios de laboratorio o imagen especializados. 

Si experimentas cansancio crónico, busca consejo médico profesional para un diagnóstico preciso e idear un plan de tratamiento adecuado a las causas y otras necesidades del paciente.

¿Qué es la debilidad distal?

La debilidad distal de las extremidades se refiere a la disminución de la fuerza muscular que afecta principalmente manos y pies. Por lo mismo, la debilidad distal puede tener un impacto significativo en la capacidad para realizar actividades cotidianas como agarrar objetos, caminar o subir escaleras. 

Causas de debilidad distal

Podríamos dividir las causas en dos categorías: las enfermedades neuromusculares y las lesiones nerviosas. Aunque cabe destacar que pueden existir muchas más, por lo que se aconseja la evaluación por un neurólogo. 

La neuropatía periférica es una condición donde hay una lesión sobre los nervios que transmiten información desde la médula espinal y el cerebro a los músculos y piel de las extremidades. Algunas etiologías comunes son la diabetes, el alcoholismo, deficiencias vitamínicas o ciertas infecciones. La polineuropatía es un término médico usado para describir que la neuropatía está presente en múltiples nervios a la vez. Algunos ejemplos son la enfermedad Guillain Barré y la neuropatía amiloide. Por lo tanto, pueden afectar a la vez las cuatro extremidades de forma progresiva, ya sea en un cuadro agudo o crónico. 

También las neuropatías pueden ser resultado de lesiones por compresión nerviosa. Un ejemplo es el síndrome del túnel carpiano, que puede presentarse como debilidad muscular focal. Un ejemplo de mayor severidad es la estenosis foraminal, donde existe un estrechamiento del espacio por donde pasan los nervios fuera de la médula espinal. Por lo que puede aparecer dolor neuropático y no solamente debilidad distal.

Dentro de las enfermedades neuromusculares mencionaremos condiciones que afectan los componentes de la unión o placa neuromuscular, es decir, el nervio y el músculo que éste inerva. Por un lado, las miopatías y miositis son una condición neurológica donde hay una afectación directa sobre los músculos. En esta categoría también entran las condiciones con distrofia muscular. En las enfermedades neuromusculares, usualmente se detecta una debilidad progresiva de las cuatro extremidades y en última instancia, disminuye significativamente la movilidad y aparece el signo físico de la atrofia muscular. La atrofia muscular describe la disminución del tamaño muscular debido al desuso de la extremidad, inmovilización o directamente por la enfermedad.

Abordaje diagnóstico

Para que el neurólogo pueda determinar la causa de la debilidad distal, se realiza una evaluación neurológica completa. 

La historia clínica es importante para conocer los antecedentes médicos y heredofamiliares. 

La exploración física se enfoca en la evaluación de la fuerza muscular, los reflejos, la sensibilidad y coordinación de las extremidades. 

Estudios neurofisiológicos. Debido a que la causa de la debilidad distal puede estar en alguno de los componentes de la placa o unión neuromuscular, su neurólogo revisará si es necesario realizar un estudio neurofisiológico.

  • La electromiografía (EMG) es una prueba que registra la actividad eléctrica de los músculos y los nervios. 
  • Las pruebas de conducción nerviosa miden la velocidad y conducción de las señales eléctricas a través de los nervios.

Tratamiento

Cuando un neurólogo analiza todos estos datos, puede idear un plan de tratamiento. No está por demás mencionar que este plan depende de llegar a un diagnóstico, para saber si la causa subyacente se puede curar o controlar. Por ejemplo, la causa de la debilidad puede ser una neuropatía por deficiencia vitamínica o consecuencia de la diabetes mal controlada. 

De cualquier forma, en muchos casos, el tratamiento se centra en el manejo de los síntomas y buscar la mejoría de la función, por lo que la base es la terapia física. Por ello, la rehabilitación neuromuscular juega un papel crucial en el manejo ya que un fisioterapeuta diseña un programa de ejercicios personalizado con los siguientes objetivos:

Fuerza muscular: fortalecer los músculos debilitados nos ayudará a aumentar la capacidad de estos músculos para realizar actividades cotidianas. 

Flexibilidad muscular: mejorar el rango de movimiento de las articulaciones afectadas nos ayuda a disminuir la rigidez y el dolor acompañante. 

Equilibrio y coordinación: importante si hay una afectación de las extremidades inferiores para reducir el riesgo de caídas y mejorar la estabilidad. 

Estrategias de compensación: tanto si la debilidad distal es de manos o pies, los pacientes aprenden algunas técnicas para realizar tareas de manera segura y eficiente, a pesar de la severidad de la debilidad distal. 

Estos últimos dos objetivos son especialmente importantes en los trastornos del movimiento como la ataxia.

En caso de presentar debilidad distal, es importante buscar atención médica para determinar la causa subyacente y recibir el tratamiento adecuado. Especialmente en casos donde es posible retrasar o mejorar la severidad. Por lo tanto, el diagnóstico e intervenciones tempranas podrían ayudar a mejorar la función, prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida.

¿Cuáles son los síntomas de la debilidad distal?

La debilidad distal se refiere a la pérdida de fuerza en las partes del cuerpo más alejadas del centro, como las manos, pies, muñecas y tobillos. Este tipo de debilidad puede ser un indicativo de diversas condiciones neurológicas y neuromusculares. A continuación, se detallan los principales síntomas asociados a la debilidad distal:

  • Dificultad para realizar movimientos finos:

Las tareas que requieren precisión, como abotonar una camisa, escribir o usar utensilios, pueden volverse complicadas debido a la disminución de la fuerza y control en las manos y dedos.

  • Caídas frecuentes:

La debilidad en los pies y tobillos puede afectar la estabilidad al caminar, provocando tropiezos y caídas. Las personas pueden notar que arrastran los pies o que tienen dificultades para levantar el pie del suelo.

  • Atrofia muscular:

Los músculos en las áreas distales pueden volverse visiblemente más pequeños o delgados debido a la falta de uso y a la degeneración muscular asociada con ciertas enfermedades neuromusculares.

  • Cambios en la marcha:

La debilidad en los músculos distales de las piernas puede alterar la forma en que una persona camina, llevando a una marcha inestable o desigual.

  • Pérdida de sensibilidad:

En algunos casos, la debilidad distal puede acompañarse de una disminución de la sensibilidad o entumecimiento en las áreas afectadas, como las manos y los pies.

  • Dificultad para levantar objetos:

Levantar y sostener objetos puede volverse difícil debido a la debilidad en las manos y muñecas, lo que puede resultar en la caída frecuente de objetos.

  • Espasmos musculares y fasciculaciones:

Movimientos involuntarios de los músculos, como espasmos y pequeñas contracciones visibles bajo la piel (fasciculaciones), pueden ocurrir en las áreas afectadas por la debilidad.

  • Dolor y fatiga muscular:

Las personas con debilidad distal pueden experimentar dolor muscular y una sensación de cansancio constante en las extremidades afectadas.

La debilidad distal puede ser causada por una variedad de condiciones, incluyendo neuropatías periféricas, esclerosis lateral amiotrófica (ELA), distrofias musculares, miopatías y algunas formas de neuropatía diabética. Es fundamental realizar una evaluación médica completa para determinar la causa subyacente de la debilidad y establecer un plan de tratamiento adecuado.

Siento piquetes en el cuerpo como alfileres

La sensación de piquetes en el cuerpo, como si fueran alfileres, se conoce médicamente como parestesia. Esta sensación puede variar desde un ligero hormigueo hasta una sensación más intensa y desagradable. A continuación, se explican las posibles causas, implicaciones y cuándo buscar atención médica:

Causas Comunes de Parestesia

Compresión Nerviosa Temporal:

  • Posturas Prolongadas:

Sentarse o cruzar las piernas durante mucho tiempo puede comprimir los nervios y causar hormigueo.

  • Posición al Dormir:

Dormir en una posición que ejerza presión sobre un nervio.

Problemas Neurológicos:

  • Neuropatía Periférica:

Daño a los nervios periféricos, común en personas con diabetes, consumo excesivo de alcohol o deficiencias nutricionales.

  • Esclerosis Múltiple:

Trastorno del sistema nervioso central que puede causar sensaciones de hormigueo.

  • Síndrome del Túnel Carpiano:

Compresión del nervio mediano en la muñeca.

Circulación Sanguínea:

  • Problemas Vasculares:

Condiciones que afectan la circulación pueden llevar a parestesia en las extremidades.

Deficiencias Nutricionales:

  • Vitaminas del Complejo B:

La deficiencia de vitaminas como B12 puede causar síntomas neurológicos.

Trastornos del Sistema Nervioso Central:

  • Accidente Cerebrovascular (ACV):

Un ACV puede causar parestesia, especialmente si afecta áreas del cerebro responsables de la sensación.

  • Lesiones de la Médula Espinal:

Daño a la médula espinal puede interrumpir la señalización nerviosa.

Implicaciones de la Parestesia

  • Temporal vs. Crónica:

La parestesia temporal, como la que se siente después de estar en una posición incómoda, generalmente no es preocupante. Sin embargo, la parestesia crónica o recurrente puede ser un signo de una afección médica subyacente.

  • Intensidad y Frecuencia:

Los episodios frecuentes o intensos de hormigueo deben ser evaluados por un profesional de la salud para descartar afecciones graves.

Cuándo Buscar Atención Médica

Es importante consultar a un médico si la parestesia:

  • Ocurre con frecuencia o sin una causa aparente.
  • Está acompañada de otros síntomas como debilidad muscular, pérdida de la sensibilidad, o problemas de coordinación.
  • Interfiere con las actividades diarias.

Evaluación y Diagnóstico

Un neurólogo puede realizar diversas pruebas para determinar la causa de la parestesia, incluyendo:

  • Historia Clínica y Examen Físico:

Para evaluar los síntomas y antecedentes médicos.

  • Estudios de Conducción Nerviosa y Electromiografía (EMG):

Para evaluar la función nerviosa y muscular.

  • Imágenes por Resonancia Magnética (IRM) o Tomografía Computarizada (TC):

Para visualizar el cerebro y la médula espinal.

Tratamiento

El tratamiento de la parestesia depende de la causa subyacente. Puede incluir:

  • Medicamentos:

Para tratar condiciones como la neuropatía diabética o la esclerosis múltiple.

  • Fisioterapia:

Para mejorar la función nerviosa y muscular.

  • Cambios en el Estilo de Vida:

Como la mejora de la postura y la dieta.

¿Qué síntomas asociados se pueden presentar?

La parestesia, o sensación de piquetes en el cuerpo como alfileres, puede presentarse junto con una variedad de otros síntomas que pueden ayudar a identificar la causa subyacente. A continuación se detallan algunos de los síntomas asociados más comunes y lo que podrían indicar:

Entumecimiento:

  • Descripción: Sensación de falta de sensibilidad en la piel.
  • Posibles Causas: Neuropatía periférica, esclerosis múltiple, síndrome del túnel carpiano, compresión nerviosa.

Debilidad Muscular:

  • Descripción: Disminución de la fuerza en los músculos afectados.
  • Posibles Causas: Esclerosis múltiple, lesiones de la médula espinal, enfermedades neuromusculares.

Dolor:

  • Descripción: Dolor agudo, quemante o punzante en la misma área que la parestesia.
  • Posibles Causas: Neuropatía diabética, neuropatía periférica, compresión nerviosa (por ejemplo, síndrome del túnel carpiano).

Cambios en la Sensación Térmica:

  • Descripción: Incapacidad para sentir frío o calor adecuadamente.
  • Posibles Causas: Neuropatía periférica, daño a los nervios sensoriales.

Problemas de Coordinación y Equilibrio:

  • Descripción: Dificultad para caminar o mantener el equilibrio.
  • Posibles Causas: Esclerosis múltiple, daño en la médula espinal, problemas del cerebelo.

Espasmos o Fasciculaciones Musculares:

  • Descripción: Movimientos musculares involuntarios o sacudidas.
  • Posibles Causas: Enfermedades neuromusculares, esclerosis lateral amiotrófica (ELA).

Síntomas Autonómicos:

  • Descripción: Sudoración anormal, problemas digestivos, mareos.
  • Posibles Causas: Neuropatía autonómica, trastornos del sistema nervioso autónomo.

Problemas Visuales:

  • Descripción: Visión borrosa, pérdida de visión, visión doble.
  • Posibles Causas: Esclerosis múltiple, ACV.

Fatiga:

  • Descripción: Sensación de cansancio extremo que no se alivia con el descanso.
  • Posibles Causas: Esclerosis múltiple, enfermedades crónicas.

Ejemplos de Combinaciones de Síntomas y Posibles Diagnósticos

  • Parestesia + Entumecimiento + Debilidad Muscular:
  • Posible Diagnóstico: Neuropatía periférica, esclerosis múltiple.
  • Parestesia + Dolor + Cambios en la Sensación Térmica:
  • Posible Diagnóstico: Neuropatía diabética.
  • Parestesia + Problemas de Coordinación y Equilibrio + Problemas Visuales:
  • Posible Diagnóstico: Esclerosis múltiple.
  • Parestesia + Espasmos Musculares + Fatiga:
  • Posible Diagnóstico: Esclerosis lateral amiotrófica (ELA), enfermedades neuromusculares.

Importancia de la Evaluación Médica

La presencia de síntomas asociados puede ayudar significativamente en el diagnóstico diferencial de la parestesia. Por ello, es crucial proporcionar al médico toda la información sobre los síntomas experimentados y su evolución en el tiempo. Un neurólogo realizará una evaluación detallada que incluirá:

  • Historia Clínica Completa:

Evaluación de antecedentes médicos y síntomas.

  • Examen Neurológico:

Pruebas para evaluar la función nerviosa y muscular.

  • Pruebas Diagnósticas:

Estudios de conducción nerviosa, electromiografía (EMG), resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC) según sea necesario.

Conclusión

Sentir piquetes en el cuerpo como alfileres puede ser una experiencia desconcertante, pero entender las posibles causas y cuándo buscar ayuda médica puede ser fundamental para manejar y tratar este síntoma de manera efectiva. La consulta con un neurólogo puede proporcionar una evaluación detallada y un plan de tratamiento adecuado, asegurando una mejor calidad de vida.

¿Por qué me duele el pecho? Causas neurológicas

El dolor en el pecho es una queja común que puede ser alarmante y causar preocupación inmediata. Mientras que la mayoría de las personas asocian este síntoma con problemas cardíacos, existen varias razones neurológicas que también pueden ser responsables. Comprender estas causas es esencial para obtener el tratamiento adecuado y aliviar la ansiedad que puede acompañar a este tipo de dolor.

  • Neuralgia Intercostal

La neuralgia intercostal se produce cuando los nervios que se encuentran entre las costillas (nervios intercostales) se irritan o inflaman. Esto puede generar un dolor agudo y punzante en la zona del pecho, que a menudo se exacerba con movimientos como girar el torso o respirar profundamente.

  • Hernia de Disco Torácica

Una hernia de disco en la región torácica de la columna vertebral puede comprimir los nervios que emergen de la médula espinal, provocando dolor que se irradia al pecho. Este dolor puede ser constante o intermitente y suele estar asociado con otros síntomas como debilidad muscular o entumecimiento en los brazos.

  • Esclerosis Múltiple

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad autoinmune que afecta el sistema nervioso central. En algunos casos, la EM puede causar un síntoma conocido como “abrazo de la EM”, donde las personas experimentan una sensación de presión o constricción alrededor del pecho, que puede ser dolorosa.

  • Neuralgia Postherpética

Después de un episodio de herpes zóster, algunas personas pueden desarrollar neuralgia postherpética, que es un dolor nervioso persistente en las áreas afectadas por la erupción cutánea. Si la erupción ocurrió en la zona torácica, esto puede resultar en dolor en el pecho que persiste mucho después de que las lesiones cutáneas hayan sanado.

Diagnóstico y Tratamiento

Evaluación Médica

Es crucial obtener una evaluación médica completa para determinar la causa exacta del dolor en el pecho. Un neurólogo realizará un examen físico detallado y puede solicitar pruebas de imagen como resonancias magnéticas (RM) o tomografías computarizadas (TC) para visualizar la columna vertebral y los nervios.

Tratamientos Disponibles

El tratamiento del dolor en el pecho de origen neurológico depende de la causa subyacente:

  • Medicamentos:

Analgésicos, anticonvulsivos y antidepresivos pueden ser recetados para manejar el dolor nervioso. En el caso de la neuralgia intercostal, los bloqueos nerviosos pueden proporcionar alivio.

  • Fisioterapia:

La terapia física y la rehabilitación son fundamentales para fortalecer los músculos, mejorar la postura y aliviar la presión sobre los nervios.

  • Intervención Quirúrgica:

En casos severos, como una hernia de disco que no responde a tratamientos conservadores, la cirugía puede ser necesaria para aliviar la compresión nerviosa.

Síntomas Asociados con el Dolor en el Pecho de Origen Neurológico

El dolor en el pecho de origen neurológico puede ir acompañado de una variedad de síntomas adicionales. Reconocer estos síntomas asociados es fundamental para un diagnóstico preciso y para determinar el tratamiento más adecuado. A continuación, se presentan algunos de los síntomas que pueden acompañar al dolor en el pecho:

  • Dolor que se Irradia

El dolor en el pecho de origen neurológico puede irradiarse a otras áreas del cuerpo. Por ejemplo, en el caso de una hernia de disco torácica, el dolor puede extenderse a la espalda, los hombros o incluso los brazos.

  • Entumecimiento y Hormigueo

Estos síntomas pueden ser indicativos de compresión o irritación nerviosa. En condiciones como la neuralgia intercostal o la esclerosis múltiple, los pacientes pueden experimentar sensaciones de entumecimiento u hormigueo en el pecho y áreas circundantes.

  • Debilidad Muscular

La compresión nerviosa, especialmente en casos de hernias de disco, puede causar debilidad en los músculos del torso, los brazos o las piernas. Esta debilidad puede afectar la movilidad y la capacidad de realizar actividades diarias.

  • Sensación de Presión o Constricción

En la esclerosis múltiple, algunos pacientes describen una sensación de presión o constricción alrededor del pecho, conocida como “abrazo de la EM”. Esta sensación puede variar en intensidad y duración.

  • Dolor que Empeora con el Movimiento

El dolor neurológico en el pecho a menudo se exacerba con ciertos movimientos. Por ejemplo, girar el torso, levantar objetos pesados o incluso respirar profundamente pueden intensificar el dolor en condiciones como la neuralgia intercostal.

  • Sensibilidad al Tacto

La zona afectada puede volverse extremadamente sensible al tacto. En casos de neuralgia postherpética, la piel sobre los nervios dañados puede ser tan sensible que incluso el roce de la ropa puede causar dolor.

  • Espasmos Musculares

Algunas personas pueden experimentar espasmos musculares en el área del pecho y la espalda. Estos espasmos pueden ser dolorosos y contribuir a la sensación de rigidez y malestar general.

  • Problemas Respiratorios

Aunque no es común, el dolor en el pecho de origen neurológico puede causar dificultad para respirar debido al dolor intenso o a la sensación de constricción. Es importante diferenciar esto de las causas respiratorias o cardíacas para proporcionar el tratamiento adecuado.

  • Fatiga y Malestar General

El dolor crónico y persistente puede llevar a una sensación general de fatiga y malestar. La lucha constante contra el dolor puede afectar la calidad del sueño y la capacidad de realizar actividades diarias, lo que contribuye al agotamiento físico y emocional.

Conclusión

El dolor en el pecho puede tener diversas causas, y es importante no descartar las razones neurológicas. Si experimentas este síntoma, busca atención médica para un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado. La intervención temprana puede no solo aliviar el dolor, sino también prevenir complicaciones a largo plazo y mejorar tu calidad de vida. En Neurocenter, estamos comprometidos a ofrecerte la atención especializada que necesitas para cada problema neurológico. ¡Tu salud y bienestar son nuestra prioridad!

¿Cuál es la función del Nervio Oculomotor?

El nervio oculomotor, conocido también como el tercer nervio craneal, juega un papel vital en el control de varios movimientos oculares y funciones relacionadas con la visión. Este nervio es uno de los doce nervios craneales que emergen directamente del cerebro y no de la médula espinal, y es esencial para la coordinación adecuada de los ojos y la visión clara.

Funciones del nervio oculomotor

Movimientos oculares:

El nervio oculomotor es responsable de inervar la mayoría de los músculos extraoculares, que son cruciales para el movimiento del globo ocular. Los músculos que inerva incluyen:

  • Recto superior:

Este músculo eleva el ojo, permitiendo que la mirada se dirija hacia arriba.

  • Recto inferior:

Este músculo deprime el ojo, permitiendo que la mirada se dirija hacia abajo.

  • Recto medial:

Este músculo aduce el ojo, es decir, lo mueve hacia la línea media del cuerpo.

  • Oblicuo inferior:

Este músculo tiene una función más compleja; eleva, abduce y rota externamente el ojo.

Es importante notar que el nervio oculomotor no inerva todos los músculos extraoculares. El músculo recto lateral, que abduce el ojo (lo mueve hacia afuera), está inervado por el nervio abducens (sexto nervio craneal), y el músculo oblicuo superior, que rota internamente el ojo y lo deprime, está inervado por el nervio troclear (cuarto nervio craneal).

Elevación del párpado superior

El nervio oculomotor también inerva el músculo elevador del párpado superior, que es responsable de levantar el párpado superior. Esto permite la apertura del ojo y es esencial para una visión clara y sin obstrucciones. La función inadecuada de este músculo ocasiona la ptosis, una condición donde el párpado cae y puede cubrir parcial o totalmente el ojo.

Constricción pupilar

El nervio oculomotor contiene fibras parasimpáticas que inervan el músculo esfínter de la pupila. Este músculo es responsable de la constricción de la pupila (miosis) en respuesta a la luz. Esta función es parte del reflejo pupilar, que ayuda a proteger la retina de la luz excesiva y a mejorar la agudeza visual en diferentes condiciones de iluminación.

Acomodación del cristalino

Además, el nervio oculomotor inerva el músculo ciliar, también mediante fibras parasimpáticas. Este músculo ajusta la forma del cristalino del ojo para permitir el enfoque de objetos a diferentes distancias. Este proceso, conocido como acomodación, es fundamental para la visión clara tanto de objetos cercanos como lejanos.

¿Qué puede ocasionar una alteración del nervio oculomotor?

Las alteraciones en la función del nervio oculomotor pueden ser causadas por diversas condiciones médicas. Algunas de las causas más comunes incluyen:

  • Neuropatía diabética:

La diabetes puede causar daño a los nervios, incluido el nervio oculomotor, debido a la mala circulación y al alto nivel de glucosa en sangre. Esto puede resultar en una parálisis parcial o total del nervio, afectando la movilidad del ojo y la respuesta pupilar.

  • Aneurisma intracraneal:

Un aneurisma en el cerebro, especialmente en la arteria comunicante posterior, puede comprimir el nervio oculomotor, provocando su disfunción. Los síntomas pueden incluir diplopía (visión doble), ptosis y pupilas dilatadas no reactivas.

  • Trauma craneoencefálico:

Las lesiones en la cabeza pueden dañar el nervio oculomotor directa o indirectamente, lo que puede llevar a una parálisis del nervio. Esto es común en accidentes de tráfico, caídas y otros eventos traumáticos.

  • Tumores cerebrales:

Los tumores que crecen en la base del cráneo o en el mesencéfalo pueden afectar el nervio oculomotor. Esto puede ser debido a la presión directa del tumor sobre el nervio o debido a la inflamación y el edema asociado.

  • Enfermedades inflamatorias y autoinmunes:

Enfermedades como la neuropatía craneal múltiple pueden dañar el nervio oculomotor, así como otros nervios craneales. Otras condiciones inflamatorias como la sarcoidosis también pueden causar disfunción del nervio.

  • Infecciones:

Algunas infecciones del sistema nervioso central, como la meningitis y la encefalitis, pueden afectar el nervio oculomotor, causando síntomas que incluyen la diplopía y la ptosis.

  • Compresión por herniación cerebral:

En casos de presión intracraneal elevada como cuando hay un sangrado intracraneal o edema cerebral importante, el cerebro puede herniarse a través de estructuras intracraneales, como el tentorio. Esta herniación puede comprimir el nervio oculomotor y causar su parálisis.

El nervio oculomotor es esencial para la función visual normal, controlando varios músculos que permiten el movimiento del ojo, la elevación del párpado superior, la constricción pupilar y la acomodación del cristalino. Las alteraciones en su función pueden tener diversas causas, desde condiciones metabólicas como la diabetes, hasta problemas vasculares, traumáticos, neoplásicos, inflamatorios e infecciosos. La identificación y tratamiento temprano de estas condiciones son cruciales para prevenir complicaciones visuales graves y preservar la calidad de vida de los pacientes.

Causas de Amnesia Disociativa

La amnesia disociativa es un tipo de trastorno disociativo que se caracteriza por la pérdida de memoria parcial o total de eventos importantes de la vida, que no se explica por causas orgánicas. Aparece de manera espontánea y es de suma importancia acudir a un médico especialista como Neurólogo o Psicólogos para su tratamiento.

Que es un trastorno disociativo:

Un trastorno disociativo implica una desconexión entre aspectos de la identidad, la conciencia, la memoria y la percepción del entorno. Es decir, la persona experimenta una ruptura en la integración normal de los pensamientos, sentimientos y recuerdos, lo que puede llevar a una variedad de síntomas como amnesia, despersonalización o desrealización.

En dicho estado aunque la persona siga realizando actividades o estando despierta, presenta una pérdida de memoria, que se define como la incapacidad de recordar información que normalmente se espera recordar. En la amnesia disociativa, esta pérdida de memoria suele estar asociada a eventos traumáticos o estresantes.

Relación con el trauma y otros trastornos:

La amnesia disociativa está estrechamente relacionada con experiencias de trauma psicológico, estrés extremo, abuso infantil, eventos traumáticos, trastorno de estrés postraumático (TEPT), trastorno de personalidad disociativo (TPD) y trastorno de identidad disociativo (TID). Estos eventos pueden desencadenar mecanismos de defensa psicológica como la disociación, donde la mente separa ciertos recuerdos o emociones dolorosas para protegerse.

Trauma psicológico:

Es una experiencia emocionalmente dolorosa y perturbadora que puede causar un impacto duradero en el individuo. Puede implicar eventos como abuso, violencia, pérdida traumática o cualquier situación que suponga una amenaza grave para la integridad física o emocional.

Estrés extremo:

Se refiere a un nivel de estrés que es muy intenso y puede superar la capacidad de afrontamiento habitual de una persona. Puede ser causado por eventos traumáticos, situaciones de crisis, o factores estresantes severos que afectan significativamente el bienestar psicológico y físico.

Abuso infantil:

Consiste en el maltrato físico, emocional o sexual hacia un niño por parte de un adulto, cuidador u otro niño mayor. Este abuso puede tener efectos profundos y duraderos en el desarrollo emocional y psicológico del niño.

Eventos traumáticos:

Son sucesos que amenazan la vida o la integridad física de una persona o de otros, causando miedo intenso, impotencia o horror. Ejemplos incluyen accidentes graves, desastres naturales, violencia interpersonal, guerra y otros eventos que generan trauma.

Trastorno de estrés postraumático (TEPT):

Es un trastorno psiquiátrico que puede desarrollarse después de experimentar o presenciar un evento traumático significativo. Los síntomas incluyen recuerdos intrusivos del evento, evitación de situaciones relacionadas, cambios negativos en el estado de ánimo y en la cognición, y reactividad exagerada.

Trastorno de personalidad disociativo (TPD):

Es un trastorno mental complejo caracterizado por una desconexión entre diferentes partes de la identidad del individuo. Puede incluir síntomas de amnesia disociativa, despersonalización, desrealización y alteraciones en la percepción de sí mismo y del entorno.

Trastorno de identidad disociativo (TID):

También conocido como trastorno de personalidad múltiple, es un tipo específico de trastorno de personalidad disociativo en el cual una persona experimenta dos o más identidades o estados de personalidad distintos que frecuentemente toman control del comportamiento.

Mecanismo de defensa:

Se cree que la amnesia disociativa funciona como un mecanismo de defensa psicológica para proteger al individuo de experiencias traumáticas que son difíciles de procesar.

Disociación psicológica, estado disociativo y otros trastornos relacionados:

  • Disociación psicológica:

Separación temporal de aspectos de la conciencia, la identidad o la percepción del entorno.

  • Estado disociativo:

Un estado mental en el que la persona puede sentirse desconectada de sí misma o del entorno.

  • Trastornos de conversión:

Síntomas físicos (como parálisis o ceguera) que no tienen una causa médica identificable.

  • Trastorno de somatización:

Síntomas físicos persistentes que pueden estar relacionados con factores psicológicos.

  • Trastorno límite de la personalidad (TLP):

Un trastorno de la personalidad caracterizado por inestabilidad emocional, relaciones inestables y una autoimagen distorsionada.

Factores de riesgo:

Los factores de riesgo para la amnesia disociativa pueden ser tanto psicosociales (como trauma infantil, estrés extremo) como genéticos (posible predisposición familiar a trastornos disociativos). Cada individuo es diferente y la presentación de su trastorno disociativo también puede ser desencadenado por diversas situaciones.

Por lo que aunque se tiene conocimiento de factores de riesgo , siempre es necesario un mayor abordaje por su neurólogo , psiquiatra o neuropsiquiatra para tener una mejor comprensión y poder así también predecir si es una mayor carga genética o psicosocial lo que presenta el paciente y es relevante para sus familias.

Evaluación y tratamiento:

El tratamiento principal para la amnesia disociativa es la psicoterapia, especialmente enfoques que aborden el trauma subyacente y promuevan la integración de la identidad y los recuerdos fragmentados. Profesionales de la salud que pueden ayudar incluyen psicólogos clínicos, psiquiatras, y terapeutas especializados en trauma y trastornos disociativos.

Abordaje neuropsicológico de la amnesia disociativa

La amnesia disociativa, también conocida como amnesia psicógena o amnesia funcional, es un trastorno caracterizado por la incapacidad de recordar información personal importante, generalmente asociada con eventos estresantes o traumáticos. El abordaje neuropsicológico de este trastorno se centra en comprender y evaluar los mecanismos subyacentes a la pérdida de memoria, que no tienen una base neurológica estructural observable, como lesiones cerebrales.

Evaluación Neuropsicológica

La evaluación inicial incluye entrevistas clínicas detalladas para recopilar historia personal, identificar factores desencadenantes y entender el contexto emocional del paciente. Los neuropsicólogos utilizan diversas pruebas y métodos para evaluar:

  • Memoria y Funciones Cognitivas:

Se examina la capacidad del paciente para recordar eventos recientes y pasados, así como su capacidad general para procesar información y resolver problemas.

  • Atención y Concentración:

Se evalúa la capacidad de mantener la atención durante tareas simples y complejas, lo cual puede verse afectado en casos de amnesia disociativa.

  • Funciones Ejecutivas:

Se estudian las habilidades para planificar, organizar y llevar a cabo tareas, las cuales pueden estar comprometidas dependiendo del grado de disociación y estrés emocional del paciente.

Técnicas y Métodos

Los neuropsicólogos emplean técnicas específicas para ayudar a los pacientes con amnesia disociativa:

  • Reconstrucción de la Memoria:

A través de terapias específicas como la terapia de recuperación de recuerdos o la terapia cognitivo-conductual, se busca reconstruir los recuerdos perdidos o fragmentados.

  • Entrenamiento en Estrategias de Memoria:

Se enseñan técnicas para mejorar la memoria y la organización de la información, lo cual puede ayudar al paciente a manejar mejor su condición y reducir la angustia asociada con la pérdida de recuerdos.

  • Intervenciones Psicoterapéuticas:

La terapia psicológica juega un papel crucial en el abordaje de la amnesia disociativa, al ayudar al paciente a enfrentar y procesar el trauma subyacente que puede haber desencadenado los episodios de amnesia.

Consideraciones Éticas y Clínicas

Es fundamental para los profesionales de la salud mental y neuropsicólogos abordar este trastorno con sensibilidad y ética profesional. Esto implica:

  • Respetar la autonomía del paciente y su capacidad para participar activamente en el tratamiento.
  • Asegurar un ambiente terapéutico seguro y de apoyo donde el paciente se sienta cómodo para explorar y compartir sus experiencias.
  • Colaborar con otros profesionales de la salud, como psiquiatras y trabajadores sociales, para ofrecer un tratamiento integral que aborde tanto los aspectos cognitivos como emocionales del trastorno.

En resumen, el abordaje neuropsicológico de la amnesia disociativa combina evaluación detallada, técnicas terapéuticas especializadas y un enfoque comprensivo hacia el manejo del trauma emocional. Esto no solo busca mejorar la memoria y las funciones cognitivas del paciente, sino también promover su bienestar emocional y calidad de vida.

¿Por qué me duelen los brazos por dentro?

Es común que las personas experimenten dolor en los brazos en algún momento de sus vidas, pero cuando ese dolor se siente “por dentro”, puede ser particularmente desconcertante y preocupante. En este artículo, exploraremos las posibles causas de este tipo de dolor desde una perspectiva neurológica y ofreceremos una comprensión más profunda de lo que podría estar sucediendo en tu cuerpo.

Causas Neurológicas del Dolor Interno en los Brazos

  • Radiculopatía Cervical:

La radiculopatía cervical ocurre cuando un nervio en el cuello se irrita o se comprime, generalmente debido a una hernia de disco o espolones óseos. Este tipo de compresión nerviosa puede causar dolor que se irradia hacia los brazos, frecuentemente descrito como un dolor profundo o interno. Los síntomas adicionales pueden incluir entumecimiento, hormigueo o debilidad en el brazo afectado.

  • Neuropatía Periférica:

La neuropatía periférica implica daño a los nervios periféricos, que son los que transmiten señales entre el sistema nervioso central y el resto del cuerpo. Este daño puede ser causado por diversas condiciones, como la diabetes, el abuso de alcohol o ciertas infecciones. Los síntomas incluyen dolor ardiente o agudo, que puede sentirse como si viniera de “dentro” del brazo.

  • Síndrome del Túnel Carpiano:

Aunque más comúnmente asociado con dolor y entumecimiento en las manos, el síndrome del túnel carpiano puede causar dolor que se extiende hacia el antebrazo y, en algunos casos, hasta el codo. Este dolor se origina en la compresión del nervio mediano a nivel de la muñeca.

  • Síndrome del Desfiladero Torácico:

Este síndrome se produce cuando hay compresión de los vasos sanguíneos o nervios que pasan entre la clavícula y la primera costilla. Puede provocar dolor en el cuello y los hombros que se irradia hacia los brazos. El dolor suele sentirse profundamente en el brazo, y puede ir acompañado de entumecimiento y debilidad.

  • Mialgia o Dolor Muscular:

A veces, el dolor en los brazos puede provenir de los músculos mismos. Las mialgias pueden ser causadas por esfuerzos excesivos, posturas incorrectas o condiciones como la fibromialgia. Este dolor muscular a menudo se describe como profundo y puede estar asociado con rigidez o sensibilidad al tacto.

Evaluación y Diagnóstico

Si experimentas un dolor persistente o recurrente en los brazos que parece provenir de “dentro”, es importante consultar a un especialista en neurología. El diagnóstico de la causa exacta de este dolor puede implicar varias pruebas, como:

  • Historia Clínica Completa:

Entender el inicio, la naturaleza y la progresión del dolor es crucial.

  • Examen Físico y Neurológico:

Evaluar la fuerza, los reflejos y la sensibilidad en los brazos.

  • Imágenes Diagnósticas:

Radiografías, resonancias magnéticas (RM) o tomografías computarizadas (TC) pueden ser necesarias para visualizar la estructura de la columna vertebral y los nervios.

  • Estudios de Conducción Nerviosa:

Para evaluar la función de los nervios y detectar daños o compresiones.

Tratamiento y Manejo

El tratamiento dependerá de la causa subyacente del dolor. Puede incluir:

  • Medicamentos:

Analgésicos, antiinflamatorios o medicamentos específicos para el dolor neuropático.

  • Terapia Física:

Ejercicios y técnicas para aliviar la compresión nerviosa o mejorar la postura y la función muscular.

  • Intervenciones Médicas:

En casos más graves, pueden ser necesarias inyecciones de esteroides o incluso cirugía.

¿Qué síntomas neurológicos se pueden presentar de manera asociada?

Cuando se trata de dolor en los brazos que parece provenir de “dentro”, es crucial considerar que este síntoma puede estar acompañado por otros signos neurológicos. Estos síntomas asociados pueden proporcionar pistas valiosas sobre la causa subyacente del dolor y ayudar a los médicos a realizar un diagnóstico preciso. A continuación, exploraremos algunos de los síntomas neurológicos más comunes que pueden acompañar al dolor interno en los brazos.

  • Entumecimiento (Parestesia):

El entumecimiento o parestesia es una sensación de hormigueo, pinchazos o pérdida de sensibilidad en la piel. Puede ocurrir junto con el dolor en los brazos, indicando una posible compresión o daño a los nervios que afecta la capacidad de transmitir señales adecuadamente.

  • Debilidad Muscular:

La debilidad en los músculos del brazo puede acompañar al dolor, especialmente si los nervios motores están involucrados. Esto puede manifestarse como dificultad para levantar objetos, cerrar el puño o realizar movimientos finos.

  • Reflejos Disminuidos:

Los reflejos disminuidos o ausentes en el brazo afectado pueden ser una señal de que los nervios que conectan la médula espinal con los músculos están comprometidos. Durante un examen neurológico, los médicos pueden golpear suavemente con un martillo de reflejos para evaluar la respuesta.

  • Problemas de Coordinación (Ataxia):

Los problemas de coordinación o ataxia pueden aparecer cuando hay daño en los nervios que controlan el movimiento fino o la postura. Esto puede hacer que las actividades diarias, como escribir o abotonarse una camisa, sean más desafiantes.

  • Dolor Irradiado o Radicular:

El dolor que se extiende desde el cuello o la columna hacia el brazo es común en condiciones como la radiculopatía. Este dolor radicular a menudo se siente como un “camino” que sigue la ruta del nervio afectado.

  • Sensibilidad al Tacto (Alodinia):

La alodinia es una condición en la cual un estímulo que normalmente no causaría dolor, como un ligero toque o una brisa suave, se percibe como doloroso. Esto puede ocurrir en el contexto de neuropatías donde los nervios sensoriales están dañados.

  • Espasmos Musculares:

Los espasmos o contracciones musculares involuntarias pueden ser otro síntoma asociado con el dolor interno en los brazos. Estos espasmos pueden ser causados por la irritación o daño a los nervios que controlan los músculos.

  • Cambios en la Sensación de Temperatura:

Algunas personas pueden notar cambios en la sensación de temperatura en el brazo afectado, sintiéndolo más caliente o frío de lo normal. Este síntoma puede ser una señal de daño nervioso.

Evaluación de los Síntomas Neurológicos

Al experimentar estos síntomas neurológicos junto con el dolor en los brazos, es crucial realizar una evaluación completa. Los especialistas en neurología utilizan diversas herramientas para entender mejor la naturaleza y la causa de los síntomas, tales como:

  • Historia Clínica Detallada: Explorar el inicio, la duración y el patrón de los síntomas.
  • Examen Neurológico Completo: Evaluar la fuerza muscular, los reflejos, la sensibilidad y la coordinación.
  • Pruebas de Imágenes y Conducción Nerviosa: Ayudan a visualizar posibles compresiones nerviosas o daño a los nervios.

El dolor en los brazos que se siente “por dentro” puede ser un signo de varias condiciones neurológicas subyacentes. Los síntomas asociados, como el entumecimiento, la debilidad muscular, los problemas de coordinación y otros, pueden ofrecer pistas importantes para el diagnóstico. Si experimentas estos síntomas, es esencial buscar la atención de un especialista en neurología para una evaluación completa y un tratamiento adecuado. La identificación temprana y la intervención pueden marcar una gran diferencia en el manejo y la mejora de tu calidad de vida.

Conclusión

El dolor en los brazos que parece provenir de “dentro” puede tener varias causas neurológicas. Desde la compresión de nervios en el cuello hasta la neuropatía periférica, comprender la causa subyacente es el primer paso para encontrar alivio. Si experimentas este tipo de dolor, no dudes en buscar la ayuda de un profesional de la salud. La atención oportuna y adecuada puede marcar una gran diferencia en tu calidad de vida.

Síntomas de Escoliosis Leve

La escoliosis proviene del griego y significa curvatura. No es una enfermedad sino una deformidad tridimensional. La Scoliosis Research Society la define como una curvatura lateral de la columna con una rotación de las vértebras dentro de la misma. 

El síntoma principal es dolor axial, radicular y déficit neurológico. En la mayoría de los casos, no se sabe qué causa la escoliosis. En otros casos, sí se conoce la causa. En más del 85% de los casos su causa es desconocida, se considera como patología mecánica, se concluye como un signo o síndrome de causa multifactorial, aunque el rol de factores genéticos también es importante.

Clasificación de la Escoliosis

La escoliosis se puede clasificar en no estructural o escoliosis funcional:

a)  Escoliosis postural:

Se detecta generalmente sobre los 8-10 años de edad. Las curvas siempre son leves y desaparecen con el decúbito.

b)  Escoliosis compensadora:

Normalmente debida a una existencia de longitud de los miembros inferiores.

 La pelvis se inclina hacia el lado más corto; y la escoliosis estructural:

  • Escoliosis ciática:

Se debe a la presión de un disco herniado sobre las raíces nerviosas.

  • Escoliosis inflamatoria:

Aparece cuando hay un absceso perianal o una infección.

  • Escoliosis idiopática:

Representa un 70% de los casos. Casi siempre la causa es genética.

c)  Escoliosis congénita:

  • Vertebral:

Que puede ser abierta (con defecto en la parte posterior de la columna como el mielomeningocele o en la espina bífida oculta) o Cerrada (sin defecto en la parte posterior de la columna como en la diastematomielia sin espina bífida o en el caso de hemivértebras y barras unilaterales no segmentadas).

  • Extravertebral:

En el caso de una fusión costal congénita.

d)  Neuromuscular:

  • Neuropática:

En defectos de motoneurona inferior (poliomielitis) o motoneurona superior (parálisis)

  • Miopática:

Puede ser escoliosis progresiva como en la distrofia muscular estática, o estática cómo en la amiotonía congénita; traumático trauma vertebral: como fracturas o intervenciones quirúrgicas.

¿Cómo realizamos el diagnóstico de la escoliosis?

Frente al hallazgo de una escoliosis, el examen clínico busca principalmente excluir causas primarias identificables de la misma, para así confirmar que se trata de la forma más frecuente, la escoliosis idiopática.

En ocasiones la patología de base es fácil de identificar, debido a que el niño es portador de una enfermedad de base evidente, pero algunos casos de escoliosis no idiopática se asocian a alteraciones del canal raquídeo con hallazgos sutiles o incluso ausentes al examen clínico.

A) Radiología Simple:

El estudio base es la Radiología Simple con una radiografía de columna total frontal y lateral. La magnitud o severidad de la curva se mide con el ángulo de Cobb. Hasta hoy es el estándar aceptado para cuantificar las curvas:

–   Leves (10o a 20o)

–   Moderadas (>20o a 40o)

–   Severas (>40o)

B) Resonancia Magnética:

Será indicada por el especialista toda vez que se sospeche una patología del canal raquídeo. Esta sospecha se basa en hallazgos neurológicos; la evaluación, curvas de conformación atípica (en particular curvas torácicas izquierdas, con cifosis dorsal o curva severa de radio corto) o por riesgo estadístico (paciente menor de 11 años al momento del diagnóstico).

C) Tomografía computarizada:

Las curvas muy severas pueden evaluarse mejor con radiografía oblicua y en caso de curvas congénitas, la Tomografía Computada permite delinear mejor los detalles de la anomalía vertebral, de importancia en la planificación quirúrgica.

Abordaje terapéutico de la escoliosis

Las opciones terapéuticas en portadores de escoliosis son esencialmente tres:

  • Observación seriada
  • Ortesis (corset):

El tratamiento ortopédico o conservador de las deformidades de columna en niños se reduce al uso de un corset. El corset persigue frenar la progresión de una curva con el propósito de evitar una cirugía. Se deduce entonces, que está indicado en curvas con riesgo de progresión a grado severo.

  • Cirugía

Tratamiento no quirúrgico

Se indica manejo conservador a aquellos pacientes que no presentan radiculopatía, estenosis significativa o lumbalgia. El tratamiento conservador incluye fármacos, terapia física, ejercicio, terapia en tanque, yoga, manipulación quiropráctica.

Modalidades físicas

  • Modalidades Electroterapéutica (Estimulación Eléctrica):

TENS, Estimulador de alto voltaje.

  • Agentes Físicos. Termoterapia: Paquete Caliente.
  • Modalidades Mecánicas: Técnicas de Terapia Manual

  Modalidades del Ejercicio

  1.  Mecánica Corporal: Entrenamiento en control e higiene postural.
  2. Ejercicios de Flexibilidad: Rango de movimiento y estiramiento.
  3. Relajación: Ejercicios respiratorios y técnicas de relajación.
  4. Entrenamiento en fuerza y resistencia de cabeza, cuello, tronco, piso pélvico y extremidades: Ejercicio activo asistido, activo y resistido incluyendo trabajo isométrico, concéntrico, excéntrico, isotónico.