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¿Niño rebelde?: Trastorno Oposicionista Desafiante

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¿Niño rebelde?: Trastorno Oposicionista Desafiante

Durante la infancia y adolescencia es común que nuestros niños presenten conductas de rebeldía, ignorando las indicaciones que les damos y en algunas ocasiones incluso, ponerse agresivos, todo esto como una parte natural de expresar sus emociones. Conforme se alcanza la madurez y durante su etapa de crecimiento, se van desarrollando habilidades para el control de impulsos, además de comprender las normas y conductas sociales.

Sin embargo, un porcentaje de los niños continúan con estas conductas y es importante saber si nos encontramos ante un trastorno de la conducta, en este caso, el trastorno oposicionista desafiante o alguna otra situación, como ansiedad, depresión, o déficit de atención.

¿Qué es el trastorno oposicionista o negativista desafiante?

Es un tipo de trastorno del comportamiento en el que el niño presenta de manera recurrente e inapropiada una serie de conductas de desobediencia, rebeldía, negativa a las órdenes o comportamiento hostil.

Según las estadísticas es un problema muy frecuente estimándose en casi el 3% de todos los niños en edad escolar. Además, es más frecuente en aquellos niños con trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH) encontrándose en hasta el 30 a 50% de los mismos. Es importante tener en cuenta que la prevalencia aumenta con la edad sobre todo si no es detectado y tratado a tiempo, alcanzando hasta un 10 a 15% de los jóvenes.

No existe una causa concreta que pueda adjudicarse al desarrollo de este tipo de trastorno. Sin embargo, se han propuesto diferentes teorías que pudieran explicar su aparición.

Teoría del aprendizaje. Que plantea que los niños aprenden este tipo de conductas al observar el comportamiento de las personas a su alrededor.

Teoría del desarrollo. Plantea que existe una dificultad de los niños para alcanzar su autonomía, con dificultad para separarse de sus figuras de autoridad.

Por último, se ha propuesto que algunos neurotransmisores como la serotonina o la dopamina podrían estar involucrados en dicho comportamiento.

¿Cómo se puede detectar?

El paso inicial para su diagnóstico inicia generalmente por la sospecha de los padres o los cuidadores al recibir constantes quejas o llamadas de atención de malos comportamientos en clase, problemas o peleas con compañeros, rechazo a las indicaciones o a las órdenes que se le indican etc.

La mayoría de las veces las conductas de los padres inician con llamados de atención o castigos que generalmente no funcionan o aumentan este tipo de comportamiento desafiante.

 Algunos ejemplos de situaciones que pueden presentarse son las siguientes:

  •   Desobediencia irracional a las principales figuras de autoridad como padres o maestros.
  •   Enojo, ira o sentimientos de frustración o venganza hacia los demás.
  •   Frustración ante situaciones que no pude controlar.
  •   Desafío ante cualquier indicación.
  •   Frecuentemente está discutiendo con las personas.
  •   No reconoce la responsabilidad de sus actos y señala y culpa a los demás como los responsables de sus errores.

Este tipo de conductas afectan su desempeño escolar, o las relaciones sociales de su día a día.

Cómo comentábamos al inicio, este tipo de comportamientos pueden ser hasta cierto punto “normales” o esporádicos. La pregunta es ¿cuándo no es normal? Y ¿cuándo debo acudir con el especialista?

El diagnóstico de trastorno oposicionista desafiante es realizado por el especialista en neurología infantil (neuropediatría), quien, mediante un interrogatorio completo y dirigido, apoyado por una serie de pruebas y herramientas, logrará determinar si realmente estamos ante la presencia de un trastorno del comportamiento o no.

Una de las herramientas más importantes es el manual DSM 5 que dicta una serie de criterios a cumplir para poder llegar a la conclusión del diagnóstico. Algunos de sus criterios son los ya mencionados previamente, además de especificar que este tipo de comportamientos son constantes y no necesariamente están desencadenados por trastorno del ánimo o una situación específica, por ejemplo, la pérdida de un familiar o el divorcio de los padres.

En qué consiste el tratamiento

El tratamiento puede ser farmacológico o no farmacológico.

El tratamiento no farmacológico no solo involucra al paciente, sino también a los padres.

Las terapias para el paciente consisten en sesiones donde se tratan de identificar y enseñar límites, aprender a controlar las emociones o cómo reaccionar a diferentes circunstancias.

El involucrar a los padres permitirá que estos aprendan a enseñar disciplina, positividad, o detectar aquellas situaciones que pueden potenciar este tipo de situaciones desafiantes.

De manera resumida, se trata de que los padres encuentren castigos más adecuados, detecten las situaciones que generan el comportamiento oposicionista para prevenirlas, enseñar a poner límites adecuados o aprender a explicar las situaciones con calma.

El tratamiento farmacológico generalmente no está indicado en este tipo de trastorno. Sin embargo, existen indicaciones puntuales en las cuales podría ser útil, por ejemplo ante el diagnóstico concomitante de TDAH o ante un problema grave de control de impulsos o agresividad.

Pronóstico y la importancia del tratamiento

La detección y tratamiento oportunos son indispensables para poder mejorar la relación del paciente con su entorno, ya sea con sus padres, compañeros o maestros.

De este modo se podrán evitar los problemas académicos, el rechazo por parte de compañeros o incluso problemas familiares.

Además, se ha demostrado que el inicio del tratamiento puede evitar situaciones futuras graves como depresión, ansiedad, adicciones o abandono escolar.

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¿rTMS o estimulación cerebral profunda para Parkinson?

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¿rTMS o estimulación cerebral profunda para Parkinson?

Seguro ya has escuchado acerca de la enfermedad de Parkinson pero, ¿qué tanto conoces acerca de su tratamiento?, pues aunque es una enfermedad neurodegenerativa que no tiene cura, sí puede tratarse para retrasar su avance y uno de los métodos que ayuda a combatir sus síntomas es la Estimulación Magnética Transcraneal.

La enfermedad de Parkinson es comunmente tratada con un medicamento llamado Levodopa, sin embargo este ve mermada su eficacia en el transcurso de 5 a 10 años de uso, por ello en este artículo te queremos compartir en qué consiste la estimulación magnética transcraneal (rTMS) comparado también con la estimulación cerebral profunda, que es sumamente invasiva.

En Neurocenter contamos con los mejores equipos de estimulación magnética transcraneal repetitiva, así como el personal capacitado para emplearlo. Además de neurólogos con amplio conocimiento sobre el tema que podrán determinar cuál es la mejor opción terapéutica según cada caso.

Tenemos la certeza de que con nuestra propuesta alternativa de atención, nuestra constante búsqueda de innovación y nuestra robusta comunidad de profesionales podemos detener las pérdidas y ayudarte a ganar todo aquello que, quien nos busca, requiere para tener una vida plena. 

Iremos por partes, explicándote qué es el Parkinson y los distintos métodos para tratar esta enfermedad.

Pequeño recordatorio de qué es el Parkinson

Se trata del segundo trastorno neurodegenerativo más común, sólo después de la enfermedad de Alzheimer. Es una enfermedad que suele aparecer después de los 65 años y se caracteriza por temblor en reposo, rigidez del cuerpo, inestabilidad postural (presentándose como dificultad para caminar o levantarse de una silla) y movimientos lentos.

Éstos son sólo los síntomas motores, también existe una gran variedad de síntomas no motores como la dificultad para deglutir, cambios en la voz, cambios en el hábito gastrointestinal, salivación excesiva, entre otros.

Todo esto ocurre por un problema a nivel cerebral en donde hay una degeneración de un área llamada sustancia negra, la cuál funciona gracias al neurotransmisor dopamina.

Ésta sustancia tiene múltiples funciones, principalmente del tipo motor, por lo que al degenerarse la sustancia negra hay un déficit de dopamina, lo que desencadena los síntomas ya mencionados.

Tratamiento farmacológico

Las personas con este trastorno neurodegenerativo requieren medicamentos para poder controlar los síntomas como el temblor, la rigidez, la inestabilidad para estar de pie o caminar. Usualmente se administra un fármaco que hace la función de la dopamina, el neurotransmisor que les hace falta a las personas con enfermedad de Parkinson. 

Es un excelente medicamento pero tiene una vida fútil. Aproximadamente entre los 5 y 10 años de uso éste deja de ser lo suficientemente efectivo para tener un adecuado control de los síntomas ya que cada vez se requieren más dosis, en un periodo más corto de tiempo, además de que se asocia a la aparición de efectos adversos como las discinesias (movimientos anormales del cuerpo).

Entonces, ¿qué se puede hacer para tener un adecuado control de los síntomas? Existen otros medicamentos que pudieran ayudar pero no son del todo efectivos. Es aquí cuando entran otros tratamientos alternativos como la estimulación cerebral. Existen diferentes modalidades, la estimulación cerebral profunda y la estimulación transcraneal repetitiva. Te explicaremos en qué consiste cada una.

Estimulación magnética transcraneal repetitiva

Es otro tipo de estimulación cerebral para ayudar a las personas con enfermedad de Parkinson, que tiene la gran ventaja de no ser invasivo, es indoloro, práctico y ambulatorio. Consiste en acercar un estimulador colocándolo inmediatamente adyacente al cuero cabelludo, mandando señales electromagnéticas para estimular la corteza cerebral y posteriormente que llegue la señal a áreas más profundas del cerebro. 

Se requieren múltiples sesiones, varias veces por semana, para un mejor control de los síntomas, con una duración que puede ir de 5 a 30 min dependiendo del equipo y protocolo empleado. La única molestia que pudiera llegar a causar es un leve dolor de cabeza que puede manejarse con cualquier analgésico.

A diferencia de la estimulación cerebral profunda, las únicas contraindicaciones para la estimulación magnética transcraneal repetitiva es que la persona padezca además de epilepsia o que sea portador de algún dispositivo electromagnético como un marcapasos o válvula de derivación ventriculoperitoneal. 

Es una gran opción sobre todo para todos aquellos pacientes que ya no tienen un adecuado control de los síntomas con sólo la levodopa y que no son candidatos a la estimulación cerebral profunda o que optan por un manejo menos invasivo y más seguro.

Estimulación cerebral profunda

Es un tratamiento ampliamente utilizado recientemente, consiste en una cirugía en la cual se implantan electrodos en los núcleos profundos del cerebro que estimulan áreas asociadas al movimiento y así mejorar los síntomas. Una vez implantado puede ser regulado de forma externa. Es un tratamiento ampliamente efectivo en etapas avanzadas de la enfermedad cuando la levodopa ya no ejerce su mejor efecto, sin embargo, tiene sus desventajas.

Es sumamente invasivo ya que se requiere de cirugía del cerebro, la cuál solo puede ser realizada por un neurocirujano con amplia experiencia en este procedimiento. Además de que lamentablemente solo el 10% de los pacientes con enfermedad de Parkinson son candidatos a tal procedimiento, ya sea porque tienen una edad muy avanzada, comorbilidades como hipertensión y/o diabetes sin un adecuado control, o que la enfermedad de Parkinson haya llegado a un punto en donde se manifiesta con demencia o psicosis.

Es por esto que todo paciente que esté interesado en este procedimiento debe pasar por una serie de evaluaciones para determinar si es candidato o no a la estimulación cerebral profunda.

Si padeces de la enfermedad de Parkinson y sientes que por más ajustes que se hagan a los medicamentos tus síntomas persisten o empeoran, es necesario recurrir también a estas otras alternativas. Siempre será mejor llevar a cabo un tratamiento integral para tener una mejor calidad de vida.

Estamos plenamente convencidos que sólo desafiando las metodologías tradicionales de atención neurológica que se brindan en los sistemas de salud convencionales, podemos lograr que nuestros pacientes recuperen las sonrisas, los paseos, las charlas, los abrazos, su independencia o su movilidad.

Porque sin importar tus circunstancias, en Neurocenter no pierdes, ganas.

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El impacto de nuestras decisiones en la prevención de un Ictus

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El impacto de nuestras decisiones en la prevención de un Ictus

La prevención de los factores de riesgo es indispensable para reducir el riesgo de sufrir un ictus o infarto cerebral, por ello es importante conocer aquellos que podemos modificar para lograr tener un impacto positivo en nuestra salud.

Debemos también ser conscientes de que existen factores de riesgo que no podemos modificar como la edad, el sexo o los antecedentes familiares, pero si bien las enfermedades crónico degenerativas como la diabetes mellitus, la hipertensión arterial, la artritis, etcétera, no se curan, pueden controlarse, y de esta manera “modificarse”.

Para lograr la prevención, es indispensable apoyarse en profesionales de la salud, como el nutriólogo, los especialistas en enfermedades crónicas como el médico internista, el cardiólogo, endocrinólogo o neurólogo.

En Neurocenter tenemos la certeza de que con nuestra propuesta alternativa de atención, nuestra constante búsqueda de innovación y nuestra robusta comunidad de profesionales podemos detener las pérdidas y ayudarte a ganar todo aquello que, quien nos busca, requiere para tener una vida plena. 

Si bien este tipo de padecimientos pueden suceder en cualquier etapa de la vida, aún en personas sanas sin enfermedades conocidas, se han descrito una serie de situaciones que predisponen a que ocurran. A estas situaciones se les conoce como “factores de riesgo”.

¿Cuáles son los factores de riesgo de un accidente cerebrovascular?

Las situaciones que se asocian con el proceso de un accidente cerebrovascular isquémico o hemorrágico (ACV) se pueden dividir en modificables y en no modificables, a continuación se mencionan algunos ejemplos.

Factores de riesgo modificables.
  • Hipertensión arterial. Es aquella enfermedad en que la presión arterial o sanguínea se eleva por encima de los límites normales.
  • Diabetes mellitus. El exceso de glucosa en la sangre debido a una deficiencia de insulina puede asociarse al acúmulo de placas de colesterol.
  • Hipercolesterolemia. Nombre dado al aumento de colesterol o triglicéridos.
  • Enfermedades inflamatorias. Como Artritis reumatoide, lupus eritematoso sistémico, etc. Ocasionan un daño sostenido en los vasos sanguíneos.
  • Dieta alta en grasas saturadas y carbohidratos. 
  • Sobrepeso y obesidad. Por sí solas se asocian con aterosclerosis, además de predisponer a otras de las enfermedades mencionadas anteriormente.
  • Tabaquismo. Uno de los factores indiscutibles en el desarrollo de aterosclerosis y por lo tanto riesgo de infartos cerebrales es el consumo de tabaco.
  • Sedentarismo. El estilo de vida sedentario además de la ausencia de una actividad física frecuente.

 

Factores de riesgo no modificables.
  • Factores genéticos y hereditarios. Este es un factor de riesgo no modificable, se ha visto que existe cierta predisposición familiar con este tipo de eventos. 
  • Edad >65 años. A mayor edad, mayor riesgo y mayor rigidez de las arterias.
  • Sexo masculino. Los hombres, por cuestiones hormonales, tienen más riesgo de aterosclerosis.

Finalmente, una pequeña proporción de pacientes no cuentan con ningún factor de riesgo aparente, y aún así desarrollan infartos cerebrales.

¿Qué es un accidente cerebrovascular?

Los accidentes cerebrovasculares, también llamados infartos cerebrales, son aquellos eventos en los que el cerebro sufre daño como consecuencia de un desbalance entre el aporte y la demanda de oxígeno.

Para entenderlo de un modo más sencillo, recordemos que el oxígeno se transporta a todo el cuerpo por la sangre, y la sangre a su vez viaja en conductos llamados vasos sanguíneos. Las arterias llevan sangre “oxigenada” desde los pulmones a todos los órganos (incluído el cerebro), mientras que las arterias recogen la sangre “desoxigenada” y la llevan nuevamente a los pulmones para que se vuelva a cargar de oxígeno.

La frase “desbalance entre el aporte y demanda de oxígeno” hace referencia a que el cerebro necesita sangre con oxígeno, pero por alguna razón no está llegando. Al no recibir el oxígeno necesario, dichas áreas del cerebro empiezan a sufrir daños que pueden alterar su función de manera temporal o permanente, trayendo como consecuencias secuelas o en casos más graves incluso la muerte. Este evento es lo que se conoce como accidente cerebrovascular.

¿Cómo se clasifican los accidentes cerebrovasculares?

De manera concreta se pueden dividir a los accidentes cerebrovasculares en isquémicos y hemorrágicos.

Los accidentes isquémicos son aquellos en los que la sangre no llega porque la arteria se obstruye, mientras que los hemorrágicos, popularmente conocidos como “derrames cerebrales”, suceden por la ruptura de un vaso sanguíneo.

El proceso de la “aterosclerosis” y la importancia de conocerlo

Una de las causas de que las arterias del cerebro se obstruyan es por un aumento en la cantidad de colesterol, que con el paso del tiempo se va acumulando en los vasos sanguíneos así como el sarro de las tuberías.

Este proceso de acumulación de placas de colesterol en las arterias se conoce como aterosclerosis y puede provocar que, por distintas situaciones, una de estas placas de colesterol se desprenda, viaje por la sangre hasta finalmente obstruir una arteria del cerebro.

Las arterias son vasos sanguíneos que se encargan de llevar la sangre rica en oxígeno al corazón y a otras partes del cuerpo.

Causas de ateroesclerosis

Aunque no se conocen las causas exactas de esta enfermedad hay algunas circunstancias que pueden convertirse en factores de riesgo y provocar la aparición de esta afección, como son:

  • Fumar.
  • Niveles de colesterol y triglicéridos altos
  • Hipertensión arterial
  • Obesidad.
  • Sedentarismo.
  • Realizar comidas con alto porcentaje de grasas saturadas.

Otro factor de riesgo, pero menos decisivo a la hora de desarrollar ateroesclerosis, es tener algún familiar de primer grado que haya padecido esta enfermedad a una edad temprana.

Los hombres son más proclives a padecer ateroesclerosis; en cambio, cuando las mujeres alcanzan el estado de la menopausia, el riesgo se iguala entre hombres y mujeres.

Prevención

Para prevenir la ateroesclerosis, se deben evitar factores de riesgo tales como el consumo de grasas saturadas y colesterol, la hipertensión, fumar o la falta de ejercicio.

Por ello, los especialistas recomiendan llevar una dieta equilibrada y saludable y realizar actividades físicas con carácter rutinario para evitar la aparición de este tipo de afecciones. 

Diagnóstico y tratamiento

En primer lugar, para diagnosticar la ateroesclerosis, el especialista llevará a cabo un examen físico para comprobar los síntomas del paciente, y, además, realizará una de las siguientes pruebas o, dependiendo del caso, una combinación de las mismas:

  • Cateterización cardiaca: Se inyecta un contraste en la arteria coronaria afectada y, a continuación, se realiza una prueba de rayos X. Sirve para localizar los lugares en donde hay estrechamientos u obstáculos y otro tipo de irregularidades.
  • Hacer una prueba de ultrasonidos, llamada Doppler, consistente en enviar ondas sonoras a los vasos sanguíneos para valorar el flujo de la sangre. Si este sonido es débil o nulo, significará una obstrucción en la arteria. 
  • Contrastar la presión de la sangre en los tobillos y en los brazos para delimitar si existe una buena o mala circulación en la sangre. Si la diferencia de presión es grande, eso significaría que el paciente presenta ateroesclerosis.
  • Realizar un escáner nuclear cuando el paciente está reposando, o bien después de haber llevado a cabo una actividad física; esta prueba puede revelar qué áreas del corazón no están recibiendo suficiente sangre.

 

El tratamiento puede variar de una persona a otra debido a la edad o el estado de salud, y dependiendo de donde se encuentre localizada la ateroesclerosis. Pero, por lo general, el procedimiento para tratar la ateroesclerosis es:

  • Modificar y disminuir los hábitos propios del paciente: Reducir el colesterol, el tabaquismo o la falta de ejercicio.
  • Administrar distintos tipos de medicamentos, como anticoagulantes para prevenir la formación de coágulos, o medicamentos antiagregantes plaquetarios para reducir la capacidad de adhesión de las plaquetas, ya que éstas producen coágulos.
  • También se pueden recetar medicamentos para disminuir la presión arterial y el colesterol.
  • Tratamientos quirúrgicos como la angioplastia, que abre las arterias obstruidas, o un bypass de la arteria coronaria que se utiliza en los pacientes que tienen angina de pecho debido a la obstrucción en las arterias coronarias.

 

Los especialistas recomiendan que los pacientes con riesgo de sufrir esta afección comiencen a realizarse exámenes desde los 20 años para poder llevar a cabo una detección temprana, si se padece.

En el caso de no contar con factores de riesgo que puedan provocarla, se aconseja que el primer examen en hombres se realice a los 35 años y a los 45 años en el caso de las mujeres.

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¿Cómo llevar una vida normal si tienes Parkinson?

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¿Cómo llevar una vida normal si tienes Parkinson?

Recibir un diagnóstico de Enfermedad de Parkinson puede parecer una sentencia, sin embargo con la atención médica y el apoyo familiar adecuados es posible mantener un estilo de vida normal, así como mejorar la calidad de vida del paciente con tratamientos de neurorehabilitación.

Si bien el Parkinson es una enfermedad neurodegenerativa que no tiene cura, Sí se puede controlar con el tratamiento adecuado y con un seguimiento estrecho con el especialista en neurología y las terapias de neurorehabilitación.

 En Neurocenter tenemos la certeza de que sólo desafiando las metodologías tradicionales de atención neurológica que se brindan en los sistemas de salud convencionales, podemos lograr que nuestros pacientes recuperen las sonrisas, los paseos, las charlas, los abrazos, su independencia o su movilidad.

¿Qué es el Parkinson?

Esta enfermedad afecta los centros del movimiento y el equilibrio en el cerebro, suele presentarse después de los 50 años de edad, y generalmente inicia como problemas de equilibrio, caídas frecuentes, marcha lenta con pasos cortos, y finalmente uno de los síntomas más característicos que es el temblor.

También se puede acompañar de problemas gastrointestinales como problemas de deglución o dolor al deglutir, o estreñimiento, problemas del estado de ánimo como depresión, alteraciones del sueño como insomnio, sialorrea (exceso de salivación), hipotensión con cambios de movimiento, urgencia urinaria, disminución de la líbido, y una de los más preocupantes, la demencia.

Una vida normal es posible

En Neurocenter platicamos con algunos de nuestros pacientes para recopilar algunos consejos que les han ayudado a mantener un día a día normal, con actividades sociales, laborales y familiares.

1.- El paso más importante, informarse uno mismo, despejar todas las dudas.

Al escuchar este diagnóstico es muy entendible que presentemos miedo o incertidumbre sobre el futuro. Sin embargo, para eso está nuestro médico.

El especialista en neurología se encargará de acompañarlo en el proceso del diagnóstico y durante el tratamiento. Es importante aclarar todas las dudas que puedan surgir, desde dudas sobre la propia manifestación de la enfermedad, así como opciones de tratamiento y pronóstico a largo plazo.

El internet es una gran fuente de información, sin embargo, muchas de las páginas no son de contenido médico y pueden tener ideas erróneas u obsoletas. Por eso siempre hay que confiar en nuestro médico

.

2.- Informa a tus familiares, amigos y ambiente laboral de la situación.

Uno de los pasos más difíciles cuando recibimos un diagnóstico como el Parkinson, es aceptarlo y comunicarlo a los demás. Muchas veces tenemos miedo a los prejuicios o al “qué dirán”. Sin embargo, nos olvidamos de que al comentarlo a nuestros seres queridos, estamos ampliando nuestra fuente de apoyo, con lo cuál todo será más fácil y llevadero.

Este tipo de información es personal y es una decisión aceptable compartirla o no. En el ambiente familiar y con amigos cercanos suele ser más sencillo.

Por otro lado, en el ambiente laboral la situación puede ser más complicada ya sea por el miedo a los prejuicios o el miedo a creer que podríamos incluso perderlo. Sin embargo, si nuestro trabajo consiste en realizar alguna actividad física, el compartirlo con los demás puede ayudarnos a disminuir la carga laboral o buscar soluciones para evitar algún tipo de riesgo.

3.- Apego al tratamiento y la rehabilitación.

La diferencia entre “detener la enfermedad” y en la progresión de la misma, radica muchas veces en el apego que tengamos al tratamiento. Si bien es cierto que cada paciente es diferente y que la respuesta al tratamiento puede diferir entre una u otra persona, por norma general, como en la mayoría de las enfermedades, el apego y la constancia hacen la diferencia.

La rehabilitación por otro lado nos ayudará a no perder fuerza, a realizar ejercicios de equilibrio y de movilidad para llevar nuestro día a día de la mejor manera posible.

 

  1. La importancia del apoyo emocional.

Es común que la enfermedad de Parkinson se asocia con problemas emocionales y psicológicos. Muchas veces la sensación de tristeza o ansiedad y la incertidumbre pueden ganarnos. Es importante no dejarnos vencer. Ser conscientes que existen soluciones y que, como lo vimos en puntos anteriores, no estamos solos en esto y contamos con el apoyo de nuestros seres queridos y la guía de nuestro médico.

 

5.- El autocuidado, sobre todas las cosas.

Como hemos dicho, cada paciente es diferente. En algunos el diagnóstico se realiza desde etapas iniciales con síntomas casi imperceptibles, mientras que en otros, la enfermedad es avanzada.

Sea cual sea el contexto, el ser conscientes de nuestra situación es esencial para nuestro autocuidado. Conocer nuestros límites y sobre todo nuestros progresos y capacidades harán la diferencia para sobrellevar la vida cotidiana. 

Estas son solo algunas de las recomendaciones que nos proporcionan nuestros pacientes con enfermedad de Parkinson, sin embargo, cada persona es diferente y conoce sus ventajas y limitaciones. Al ser una enfermedad neurodegenerativa cada paciente irá desarrollando con el tiempo nuevas habilidades para sobrellevar su enfermedad y llevar una vida lo más normal posible.

No dejes que las etiquetas de la enfermedad te limiten antes de intentarlo, ¡si es posible salir adelante con el apoyo de tus familiares y médico neurólogo!

En Neurocenter tenemos la certeza de que con nuestra propuesta alternativa de atención, nuestra constante búsqueda de innovación y nuestra robusta comunidad de profesionales podemos detener las pérdidas y ayudarte a ganar fuerza, a hilar palabras, a dar pasos, a hacer guiños, a pasar bocados, a adquirir firmeza, confianza y todo aquello que, quien nos busca, requiere para tener una vida plena.

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