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¿Cuál es la función del nervio trigémino?

El sistema nervioso humano es una intrincada red biológica que controla nuestras acciones y percepciones. En este sistema, el nervio trigémino, también llamado quinto nervio craneal, es fundamental. Desde la sensibilidad táctil en el rostro hasta el control de la masticación, este nervio juega un papel esencial en nuestra vida cotidiana.

El nervio trigémino, también conocido como quinto nervio craneal, es uno de los doce pares de nervios craneales que emergen del cerebro y se extienden hacia diversas partes del rostro y la cabeza, siento responsables de funciones como los 5 sentidos (vista, gusto, olfato, tacto, oído). Su nombre proviene de su peculiar división en tres ramas principales: el nervio oftálmico, el nervio maxilar y el nervio mandibular. Estas ramas se encargan de transmitir información sensorial y controlar los movimientos de los músculos implicados en la masticación.

Sensibilidad facial

La función más destacada del nervio trigémino es la sensación táctil en el rostro. Las terminaciones nerviosas distribuidas a lo largo de las ramas del nervio son responsables de detectar estímulos táctiles en toda la cara, como el contacto con la piel o la presión ejercida sobre ella. Esta capacidad nos permite percibir sensaciones tan simples como el roce de una pluma o tan intensas como el dolor producido por una lesión.

Masticación

Además de la sensibilidad táctil, el nervio trigémino también desempeña un papel crucial en la masticación. La rama mandibular del nervio controla los músculos masticatorios, permitiéndonos triturar los alimentos para su digestión. Cada vez que mordemos, masticamos o movemos la mandíbula, estamos activando este componente del nervio trigémino, lo que ilustra su importancia en nuestras actividades diarias.

Reflejo corneal

Otra función esencial del nervio trigémino es su papel en la regulación de los reflejos corneales. El nervio oftálmico transmite información sensorial desde la córnea, la parte transparente del ojo, hacia el cerebro. Cuando un objeto se acerca rápidamente al ojo, el reflejo corneal se activa, provocando el cierre involuntario del párpado para proteger el globo ocular de posibles daños. Esta respuesta rápida y automática es posible gracias a la intervención del nervio trigémino.

Otras funciones del nervio trigémino

Además de estas funciones principales, el nervio trigémino también desempeña un papel en la regulación de otros procesos fisiológicos, como la secreción de saliva y la regulación del flujo sanguíneo en la cabeza y el cuello. Su amplia distribución y sus diversas conexiones con otras estructuras nerviosas lo convierten en un actor clave en la red de comunicación del sistema nervioso.

¿Qué pasa cuando se lesiona el nervio trigémino?

Dependiendo de la severidad de la lesión del nervio trigémino, su causa y qué rama está implicada, son los síntomas que pueden presentarse. Lo principal es la disminución de la sensibilidad de la rama del trigémino afectada. Sin embargo, esta lesión también puede presentarse como dolor facial. También puede haber dificultad para comer por su afectación en la coordinación de los músculos de la masticación.

Neuralgia del trigémino

Además de sus funciones normales, el nervio trigémino también puede ser el protagonista de una afección dolorosa conocida como neuralgia del trigémino. Esta condición se caracteriza por episodios intensos de dolor facial repentino y agudo, que pueden ser desencadenados por actividades cotidianas como hablar, comer o incluso tocar la cara. La neuralgia del trigémino puede afectar significativamente la calidad de vida de quienes la padecen, ya que el dolor puede ser extremadamente debilitante y difícil de manejar.

El diagnóstico de la neuralgia del trigémino es clínico, es decir, que es necesario acudir con un especialista en los nervios (con un neurólogo) para que mediante un amplio interrogatorio y exploración física determine la naturaleza de la lesión. En muchos casos será necesario realizar una resonancia magnética para poder descartar que haya una lesión como un aneurisma que esté comprimiendo el nervio trigémino, la cual no es una causa rara de neuralgia del trigémino, y que puede curarse mediante una cirugía para aliviar esa presión e irritación del nervio.

El tratamiento de la neuralgia del trigémino puede variar según la gravedad de los síntomas y la respuesta individual del paciente. En casos leves a moderados, los medicamentos anticonvulsivos, como la carbamazepina o la gabapentina, pueden ser efectivos para reducir la frecuencia y la intensidad de los episodios de dolor. Estos medicamentos actúan disminuyendo la excitabilidad de los nervios, lo que puede ayudar a controlar la hiperactividad del nervio trigémino que desencadena el dolor.

El nervio trigémino desempeña múltiples funciones vitales en el cuerpo humano, incluida la sensibilidad táctil en el rostro, el control de la masticación, la regulación de los reflejos corneales y la participación en la experiencia del dolor. Su amplia distribución y sus diversas conexiones nerviosas lo convierten en una pieza fundamental del sistema nervioso, destacando su importancia en nuestra capacidad para percibir y responder al mundo que nos rodea.

Tratamiento Neurolgia del Trigemino

Epilepsia: ¿Cómo funcionan los antiepilépticos?

Los medicamentos antiepilépticos, también conocidos como anticonvulsivos, son fármacos diseñados para prevenir o reducir la frecuencia y la gravedad de las convulsiones en personas con epilepsia. Estos medicamentos han evolucionado significativamente a lo largo del tiempo, desde los primeros tratamientos que eran menos específicos y tenían más efectos secundarios hasta los medicamentos actuales que son más tolerados y tienen menos efectos adversos.

Existen diferentes familias de medicamentos antiepilépticos, cada una con mecanismos de acción específicos. En algunos casos, puede ser necesario combinar varios medicamentos para lograr un control adecuado de las convulsiones. Es importante destacar que el tratamiento con medicamentos antiepilépticos a menudo es de por vida, aunque en algunos casos, después de un período de control de las convulsiones, el médico puede considerar la posibilidad de retirar gradualmente el medicamento bajo supervisión médica.

Los medicamentos antiepilépticos, también conocidos como anticonvulsivos, son fármacos diseñados específicamente para prevenir o reducir la frecuencia y la gravedad de las convulsiones en personas con epilepsia. Funcionan actuando sobre el cerebro para estabilizar la actividad eléctrica anormal que puede desencadenar convulsiones.

Es importante destacar que no todos los medicamentos antiepilépticos funcionan de la misma manera para todas las personas. A veces, puede ser necesario probar varios medicamentos antes de encontrar el que funcione mejor para controlar las convulsiones de un individuo específico. En algunos casos, puede ser necesario combinar dos o más medicamentos antiepilépticos para lograr un control adecuado de las convulsiones.

  • Ácido Valproico (Valproato)
  • Carbamazepina 
  • Lamotrigina
  • Topiramato
  • Levetiracetam

¿Qué es la epilepsia y las crisis convulsivas?

Una crisis convulsiva, es un evento repentino en el que hay una actividad eléctrica anormal en el cerebro. Esta actividad eléctrica puede provocar cambios en el comportamiento, sensaciones y movimientos del cuerpo. Durante una crisis convulsiva, las neuronas en el cerebro pueden disparar señales eléctricas de manera anormal y sincrónica, lo que lleva a síntomas visibles o perceptibles.

Las convulsiones pueden variar enormemente en su presentación y gravedad. Algunas convulsiones pueden implicar movimientos involuntarios de todo el cuerpo, incluidos sacudimientos musculares violentos (convulsiones tónico-clónicas). Otras pueden ser más sutiles y pueden implicar cambios en la conciencia, como mirada fija, movimientos repetitivos o sensaciones extrañas. En algunos casos, las personas pueden experimentar una pérdida completa de conciencia.

Es importante tener en cuenta que no todas las convulsiones son convulsiones epilépticas. Las convulsiones pueden ocurrir debido a diversas causas, como:

  • Fiebre alta
  • Traumatismo craneal
  • Intoxicación por drogas o alcohol, entre otras.

Sin embargo, cuando las convulsiones ocurren repetidamente sin una causa aparente o son parte de una condición médica subyacente, como la epilepsia, se consideran convulsiones epilépticas.

Las convulsiones pueden durar desde unos pocos segundos hasta varios minutos. Después de una convulsión, algunas personas pueden experimentar:

  • Confusión
  • Fatiga
  • Dolores musculares.

Es importante buscar atención médica si alguien experimenta una convulsión por primera vez o si las convulsiones son recurrentes, ya que pueden ser un signo de un problema médico subyacente que requiere tratamiento.

¿Cuáles son los síntomas de la epilepsia?

La epilepsia es una afección neurológica que se caracteriza por la tendencia recurrente a tener convulsiones, que son episodios de actividad eléctrica anormal en el cerebro. Los síntomas de la epilepsia pueden variar ampliamente entre las personas y pueden manifestarse de diferentes formas. Aquí hay una descripción de algunos de los síntomas más comunes asociados con la epilepsia:

  • Convulsiones:

Las convulsiones son el síntoma más característico de la epilepsia. Pueden manifestarse de diferentes maneras, desde movimientos involuntarios bruscos de los músculos hasta pérdida de conciencia y convulsiones tónico-clónicas generalizadas, donde se producen sacudidas musculares rítmicas en todo el cuerpo.

  • Movimientos inusuales:

Algunas personas con epilepsia pueden experimentar movimientos inusuales que no parecen tener sentido en el contexto de la situación. Estos pueden incluir movimientos repetitivos, como chasquidos de labios, movimientos de manos o movimientos de piernas.

  • Alteraciones de la conciencia:

En algunos casos, las personas con epilepsia pueden experimentar alteraciones en su nivel de conciencia durante una convulsión. Esto puede variar desde una breve desconexión con el entorno hasta la pérdida completa de la conciencia.

  • Sensaciones extrañas o emociones:

Algunas personas pueden experimentar sensaciones extrañas o emociones intensas antes, durante o después de una convulsión. Estos pueden incluir sensaciones como un déjà vu, miedo intenso o sensaciones anormales en el cuerpo.

  • Alteraciones sensoriales:

Las convulsiones también pueden afectar los sentidos. Algunas personas pueden experimentar cambios en la visión, audición, olfato o gusto durante una convulsión.

  • Problemas de memoria o cognitivos:

Después de una convulsión, algunas personas pueden experimentar dificultades temporales en la memoria o problemas cognitivos, como confusión o dificultad para concentrarse.

¿Todas las crisis convulsivas necesitan medicamentos?

No todas las personas que experimentan convulsiones necesitan medicación. Por ejemplo, algunas convulsiones febriles en niños son comunes y no suelen requerir tratamiento a largo plazo. Sin embargo, hay situaciones en las que las convulsiones requieren intervención médica inmediata y tratamiento a largo plazo. Algunos datos de alarma que indican la necesidad de tratamiento incluyen:

  • Convulsiones recurrentes sin causa aparente
  • Convulsiones que duran más de cinco minutos
  • Convulsiones que se repiten en una misma jornada
  • Convulsiones en el contexto de una enfermedad neurológica
  • En personas con antecedentes de traumatismo craneal.

¿Qué cuidados debo tener si tomo medicamentos para la epilepsia?

Es importante recordar que la elección del medicamento antiepiléptico adecuado dependerá de varios factores, como el tipo y la frecuencia de las convulsiones, la edad del paciente, la presencia de otras condiciones médicas y la tolerabilidad individual. Por lo tanto, siempre es crucial discutir con un médico especialista en neurología sobre las opciones de tratamiento más adecuadas para cada caso particular.

Efectos secundarios comunes:

Si bien cada medicamento antiepiléptico tiene sus propios efectos secundarios específicos, hay algunos efectos secundarios comunes que pueden ocurrir con muchos de estos medicamentos. Estos incluyen:

  • Somnolencia
  • Mareos
  • Fatiga
  • Problemas de coordinación
  • Cambios de humor.

Algunos medicamentos antiepilépticos pueden tener metabolismo hepático, lo que significa que pueden interactuar con otros medicamentos que también se metabolizan en el hígado. Además, algunos medicamentos pueden no ser seguros durante el embarazo, por lo que es crucial informar a su médico si está embarazada o planea quedar embarazada.

También es importante tener en cuenta que algunos medicamentos antiepilépticos pueden provocar somnolencia u otros efectos secundarios que pueden afectar la capacidad para conducir u operar maquinaria. Además, el consumo de alcohol puede interactuar con algunos medicamentos antiepilépticos y aumentar el riesgo de efectos secundarios.

¿Qué causa un aneurisma cerebral?

Los aneurismas cerebrales, también conocidos como aneurismas intracraneales o intracerebrales, son áreas débiles en las paredes de las arterias del cerebro que se hinchan y abultan, formando una especie de bolsa o saco lleno de sangre.

Estos sacos pueden ser pequeños y asintomáticos, o grandes y potencialmente peligrosos. Cuando un aneurisma se rompe, puede causar una hemorragia cerebral, lo que puede llevar a un accidente cerebrovascular, daño cerebral o incluso la muerte.

¿Existen distintos tipos y cuál es el impacto de cada uno de ellos?

Existen varios tipos de aneurismas cerebrales, que varían según su forma y ubicación. Los dos tipos principales son los aneurismas saculares (también llamados aneurismas en forma de bayoneta) y los aneurismas fusiformes.

  • Aneurismas saculares:

Son los más comunes y se presentan como pequeños sacos que sobresalen de la pared de una arteria cerebral. Pueden tener un cuello estrecho o un cuello más amplio y se asocian con un mayor riesgo de ruptura.

  • Aneurismas fusiformes:

Son menos comunes y se caracterizan por un ensanchamiento uniforme de una sección de la arteria, sin formar un saco distintivo. Aunque menos propensos a romperse que los aneurismas saculares, pueden causar complicaciones graves debido a la presión que ejercen sobre los tejidos circundantes.

El impacto de un aneurisma cerebral depende de varios factores, incluyendo su tamaño, ubicación y si ha causado una hemorragia. Los aneurismas más pequeños y estables pueden no causar síntomas y pasar desapercibidos durante años, mientras que los aneurismas más grandes o aquellos que han comenzado a filtrar sangre pueden causar síntomas graves o incluso ser potencialmente mortales.

¿Por qué ocurren? 

La formación de un aneurisma cerebral puede estar influenciada por una variedad de factores, incluyendo:

  • Hipertensión arterial
  • Trauma craneal
  • Tabaquismo
  • Consumo excesivo de alcohol
  • Factores genéticos
  • Condiciones médicas subyacentes

Es importante tener en cuenta que, en muchos casos, la formación de un aneurisma cerebral puede deberse a una combinación de factores genéticos y ambientales, y que no todos los individuos con factores de riesgo desarrollarán la afección.

¿Qué síntomas pueden dar?

Los aneurismas cerebrales pueden ser asintomáticos y pasar desapercibidos durante años, o pueden causar síntomas graves si se rompen o aumentan de tamaño. Los síntomas de un aneurisma cerebral pueden variar según su ubicación y si ha causado una hemorragia. Algunos de los síntomas más comunes incluyen:

  • Dolor de cabeza repentino y severo
  • Visión borrosa o doble
  • Rigidez en el cuello
  • Sensibilidad a la luz
  • Pérdida de conciencia
  • Convulsiones
  • Dificultad para hablar o entender el lenguaje
  • Entumecimiento o debilidad en un lado del cuerpo

Es importante buscar atención médica inmediata si se experimentan síntomas de un posible aneurisma cerebral, ya que puede indicar una situación de emergencia médica.

¿Cuál es el tratamiento de los aneurismas cerebrales?

El tratamiento de un aneurisma cerebral depende de varios factores, incluyendo el tamaño, la ubicación y el riesgo de ruptura del aneurisma, así como la salud general del paciente. Algunas opciones de tratamiento incluyen:

  • Monitoreo:

Para aneurismas pequeños y estables, es posible que el médico recomiende un enfoque de “esperar y ver”, con monitoreo regular para detectar cambios en el tamaño o la forma del aneurisma.

  • Medicamentos:

Los medicamentos pueden ayudar a controlar la presión arterial y reducir el riesgo de ruptura de un aneurisma.

  • Cirugía:

La cirugía puede ser necesaria para reparar un aneurisma roto o para prevenir la ruptura de un aneurisma grande o en crecimiento. Las opciones de cirugía pueden incluir la colocación de clips o coils (espirales) en el aneurisma para prevenir la hemorragia.

  • Embolización endovascular:

Este procedimiento mínimamente invasivo implica la inserción de un catéter en el vaso sanguíneo y la colocación de coils o stents para bloquear el flujo sanguíneo al aneurisma y prevenir la ruptura.

  • Radiocirugía estereotáctica:

Este procedimiento utiliza radiación de alta energía para reducir el flujo sanguíneo al aneurisma y prevenir la ruptura.

El tratamiento específico recomendado dependerá de la situación individual de cada paciente y deberá ser discutido con un equipo médico especializado en neurología y neurocirugía.

¿Cuál es la función de los axones?

La función principal de los axones es transmitir información en forma de impulsos nerviosos desde una neurona hacia otras neuronas, músculos o glándulas en el cuerpo. Estos impulsos nerviosos son señales eléctricas que llevan información sobre diversas funciones del organismo, como el movimiento muscular, la percepción sensorial, la cognición y la regulación de órganos internos, entre otras.

Para entenderlo mejor, piensa en ellos como los cables de comunicación del sistema nervioso. Transmiten los mensajes eléctricos generados en el cuerpo celular de la neurona (el soma) a través de su longitud hacia otras células, permitiendo así la comunicación entre diferentes partes del sistema nervioso y la coordinación de diversas funciones corporales.

La velocidad de transmisión de los impulsos nerviosos a lo largo de los axones puede variar según varios factores, incluido el diámetro del axón y si está o no recubierto de mielina. Los axones mielinizados, que están envueltos en capas de mielina, pueden conducir los impulsos nerviosos de manera más rápida y eficiente que los axones no mielinizados.

En resumen, la función principal de los axones es transmitir información eléctrica en forma de impulsos nerviosos para coordinar las actividades del cuerpo y permitir la comunicación entre las células nerviosas y otros tipos de células en el organismo.

¿Cómo se pueden medir o evaluar?

Los axones se pueden evaluar y medir de diversas maneras, utilizando una combinación de técnicas de imagen, análisis histológicos y pruebas funcionales. Aquí hay algunas de las principales formas en que se pueden medir o evaluar los axones:

Microscopía:

La microscopía es una técnica fundamental para observar y medir los axones. Mediante el uso de microscopios de luz o electrónicos, los investigadores pueden:

  • Visualizar la morfología de los axones
  • Medir su tamaño
  • Ver su forma
  • Cómo están organizados en tejidos nerviosos.

Tinciones histológicas:

Se pueden utilizar tinciones histológicas específicas para resaltar los axones en tejidos nerviosos. Estas tinciones permiten una visualización más clara de los axones bajo el microscopio y pueden ayudar en la cuantificación de:

  • Su densidad
  • cuál es su longitud
  • Su distribución en diferentes regiones del sistema nervioso.

Imagen por resonancia magnética (IRM):

La resonancia magnética es una técnica de imagen no invasiva que se utiliza para visualizar estructuras del cerebro y la médula espinal. Con técnicas avanzadas de IRM, como la tractografía por tensor de difusión, es posible mapear la integridad de los tractos de axones en el cerebro y evaluar la conectividad estructural entre diferentes regiones cerebrales.

Electrofisiología:

Las técnicas electrofisiológicas, como la electromiografía (EMG) y los potenciales evocados, se utilizan para evaluar la función de los axones midiendo la actividad eléctrica generada en respuesta a estímulos externos. Estas pruebas pueden proporcionar información sobre la integridad y la conducción de los axones en el sistema nervioso periférico y central.

Biomarcadores en sangre o líquido cefalorraquídeo:

En algunos casos, se pueden medir biomarcadores específicos en muestras de sangre o líquido cefalorraquídeo para evaluar la salud de los axones. Por ejemplo, niveles elevados de proteínas específicas pueden indicar daño axonal en condiciones como:

  • Lesiones traumáticas
  • Enfermedades neurodegenerativas
  • Trastornos autoinmunes.

Estas son solo algunas de las formas en que los axones se pueden medir o evaluar en un contexto clínico o de investigación. Dependiendo de la pregunta específica que se esté abordando y de la disponibilidad de recursos, pueden emplearse una variedad de técnicas complementarias para estudiar la estructura y la función de los axones en el sistema nervioso.

¿Se pueden dañar los axones?

Sí, los axones pueden dañarse en una variedad de situaciones, lo que puede tener consecuencias significativas para la función del sistema nervioso y la salud en general. Algunas de las causas comunes de daño axonal incluyen:

  • Lesiones traumáticas:

Los traumatismos craneoencefálicos, las lesiones de la médula espinal y otros tipos de lesiones traumáticas pueden causar daño directo a los axones. Esto puede deberse a la compresión, estiramiento o corte de las fibras nerviosas, lo que interrumpe la transmisión de señales nerviosas y puede provocar síntomas como pérdida de sensibilidad, debilidad muscular o parálisis, dependiendo de la ubicación y la gravedad de la lesión.

  • Enfermedades neurodegenerativas:

En condiciones como la esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Alzheimer y la enfermedad de Huntington, entre otras, los axones pueden verse afectados por procesos degenerativos que resultan en la pérdida gradual de la integridad estructural y funcional. Esto puede conducir a síntomas como deterioro cognitivo, problemas de movimiento, pérdida de sensibilidad y otros síntomas neurológicos.

  • Trastornos desmielinizantes:

La desmielinización es la pérdida o deterioro del recubrimiento de mielina que rodea los axones. Condiciones como la esclerosis múltiple, la enfermedad de Guillain-Barré y la leucodistrofia son ejemplos de trastornos desmielinizantes que pueden causar daño a los axones y afectar la transmisión de señales nerviosas.

  • Lesiones por compresión o compresión nerviosa:

La compresión o compresión de nervios debido a condiciones como hernias discales, tumores u otras estructuras anormales pueden ejercer presión sobre los axones, interfiriendo con su función y causando síntomas como dolor, entumecimiento, hormigueo o debilidad en las áreas afectadas.

  • Trastornos metabólicos y tóxicos:

Ciertas condiciones metabólicas, como la deficiencia de vitamina B12 o la intoxicación por metales pesados, pueden afectar la salud de los axones y causar daño neurológico. El consumo excesivo de alcohol y algunas drogas también puede tener efectos tóxicos directos sobre los axones y las células nerviosas en general.

En resumen, los axones son vulnerables a una variedad de daños que pueden ser causados por lesiones traumáticas, enfermedades neurodegenerativas, trastornos desmielinizantes, compresión nerviosa y factores metabólicos o tóxicos. El tratamiento y la gestión de estas condiciones a menudo implican abordar tanto el daño axonal directo como las causas subyacentes subyacentes de la lesión nerviosa.

¿Cuál es la función del nervio vago?

El nervio vago cumple con múltiples funciones en todo el cuerpo, sobre todo se destaca por su papel para controlar los movimientos de músculos de forma involuntaria: los músculos del corazón, la respiración, el sistema digestivo, el sistema urinario, entre otros.

Existen doce nervios o pares craneales en el sistema nervioso, los cuales son pares de nervios que se originan dentro del cráneo y viajan hasta otras áreas del cuerpo en donde se encuentran los órganos de los sentidos

El nervio vago o décimo nervio craneal es el nervio de mayor longitud del cuerpo y recorre distintas partes del mismo en donde modula movimientos musculares y desde donde envía información sensitiva. 

Este nervio pertenece al sistema nervioso parasimpático, el cual se encarga de regular las funciones que el cuerpo realiza de forma involuntaria, por ejemplo los latidos del corazón o el movimiento de los intestinos. Además, el sistema parasimpático también se encarga de controlar aquellas funciones que se encuentran cuando una persona se encuentra relajada y descansando. 

El nervio vago se origina del bulbo raquídeo dentro del cráneo y de ahí sale hacia el cuello, tórax, corazón, pulmones y sistema digestivo. Cada nervio sale de un lado del cráneo y posteriormente ambos nervios se conectan en el punto de división entre el tórax y el abdomen, una vez que se unen se les conoce como tronco vagal

Funciones del nervio vago

Deglución

Durante el proceso de deglución se requieren movimientos coordinados de la lengua, faringe y esofago para que se lleve a cabo de forma adecuada, los movimientos se encuentran controlados y coordinados por el sistema parasimpático, es decir el nervio vago. En aquellas personas que presentan algún tipo de afectación del nervio pueden igualmente presentar problemas para deglutir lo que puede hacerlos más propensos a presentar episodios de broncoaspiración y por ende, neumonía. 

Gusto

Si bien existen otros nervios, como el nervio facial o séptimo par craneal, encargados principalmente del gusto, el nervio vago juega un papel en la vía sensitiva del gusto, sobre todo brinda información de lo que sucede en la faringe

Fonación

Cuando hablamos, las personas no pensamos conscientemente de qué forma estamos moviendo las cuerdas vocales, esto es debido a que es una función automática mediada por el nervio vago. En especial existe el nervio laríngeo recurrente, una rama del nervio vago, es el nervio encargado de todos los movimientos de la musculatura que se encuentra en la parte interna de la laringe que regulan el habla. Cuando existen lesiones del nervio laríngeo recurrente (una complicación que puede ocurrir cuando se realizan cirugías de tiroides), las personas no pueden emitir sonidos o emiten sonidos muy débilmente.

Latido cardiaco

Sabemos que el latido cardiaco varía dependiendo de las demandas del cuerpo. El nervio vago es el encargado de regular qué tan rápido o qué tan lento es necesario que el corazón lata para poder brindar suficiente aporte sanguíneo y de oxígeno al resto del cuerpo. Por ejemplo, cuando una persona se encuentra corriendo el corazón se acelera para brindar mayor oxigenación a los músculos, sin embargo, al dormir la frecuencia cardíaca tiende a bajar debido a que la demanda de perfusión y oxigenación es menor. Cuando una persona presenta alteraciones en el sistema autónomo o en el nervio vago pueden presentar en reposo taquicardia, durante la actividad física bradicardia o incluso presentar latidos arrítmicos puesto que no se tiene un adecuado control de los movimientos musculares del corazón. Las personas con problemas para la regulación del ritmo cardiaco suelen presentar desmayos repetidamente sin causa aparente. 

Respiración

La respiración es un sistema interesante ya que si nos enfocamos, somos capaces de regular la frecuencia y profundidad de cada respiración. Sin embargo, gran parte del tiempo esto es algo que se encuentra regulado de forma automática por el nervio vago. Al igual que la frecuencia cardíaca, lo esperado es que la frecuencia respiratoria aumente durante episodios de alta demanda de oxígeno, por ejemplo, al hacer ejercicio; y que disminuya la frecuencia al dormir o durante estados de relajación.

Digestión

La digestión se basa principalmente en los movimientos de los músculos que se encuentran en los intestinos, estos movimientos son denominados peristalsis. La peristalsis tiene la función de permitir que conforme la comida atraviese el tubo digestivo se puedan absorber los nutrientes y eventualmente, desechar aquello que no se necesite. La peristalsis es un conjunto de movimientos intestinales involuntarios que se encuentran mediados por el nervio vago. Las personas con algún tipo de alteración nerviosa que afecte el nervio vago puede presentar episodios alternantes de diarrea o estreñimiento sin presentar ningún otro factor.

Además de los movimientos intestinales, el nervio vago también se encarga de modular las secreciones por las glándulas que se encuentran en el aparato digestivo. Dichas glándulas tienen como función la producción de moco y otras sustancias que en conjunto ayudan a digerir la comida al mismo tiempo que protege el tubo gástrico. Es por esto que no es incomún que las personas que presentan una alteración del nervio vago presenten datos de malabsorción o incluso dolor abdominal secundario a acidez estomacal. 

Micción

La micción se encuentra controlada por los músculos en la vejiga que se relajan o contraen para mantener o vaciar la orina respectivamente. Estos músculos se encuentran a sí mismos controlados por el nervio vago, es por esto que aquellas personas con lesiones vagales pueden presentar problemas de incontinencia o retención urinaria

Sudoración

La sudoración es un mecanismo del cuerpo para regular la temperatura del cuerpo, igualmente se trata de una función regulada por el nervio vago por lo que al encontrarse comprometido las personas pueden experimentar sudoración excesiva (diaforesis) o ausencia de sudoración a pesar de aumento de la temperatura (anhidrosis).

Sensibilidad

El nervio vago además provee de sensibilidad en la porción más profunda del canal del oído externo, cuello del útero y la sensación de saciedad posterior al consumo de alimentos. 

Síntomas de una lesión del nervio vago

Algunos de los síntomas que pueden presentarse ante una lesión del nervio vago incluyen:

  • Problemas gastrointestinales:

El nervio vago juega un papel importante en la regulación de la función digestiva. Por lo tanto, una lesión en este nervio puede provocar síntomas como dificultad para tragar (disfagia), náuseas, vómitos, acidez estomacal, sensación de plenitud abdominal, gases y diarrea.

  • Problemas respiratorios:

El nervio vago también está involucrado en el control de la función respiratoria. Una lesión en este nervio puede causar dificultad para respirar, respiración superficial, o en casos más graves, puede llevar a problemas como la apnea del sueño.

  • Cambios en la frecuencia cardíaca y la presión arterial:

El nervio vago ayuda a regular la frecuencia cardíaca y la presión arterial. Por lo tanto, una lesión en este nervio puede provocar cambios en la frecuencia cardíaca, como bradicardia (ritmo cardíaco lento), así como hipotensión (presión arterial baja).

  • Problemas de la voz y la garganta:

El nervio vago controla los músculos de la garganta y la laringe. Por lo tanto, una lesión en este nervio puede causar cambios en la voz, como ronquera, voz débil o voz nasal.

  • Problemas de regulación del reflejo del vómito:

El nervio vago es parte del sistema que regula el reflejo del vómito. Una lesión en este nervio puede alterar este mecanismo, lo que puede resultar en una disminución del reflejo del vómito o, en algunos casos, en una mayor susceptibilidad al vómito.

Conclusiones

Sin duda se trata de un nervio muy interesante con múltiples funciones importantes en el cuerpo, sobre todo útil para regular funciones automáticas del cuerpo como los latidos cardíacos, la deglución o la peristalsis. 

Terapia para la Disfagia

Riesgos neurológicos del signo de Battle

El signo de Battle, una manifestación clínica asociada comúnmente con lesiones traumáticas en la región posterior del cráneo, ha sido objeto de atención continua en la medicina. Si bien su presencia puede ser un indicador útil para los médicos en el diagnóstico de lesiones graves en la cabeza, también puede ser un marcador de riesgo para complicaciones neurológicas significativas.

¿Cuál es el signo de Battle?

El signo de Battle se refiere a la presencia de equimosis (coloquialmente conocido como moretón o hematoma) detrás del pabellón auricular, resultado de la extravasación de sangre debajo de la piel debido a la ruptura de vasos sanguíneos en el área.

Este signo es característico de una fractura de la base del cráneo, particularmente en la región temporal o mastoidea, que se encuentra detrás del oído. Si bien el signo de Battle ha sido ampliamente reconocido como un indicador de fracturas craneales, su relación con complicaciones neurológicas más graves ha sido objeto de estudio y debate.

¿Qué puede ocasionar el signo de Battle?

Las fracturas craneales asociadas con el signo de Battle pueden presentar riesgos significativos para el sistema nervioso central y periférico. La proximidad de las fracturas a estructuras neurológicas vitales, como el tronco cerebral y los nervios craneales, aumenta el potencial de daño neurológico.

La lesión directa a estas estructuras puede resultar en:

  • Hematomas intracraneales
  • Contusiones cerebrales
  • Lesiones de nervios craneales
  • Otros trastornos neurológicos graves

A continuación, explicaremos que lesiones neurológicas se asocian a una fractura de base de cráneo con signo de Battle:

  • Parálisis facial:

Entre las complicaciones neurológicas más preocupantes asociadas con el signo de Battle se encuentran las lesiones del nervio facial. La fractura de la base del cráneo en la región temporal puede afectar el nervio facial mientras cruza el hueso temporal, lo que puede provocar parálisis facial periférica, alteración de la sensibilidad facial y otros síntomas relacionados. Lo más común es que haya una parálisis de la mitad de la cara, dependiendo la severidad del daño es la severidad de la parálisis.

  • Hemorragia intracraneal:

Las fracturas de la base del cráneo pueden comprometer la integridad de las estructuras vasculares cercanas, lo que aumenta el riesgo de hemorragias intracraneales. Dependiendo del área donde ocurra el sangrado y el volumen del mismo será la severidad de la hemorragia.

Por ejemplo, si se encuentra en un espacio pequeño delimitado a su alrededor por estructuras óseas, el sangrado puede comprimir las estructuras que se encuentren ahí como nervios, ocasionando una disfunción del mismo.

  • Fístula de líquido cefalorraquídeo:

Recordemos que el cerebro y la médula espinal se encuentran flotando en líquido cefalorraquídeo, el cual sirve para amortiguar y proteger el sistema nervioso. Al haber una fractura de base de cráneo, las meninges pueden romperse ocasionando una fuga de líquido cefalorraquídeo hacia estructuras nasales o sinusales. Esto además aumenta el riesgo de infección como meningitis.

¿Qué hacer en caso de haber el signo de Battle?

Es crucial que los médicos reconozcan la importancia de evaluar y tratar adecuadamente las lesiones asociadas con el signo de Battle para prevenir complicaciones neurológicas graves.

  • La evaluación inicial debe incluir una exploración neurológica exhaustiva evaluando todas las funciones del sistema nervioso
  • Estudios de diagnóstico por imagen como tomografía computarizada o resonancia magnética para evaluar la extensión y gravedad de las lesiones craneales.
  • Evaluar si hay compromiso de alguna otra estructura o hemorragia asociado a la fractura de base de cráneo.

El manejo de las fracturas craneales asociadas con el signo de Battle a menudo requiere un enfoque multidisciplinario que involucre a neurocirujanos, otorrinolaringólogos y neurólogos.

Dependiendo de la gravedad de las lesiones, el tratamiento puede incluir :

  • Medidas conservadoras, como observación y manejo sintomático
  • Intervenciones quirúrgicas, como reparación de fracturas, descompresión craneal o reparación de lesiones nerviosas.

Si bien el signo de Battle puede servir como un indicador útil de lesiones traumáticas en la región posterior del cráneo, también puede ser un marcador de riesgo para complicaciones neurológicas graves.Los médicos deben estar alerta a la presencia del signo de Battle y realizar una evaluación completa para identificar y tratar adecuadamente las lesiones asociadas, con el objetivo de prevenir el daño neurológico y mejorar los resultados clínicos a largo plazo.

¿Cuáles son los tipos de retraso psicomotor?

Existen distintos tipos de retraso psicomotor de acuerdo a las diferentes áreas del cerebro que pudieran presentar alguna alteración: retraso global del desarrollo, motor, cognitivo, lenguaje, social y emocional.

El retraso psicomotor es un trastorno del sistema nervioso central en donde el desarrollo del cerebro, encargado del pensamiento y movimiento, presenta un progreso más lento al compararse con el promedio de otros niños de la misma edad. 

¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene retraso psicomotor?

Durante la infancia diferentes habilidades psicomotoras se van desarrollando con el paso del tiempo, existe un promedio de edad en el que un niño debe de adquirir cierto número de habilidades para considerar su desarrollo psicomotor motor normal. A estos pasos se les llama “hitos del desarrollo” y cuando un niño no cumple con los hitos del desarrollo se debe estudiar la causa y atender a tiempo para proveer de las herramientas necesarias para que el niño pueda alcanzar dichas metas. 

Algunos ejemplos de hitos son: 

  • Sonrisa 1-8 semanas
  • Prensión de objetos 4-6 meses 
  • Sentarse con apoyo 4-12 meses 
  • Caminar sin ayuda 8-18 meses 
  • Decir palabras 8-18 meses 
  • Completar frases cortas 10-36 meses 
  • Tomar agua de una taza 9-21 meses
  • Vestirse sólo 33-72 meses 
  • Controlar esfínteres durante el día 16-48 meses
  • Controlar esfínteres durante la noche 18-72 meses

Algunos niños no alcanzan los hitos de desarrollo dentro de estos márgenes de edad, sin embargo, eso no significa que no vayan a alcanzarlo, sino que puede que los alcancen de forma más tardía. A esto se le llama retraso psicomotor estático. Por otro lado, algunos niños pierden hitos posteriormente a haberlos adquirido, lo cual es conocido como regresión psicomotora, la cual suele tratarse de trastornos más serios. 

Retraso global del desarrollo

Se trata de un retraso en el desarrollo de todas las habilidades psicomotoras en general, lo que quiere decir que no sólo una estructura se encuentra afectada sino que, como su nombre lo indica, se trata de un problema global

El diagnóstico suele establecerse entre el año y los 6 años puesto que el niño suele adquirir de forma más lenta capacidades motoras finas y gruesas, del lenguaje, cognitivas o sociales. 

Dentro de las causas de desarrollo global se encuentran algunos trastornos genéticos, aquellos niños que fueron prematuros o presentaron alguna complicación durante su nacimiento

Retraso parcial del desarrollo

Ocurre cuando se pueden identificar un área del sistema nervioso como afectada, por lo tanto no todas las habilidades se encuentran comprometidas. Por ejemplo, un niño puede tener un retraso para hablar, sin embargo presentar un desarrollo adecuado para su edad en sus habilidades motrices finas y gruesas. 

Las causas suelen ser diversas dependiendo del área de retraso y suelen tener un buen pronóstico cuando se detecta y se inicia una estrategia de tratamiento de forma temprana. 

Retraso motor

De acuerdo a la edad, cada niño va ganando nuevas habilidades motoras conforme se va desarrollando su cuerpo. Esto va desde que son capaces de sostener su cabeza entre los 2 y 3 meses hasta que aprende a correr y subir escaleras. Conforme el tiempo pasa, son capaces de hacer cosas más complejas y se vuelven más independientes

Retraso cognitivo

Los signos de retraso cognitivo pueden ser difíciles de identificar e incluyen la dificultad para poner atención, recordar cosas, falta de curiosidad en su entorno, comportamientos violentos o inapropiados para el contexto y persistencia de un comportamiento infantil a pesar de avanzar a las siguientes etapas de la vida. 

Retraso del lenguaje 

Alrededor del año de edad los niños empiezan a decir algunas palabras y conforme pasa el tiempo aprenden a crear oraciones más largas y son capaces de entender las preguntas o indicaciones que se les hacen. En este caso, existen diferentes causas del retraso del lenguaje, que incluyen la falta de estimulación, problemas de audición, ansiedad o trastornos del desarrollo como el autismo. 

Retraso social y emocional

Las capacidades sociales incluyen la percepción de emociones, la capacidad de comunicación verbal y no verbal, así como adaptar el comportamiento de acuerdo a contexto y reconocer, gestionar y transmitir sus propias emociones. La principal habilidad que se adquiere en este ámbito es a los 3 meses cuando presentan su primera sonrisa social y va hasta los 5 años en donde crean su grupo de amigos. 

¿Quién diagnostica el retraso psicomotor?

Si sospechas que tu hijo puede tener retraso psicomotor es necesario que acudas a una consulta médica para que pueda ser valorado de forma apropiada. En las consultas del niño sano con el médico general o pediatra se valora que los niños vayan alcanzando los hitos del desarrollo de acuerdo a su edad, esto permite que se detecten de forma más temprana trastornos del desarrollo y mejoran el pronóstico de quienes lo padecen. 

Dependiendo del tipo de trastorno y la causa de fondo, puede ser que el niño se beneficie de una consulta con un neurólogo pediatra, paidopsiquiatra o genetista. Sin embargo, cualquier niño con un retraso psicomotor se beneficia de recibir rehabilitación, ya que por medio de la rehabilitación se pueden adquirir las capacidades máximas por medio de actividades y ejercicios enfocados al problema principal al que se está enfrentando el niño.

¿Cuáles son las causas de que se presente un retraso psicomotor?

El retraso psicomotor puede tener diversas causas, que van desde factores genéticos y biológicos hasta influencias ambientales y sociales. Aquí hay una descripción detallada de algunas de las causas más comunes:

  • Factores Genéticos:

Algunos trastornos genéticos pueden afectar el desarrollo psicomotor. Ejemplos incluyen el síndrome de Down, el síndrome de Prader-Willi y el síndrome de Williams. Estas condiciones están asociadas con anomalías cromosómicas que afectan el desarrollo físico y cognitivo.

  • Lesiones Cerebrales:

Traumatismos craneoencefálicos, hipoxia (falta de oxígeno en el cerebro), hemorragias cerebrales, infecciones cerebrales y otras lesiones cerebrales pueden interferir con el desarrollo adecuado del sistema nervioso central, lo que resulta en retraso psicomotor.

  • Factores Prenatales y Perinatales:

Exposición a toxinas, infecciones intrauterinas (como el virus de la rubéola), consumo de drogas o alcohol durante el embarazo, complicaciones durante el parto (como asfixia) y prematuridad pueden contribuir al retraso psicomotor.

  • Enfermedades Neurológicas:

Algunas enfermedades neurológicas, como la parálisis cerebral, la espina bífida, la epilepsia y los trastornos del espectro autista, pueden afectar el desarrollo psicomotor.

  • Deficiencias Nutricionales:

La desnutrición y deficiencias de vitaminas y minerales, como el hierro y el yodo, pueden interferir con el desarrollo cerebral adecuado, lo que a su vez puede causar retraso psicomotor.

  • Factores Ambientales y Sociales:

Factores como la pobreza, la falta de acceso a atención médica adecuada, la exposición a toxinas ambientales, el estrés familiar y la falta de estimulación temprana pueden contribuir al retraso psicomotor.

  • Trastornos del Desarrollo:

Condiciones como el trastorno del espectro autista (TEA), el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) y el trastorno del desarrollo del lenguaje pueden estar asociados con retraso psicomotor, aunque estos trastornos también pueden tener causas multifactoriales.

Es importante destacar que en muchos casos, el retraso psicomotor puede ser el resultado de una combinación de estos factores. Además, es fundamental una evaluación médica exhaustiva para determinar la causa subyacente y establecer un plan de intervención adecuado. El tratamiento del retraso psicomotor a menudo involucra una combinación de terapia física, ocupacional y del habla, así como intervenciones educativas y de apoyo familiar.

¿Cómo se puede tratar el retraso psicomotor?

El tratamiento del retraso psicomotor depende en gran medida de la causa subyacente y de las necesidades específicas de cada individuo. Aquí se presentan algunas estrategias y enfoques comunes utilizados en el tratamiento:

  • Intervención Temprana:

La detección y la intervención temprana son fundamentales para maximizar el potencial de desarrollo de un niño con retraso psicomotor. Los programas de intervención temprana pueden incluir terapia física, ocupacional y del habla, así como intervenciones educativas y de estimulación temprana.

  • Terapia Física:

La terapia física se enfoca en mejorar la fuerza muscular, la coordinación motora y el equilibrio. Los ejercicios y actividades específicos pueden adaptarse para abordar las áreas de desarrollo motor grueso, como gatear, caminar, correr y saltar.

  • Terapia Ocupacional:

La terapia ocupacional se centra en desarrollar habilidades para realizar actividades de la vida diaria, como vestirse, comer y escribir. Esto puede incluir actividades para mejorar la coordinación mano-ojo, la destreza manual y la planificación motora.

  • Terapia del Habla y Lenguaje:

Para aquellos con retraso en el desarrollo del lenguaje y la comunicación, la terapia del habla y lenguaje puede ser beneficiosa. Esto puede incluir ejercicios para mejorar la articulación, la comprensión del lenguaje, la expresión verbal y la comunicación social.

  • Estimulación Sensorial:

La estimulación sensorial puede ayudar a mejorar la integración sensorial y la respuesta a estímulos del entorno. Esto puede incluir actividades que involucren diferentes sensaciones táctiles, visuales, auditivas y vestibulares.

  • Adaptaciones y Ayudas Técnicas:

Dependiendo de las necesidades individuales, pueden ser útiles adaptaciones y ayudas técnicas, como dispositivos de asistencia para la movilidad, comunicadores aumentativos y alternativos (CAA) y otras herramientas para facilitar la participación en actividades cotidianas.

  • Apoyo Familiar y Educación:

Proporcionar apoyo y educación a la familia es fundamental para el éxito del tratamiento. Los padres y cuidadores pueden aprender estrategias y técnicas para apoyar el desarrollo de su hijo en el hogar y en la comunidad.

Es importante destacar que el tratamiento del retraso psicomotor es un proceso continuo y multifacético que requiere la colaboración de un equipo multidisciplinario de profesionales de la salud, incluyendo médicos, terapeutas y educadores. El plan de tratamiento debe ser individualizado y adaptarse a las necesidades cambiantes del niño a lo largo del tiempo.

Terapia en niños para espasticidad

¿Cuáles son los 12 pares craneales?

La exploración neurológica es un proceso dinámico en función de la maduración y la colaboración del sistema nervioso, por lo que exige flexibilidad y observación indirecta.

La anamnesis y la exploración clínica son la base para la orientación del diagnóstico neurológico y nos permitirá un uso racional de las pruebas complementarias.

¿Por qué es importante el diagnóstico oportuno?

Existen distintos síndromes, encefalopatías y enfermedades metabólicas pueden asociar rasgos dismórficos, alteraciones oculares, cardiopatía, hipoacusia u otras malformaciones.            

¿Cuáles son los pares craneales?

La valoración de Los pares craneales puede ofrecer grandes dificultades y requiere un conocimiento preciso tanto de la anatomía como de los posibles procesos patológicos.                

  • Par Craneal I.

Localizado en la nariz, el nervio olfatorio controla el sentido del olfato. Usted no suele llevar a cabo una valoración detallada y sistemática de este nervio, pero sí debe realizarla en los pacientes que han padecido un traumatismo cerebral o facial.

  • Par Craneal II.

El nervio óptico se origina en la retina y controla la visión.

  • Par Craneal III, IV y VI.

Nervios motor ocular común, troclear y motor ocular externo, respectivamente estos tres nervios craneales, que se localizan en la fisura orbitaria superior, actúan de manera conjunta para controlar los movimientos extraoculares. El nervio motor ocular común controla las reacciones pupilares, la elevación del párpado superior y la mayor parte de los movimientos extraoculares. el nervio troclear controla la rotación inferior e interna del ojo, y el nervio motor ocular externo controla la desviación lateral del ojo.

  • Par craneal V.

Nervio trigémino el nervio trigémino controla los músculos de la masticación y tres divisiones sensitivas de la cara: oftálmica, maxilar y mandibular. La parte sensitiva de este nervio también es responsable del reflejo corneal junto con el nervio facial (par craneal vii) que controla la respuesta motora.

  • Par craneal VII:

Nervio facial el nervio facial se localiza en el conducto auditivo interno, el conducto facial y el agujero estilomastoideo. este nervio realiza funciones motoras y sensitivas debido a que controla los movimientos faciales y los axones nerviosos gustativos que alcanzan los dos tercios anteriores de la lengua, al tiempo que también se ocupa de la sensibilidad del oído externo.

  • Par craneal VIII:

Nervio acústico el nervio acústico (también denominado nervio vestibulococlear) se localiza en el conducto auditivo interno y controla la audición (división coclear) y el equilibrio (división vestibular).

  • Pares craneales IX y X:

Nervio glosofaríngeo y nervio vago, respectivamente. Localizados en el agujero yugular, estos nervios controlan la deglución, el relejo nauseoso, la articulación de la palabra y la fonación. el nervio glosofaríngeo también es responsable del sentido del gusto en el tercio posterior de la lengua.

  • Par craneal IX:

Nervio accesorio espinal. El nervio accesorio espinal, que controla los movimientos del cuello (músculo esternocleidomastoideo) y de los hombros (parte superior del músculo trapecio), atraviesa el agujero magno y sale de la cavidad craneal a través del agujero yugular.

  • Par craneal XII:

Nervio hipogloso. El nervio hipogloso se localiza en el conducto hipogloso y controla los movimientos de la lengua.

Posibles enfermedades de los nervios craneales

  • Par Craneal I.

Las alucinaciones olfatorias son un síntoma frecuente de la epilepsia temporal. La anosmia (pérdida del sentido del olfato) se debe con mayor frecuencia a un traumatismo craneal, pero también puede ser secundaria a una obstrucción nasal o a una rinitis aguda o crónica.  

  • Par Craneal II.

Las enfermedades relacionadas con el nervio óptico son los tumores y las alteraciones vasculares, así como los procesos patológicos que se localizan en la cercanía del nervio y en el quiasma ópticos. Otras enfermedades, como aneurismas, migrañas y esclerosis múltiple.

  • Par Craneal III, IV y VI.

Las enfermedades asociadas a la disfunción de estos tres pares craneales son las lesiones del tronco encefálico, la miastenia grave y el síndrome de Guillain-Barré. entre las causas de los defectos pupilares están los traumatismos y la parálisis o paresia del nervio motor ocular común. La parálisis completa del nervio motor ocular común da lugar a una pupila dilatada y carente de reactividad.

  • Par craneal V.

La neuralgia del trigémino, anteriormente denominada tic doloroso, es el trastorno relacionado más a menudo con este nervio. Caracterizada por un cuadro de dolor facial intenso e intermitente, la neuralgia del trigémino generalmente se observa en adultos de edad media y avanzada (aunque puede afectar a personas de cualquier edad) y es más frecuente en las mujeres.

  • Par craneal VII.

La disfunción del nervio facial puede aparecer en casos de fractura de la base del cráneo, accidente cerebrovascular y tumores localizados en el tronco encefálico y el ángulo pontocerebeloso o alrededor de los mismos.

  • Par craneal VIII.

Se debe con mayor frecuencia a fracturas o tumores de la base del cráneo y puede dar lugar a una pérdida auditiva o una alteración vestibular.

  • Pares craneales IX y X.

El paciente puede presentar una disminución del sentido del gusto en el tercio posterior de la lengua, alteraciones en el habla, ronquera, disminución o ausencia del relejo nauseoso y disfagia.

  • Par craneal IX.

El accidente cerebrovascular puede afectar al nervio accesorio espinal y dar lugar a paresia o parálisis. a consecuencia de la debilidad y la atroia de los músculos trapecio y esternocleidomastoideo, el paciente puede tener diicultades para girar la cabeza o para levantar los hombros.

  • Par craneal XII.

La lengua presenta debilidad en el lado afectado y inicialmente muestra atrofia, lo que hace que el paciente tenga dificultades para hablar, masticar y deglutir.

¿Qué es la neuroplasticidad o plasticidad neuronal?

La plasticidad neuronal es la capacidad del cerebro adulto para adaptarse y reorganizarse continuamente a lo largo de la vida. A pesar de que se creía que el cerebro adulto tenía limitada plasticidad, investigaciones recientes han revelado que el cerebro recibe y responde a estímulos ambientales y experiencias, lo que puede influir en la plasticidad cerebral.

Esta capacidad se vuelve especialmente relevante en el contexto del daño neurológico, donde el cerebro puede reorganizar sus redes neuronales para compensar las áreas afectadas. 

La plasticidad cerebral permite que nuevas conexiones se formen y que las funciones perdidas se redistribuyan a otras áreas, facilitando la recuperación y rehabilitación después de lesiones cerebrales. Además, esta capacidad también juega un papel crucial en la formación de la memoria a largo plazo, ya que implica cambios duraderos en las conexiones sinápticas entre las neuronas.

En resumen, la plasticidad neuronal es un fenómeno dinámico que subyace a la capacidad del cerebro para aprender, adaptarse y recuperarse, lo que destaca su increíble capacidad de cambio y desarrollo a lo largo de la vida

 Neuroplasticidad cerebral

La neuroplasticidad es la capacidad del sistema nervioso para adaptarse y cambiar en respuesta a:

  • Estímulos ambientales
  • Lesiones
  • Aprendizaje
  • Cambios en el comportamiento.

Esto implica modificaciones en las conexiones sinápticas, la estructura de las neuronas y la organización de las redes neuronales. Los procesos de neuroplasticidad pueden incluir:

  • La formación de nuevas sinapsis
  • La eliminación de conexiones menos utilizadas
  • La modificación de la fuerza de las sinapsis existentes
  • La generación de nuevas neuronas
  • La reorganización de las funciones cerebrales. 

A nivel molecular, la neuroplasticidad involucra cambios en la expresión génica, la síntesis de proteínas y la activación de vías de señalización intracelular, mediadas por moléculas señalizadoras como neurotransmisores y factores de crecimiento.

En esencia, la neuroplasticidad es un proceso dinámico que subyace a la capacidad del cerebro para adaptarse, aprender y recuperarse, lo que permite que el sistema nervioso se ajuste constantemente en función de las experiencias y demandas del entorno.

 ¿Qué factores aumentan la neuroplasticidad?

Varios factores en tu vida diaria pueden influir positivamente en la mejora de tu neuroplasticidad:

  • Actividad física:

El ejercicio regular aumenta el flujo sanguíneo al cerebro, promoviendo el crecimiento de nuevas neuronas y la formación de conexiones sinápticas.

  • Alimentación saludable:

Consumir una dieta rica en antioxidantes, ácidos grasos omega-3 y otros nutrientes esenciales puede apoyar la salud cerebral y promover la neuroplasticidad.

  • Sueño adecuado:

El sueño es crucial para la consolidación de la memoria y el procesamiento de la información, lo que contribuye a una mejor plasticidad neuronal.

  • Aprendizaje continuo:

Exponerte a nuevas experiencias, desafíos intelectuales y aprender habilidades nuevas estimula la plasticidad cerebral, fortaleciendo las conexiones neuronales.

  • Meditación y mindfulness:

Estas prácticas pueden promover cambios positivos en la estructura y función del cerebro, aumentando la plasticidad neuronal y la regulación emocional.

  • Socialización:

Mantener relaciones sociales significativas y participar en interacciones sociales estimulantes puede proteger y mejorar la salud cerebral, promoviendo la neuroplasticidad.

  • Reducción del estrés:

El estrés crónico puede afectar negativamente la plasticidad cerebral, mientras que técnicas de manejo del estrés como la respiración profunda, el ejercicio y la relajación pueden contrarrestar este efecto

Ejemplos de Neuroplasticidad

  • Rehabilitación después de un accidente cerebrovascular:

Después de un accidente cerebrovascular, partes del cerebro pueden resultar dañadas debido a la interrupción del flujo sanguíneo. Durante la rehabilitación, los pacientes trabajan en actividades diseñadas para estimular la función cerebral comprometida. Con el tiempo, el cerebro puede reorganizarse, permitiendo que otras áreas asuman las funciones perdidas y facilitando la recuperación.

  • Aprendizaje de habilidades motoras:

Cuando aprendemos nuevas habilidades motoras, como tocar un instrumento musical o practicar un deporte, se producen cambios en las conexiones sinápticas y la organización de las redes neuronales relacionadas con el control motor. Con la práctica continua, estas conexiones se fortalecen, lo que mejora la coordinación y la precisión del movimiento.

  • Terapia de reentrenamiento del dolor:

En personas que experimentan dolor crónico, el cerebro puede experimentar cambios en la percepción del dolor y en las vías neuronales asociadas. La terapia de reentrenamiento del dolor utiliza técnicas de neuroplasticidad para modificar la respuesta del cerebro al dolor, ayudando a reducir la intensidad y la frecuencia de las sensaciones dolorosas. Esto implica técnicas como la visualización, la relajación y la exposición gradual a estímulos dolorosos, lo que puede alterar la percepción del dolor y mejorar la calidad de vida del paciente

¿Qué especialista medico conoce de la Neuroplasticidad?

  • Neurólogos:

Los neurólogos son médicos especializados en el diagnóstico y tratamiento de trastornos del sistema nervioso, incluidos los que afectan la neuroplasticidad, como lesiones cerebrales, accidentes cerebrovasculares, trastornos del movimiento y trastornos neuromusculares. Los neurólogos pueden prescribir medicamentos, terapia ocupacional y terapia física para ayudar a mejorar la función cerebral y la plasticidad neuronal.

  • Neurorehabilitadores:

Estos profesionales están especializados en la rehabilitación de pacientes que han sufrido lesiones cerebrales, accidentes cerebrovasculares u otras afecciones que afectan la función cerebral y la plasticidad neuronal. Utilizan una variedad de técnicas y terapias, como terapia física, terapia ocupacional, terapia del habla y terapia cognitiva, para ayudar a los pacientes a recuperar habilidades perdidas y promover la plasticidad cerebral.

  • Psicólogos clínicos:

Los psicólogos clínicos pueden trabajar con pacientes que experimentan trastornos neuropsicológicos o trastornos del estado de ánimo asociados con cambios en la plasticidad cerebral. Utilizan técnicas de terapia cognitivo-conductual, terapia de aceptación y compromiso, terapia de exposición y otras intervenciones para ayudar a los pacientes a adaptarse a los cambios en su función cerebral y promover la recuperación.

¿Cuáles son los síntomas de la embolia?

La embolia es una afectación en donde un émbolo o (trombo que se desplaza) llega a alguna de las arterias del cerebro (principalmente a la cerebral media) y ocasiona una oclusión en el flujo sanguíneo con la consiguiente isquemia-anoxia y daño cerebral

Ante la presencia de los siguientes síntomas debe de sospecharse un evento vascular cerebral y acudir inmediatamente a la sala de urgencias:

  • Debilidad facial:

Asimetría de la cara o desviación de la comisura bucal por parálisis facial central de la misma.

  • Debilidad de un brazo:

La paresia o falta de fuerza muscular de origen cortical ocurre en un brazo y/o pierna comúnmente denominado hemiparesia e incapacidad para mantenerlos elevados.

  • Alteración en el lenguaje:

La disartria o dificultad en articulación de las palabras hace que las mismas suenen de forma extraña.

Además se puede presentar pérdida aguda de la visión, visión doble, alteración de la marcha y equilibrio, pérdida de sensibilidad en la mitad del cuerpo entre otros síntomas dependiendo el área cerebral afectada. En las hemorragias suele haber dolor de cabeza (cefalea) y crisis epilépticas.

Síntomas por arteria involucrada

  • Arteria oftálmica:

Ceguera monocular, amaurosis.

  • Arteria cerebral anterior:

Paresia contralateral a la lesión (pierna más que el brazo), déficit sensitivo contralateral, desviación ocular hacia el lado de la lesión, incontinencia urinaria, bradicinesia, mutismo. 

  • Arteria cerebral media:

paresia contralateral a la lesión de cara y brazo más que pierna, afasia, hemianopsia, apraxia, desviación ocular hacia el lado de la lesión

  • Arteria cerebral posterior:

Vértigo, ataxia, diplopía,parestesias,disfagia,amnesia.nistagmus. .

¿Qué es el evento vascular cerebral o EVC?

El EVC es el nombre que se le da a el infarto (embolia) o hemorragia cerebral (derrame) y presentan la segunda causa de muerte y la primera causa de discapacidad en el mundo.El infarto se refiere a la muerte de una porción del cerebro ocasionada por la falta del flujo sanguíneo debido a un émbolo o a la oclusión en el sitio afectado (aterosclerosis) también conocido como stroke o ictus. El derrame cerebral o hemorragia es producida principalmente por la ruptura de un vaso sanguíneo por aneurismas.

¿Cuáles son los factores de riesgo de EVC?

Las principales causas son:

  • La presión arterial elevada
  • El sedentarismo (poca movilidad corporal, en especial de las extremidades inferiores: la falta de caminatas que duren al menos media hora al día)
  • El alto consumo de radicales provenientes, entre otros, del tabaco, frituras o grasas hidrogenadas
  • Consumo excesivo de alcohol, de tabaco o de drogas
  • Padecer problemas cardíacos, como la fibrilación auricular u otras afecciones inicialmente no cardíacas
  • Diabetes
  • Estrés

Cualquiera de estos factores, o más de uno al mismo tiempo, predisponen a sufrir un ictus.

¿Cuáles son las causas del infarto y la hemorragia cerebral?

  • Aterosclerosis

Formación de grasa en las paredes de las arterias produciendo disminución del flujo sanguíneo e isquemia.

  • Embolismo:

Formación de un coágulo o desprendimiento de una porción de la placa grasa aterosclerótica que viaja en el torrente sanguíneo hasta un sitio que impide su paso.

  • Aneurisma:

Deformidad sacular de las paredes de un vaso con disminución de la capa muscular y tendencia a la ruptura.

También podemos definirlo según su causa como:

Isquémico (85 % de los casos).

  • Trombótico
  • Infarto lacunar: oclusión de vasos cerebrales pequeños ocluyendo la irrigación sanguínea de un volumen pequeño de tejido cerebral.26
  • Infarto de un gran vaso sanguíneo

Embólico

  • Cardioembólico: la embolia proviene del corazón, con frecuencia, de la aurícula.26
  • Arteria-arteria
  • Criptogénico: la oclusión de un vaso intracraneal sin causa aparente.26
  • De otras causas

Hemorrágico (derrame cerebral).

  • Intraparenquimatoso
  • Subdural
  • Epidural
  • Subaracnoideo