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¿Cuáles serían los signos de TDAH en un niño pequeño?

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¿Cuáles serían los signos de TDAH en un niño pequeño?

Hemos oído hablar mucho del trastorno de déficit de atención e hiperactividad, también conocido como TDAH por sus siglas, pero ¿qué tanto sabemos sobre cómo poder identificarlo desde los primeros años de un niño? 

Tener un diagnóstico oportuno ayuda a los menores a lograr un mejor desarrollo de sus capacidades a través de la terapia neuropsicológica. En Neurocenter ofrecemos atención integral y multidisciplinaria que puede dar a tus hijos las herramientas que requiere para mejorar su calidad de vida.

Tenemos la certeza de que con nuestra propuesta alternativa de atención y nuestra robusta comunidad de profesionales podemos detener las pérdidas y ayudarte a ganar todo aquello que, quien nos busca, requiere para tener una vida plena.

Síntomas de TDAH

Los síntomas del TDAH suelen iniciar desde la infancia temprana. Los primeros síntomas que se pueden identificar son:

  • Retraso en el desarrollo del lenguaje, es decir, que comiencen a decir sus primeras palabras después que la mayoría de niños de su edad, tomando en cuenta que la mayoría de los niños comienzan a decir su primera palabra al año de edad.
  • Retraso del desarrollo motor, principalmente el motor grueso como caminar (poco después del primer año) o sentarse sin apoyo (usualmente a los 6 meses).
  • Actividad aumentada, muchas veces interpretado como “energía de más”.
  • Dificultad para comer y dormir, puede ser por la misma actividad aumentada o por distractores.

Todos estas características no son específicas del TDAH, sin embargo, la presencia de varios síntomas pueden sugerir este diagnóstico.

Otro dato que nos puede orientar a saber si un niño tiene o no TDAH son los antecedentes heredofamiliares. Es decir, ante la sospecha clínica de que un niño tenga TDAH éste es más probable si alguno de sus papás, tíos o abuelos también lo presentaron.

Neuropsicología clínica

El tratamiento del TDAH consiste principalmente en 2 cosas: tratamiento farmacológico y terapia neuropsicológica. En cuanto a los fármacos se utilizan neuromoduladores para lograr una mejor atención como el metilfenidato. En algunos casos se puede requerir de otros medicamentos para el manejo de la depresión, impulsividad o agresividad. Todo esto debe ser manejado bajo estricta supervisión del neurólogo pediatra, o por un psiquiatra en el caso de los adultos. 

La terapia neuropsicológica, el otro pilar del tratamiento del TDAH, ayudará al niño a:

  • Buscar formas de lograr una mejor concentración con técnicas establecidas.
  • Mejorar el control de impulsos.
  • Buscar formas de mejorar las relaciones interpersonales.
  • Trabajar problemas de autoestima e inseguridad en el caso de estar presentes.
  • Manejo de la depresión en caso de estar presente.

Esta terapia debe ser otorgada por un profesional en el área como un psicólogo o neuropsicólogo especializado en niños, o por psicólogo o psiquiatra en el caso de los adultos.

¿Qué es el TDAH?

El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo muy común, caracterizado por hiperactividad, inatención al realizar alguna actividad impulsividad y una actitud desafiante. Se diagnostica cada vez con mayor frecuencia, incluso algunos médicos consideran que llega a ser sobrediagnosticado. Sin embargo, hay que recordar que es un diagnóstico relativamente reciente. Antes cuando un niño era muy inquieto o desobediente solo lo trataban como tal, sin considerar que se tratase de un trastorno que realmente requiere terapia y medicamentos.

No se ha demostrado una causa como tal que dé origen a este trastorno. Diversos estudios han tratado de averiguar cuáles son los factores que se asocian o predisponen la aparición de TDAH, aquellos que se han encontrado son: nacimiento prematuro (antes de las 37 semanas de gestación), bajo peso al nacer y familiares directos con TDAH.

¿Cómo afecta el TDAH a los adultos?

Es sumamente importante un diagnóstico temprano y adecuado del TDAH desde la infancia, ya que al no ser diagnosticado, y por lo tanto no ser tratado, puede afectar de forma muy importante la calidad de vida de la persona, tanto en el ámbito escolar-laboral, como en sus relaciones interpersonales con sus amigos y familiares.

En el caso de los niños a los que no se les realiza un diagnóstico desde la infancia pueden tener mucha dificultad en la escuela al distraerse muy fácilmente, ser regañados en casa y en la escuela con frecuencia debido a la hiperactividad e impulsividad que presentan. Todo esto tiene importantes consecuencias en la autoestima del niño, pudiendo llegar a ocasionar mucha inseguridad y miedo.

Si todo esto persiste hasta la edad adulta va a tener implicación en la vida laboral, tanto para conseguir trabajo como para mantenerlo por la misma hiperactividad e impulsividad ya mencionadas, además de la persistencia del daño a la autoestima e inseguridad.

Por ello, si sospechas que tu niño pueda estar presentando manifestaciones de TDAH como hiperactividad, falta de atención para lograr completar una tarea o actitud impulsiva será importante acudir con un neurólogo pediatra para una adecuada valoración, descartar otras causas neurológicas para las manifestaciones que presenta y otorgar el tratamiento farmacológico adecuado, así como dirigir con un psicólogo que proporcione la terapia neuropsicológica.

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¿Qué sientes cuando estás sufriendo un infarto cerebral?

Padecimientos

¿Qué sientes cuando estás sufriendo un infarto cerebral?

Un infarto cerebral tiene diversas causas, pero de manera general se puede dividir en dos tipos, isquémico y hemorrágico, es decir por la obstrucción de una artería o por la ruptura de un vaso sanguíneo. Ambos presentan signos diferentes cuando se están desarrollando, por ello queremos darte los detalles que te ayuden a identificar cuando tu o alguien cercano a ti está sufriendo un ictus.

Cuando se presenta un infarto cerebral es indispensable reducir el daño neuronal recibiendo atención médico inmediata, en estos casos el tiempo es cerebro, porque una vez que se contuvo el daño se debe empezar con tratamiento de rehabilitación para revertir las secuelas.

En Neurocenter ofrecemos atención integral y multidisciplinaria con estudios, diagnóstico y tratamiento de cualquier padecimiento neurológico. Tenemos la certeza de que con nuestra propuesta alternativa de atención y nuestra robusta comunidad de profesionales podemos detener las pérdidas y ayudarte a ganar todo aquello que, quien nos busca, requiere para tener una vida plena.

Signos de un infarto cerebral de tipo isquémico

Antes de continuar, es necesario mencionar que los síntomas y signos dependen mucho de la región del cerebro que esté siendo afectada en ese momento. Pero en general, los más comunes son los siguientes.

Cuándo una persona sufre un infarto cerebral de tipo isquémico, no siempre presenta dolor. De hecho, el dolor de cabeza no es tan común. Por otro lado, las cosas que inicialmente puede sentir son debilidad de alguna parte del cuerpo, generalmente de la mitad izquierda o derecha, lo que puede ocasionar caídas, o por ejemplo, imposibilidad de sujetar objetos con la mano.

Otro dato importante son las alteraciones del lenguaje, que pueden manifestarse como balbuceos, palabras incomprensibles, arrastrar las palabras o hablar más lento de lo normal.

En algunas ocasiones puede presentarse asimetría facial, como párpado caído, desviación de la boca o la lengua, o incapacidad de levantar la ceja.

También pueden existir alteraciones visuales, como visión borrosa, ver puntos negros o no ver nada de un ojo de manera repentina. La pérdida de equilibrio es común y puede manifestarse con mareos o caídas frecuentes.

Signos de un infarto cerebral de tipo hemorrágico

Respecto a los infartos cerebrales hemorrágicos, los síntomas pueden ser los ya mencionados anteriormente, sin embargo aquí es muy importante recalcar que el dolor de cabeza si es un signo muy característico. De hecho, muchos pacientes lo llegan a referir como “el dolor de cabeza más fuerte de toda su vida”. Y este suele ser intenso e iniciar en segundos.

Situaciones especiales

No hay que dejar de lado dos situaciones muy importantes. Si un infarto ya sea isquémico o hemorrágico llegan a ser muy graves (por ejemplo que involucran regiones muy grandes del cerebro), el paciente puede presentar alteración de conciencia, crisis convulsivas o dejar de responder.

Por otro lado, hay veces que los pacientes no detectan ninguno de los signos ni síntomas porque son muy leves, pero los familiares si los pueden notar.

Independientemente de la situación, es mandatorio acudir a la unidad de urgencias más cercana, ya que como mencionamos anteriormente “el tiempo es cerebro” y cuánto antes se realice el diagnóstico y se inicie el tratamiento adecuado, las posibilidades de reducir el daño serán mayores.

¿Qué es un infarto cerebral?

El infarto cerebral en palabras concretas, es la obstrucción del flujo sanguíneo a un área específica del cerebro que genera lesión en las células de dicha región afectando de manera temporal o permanente las funciones de las cuales son encargadas.

Este puede ser originado por muchas causas, pero a grandes rasgos se pueden dividir en dos tipos, infarto cerebral de tipo isquémico e infarto cerebral de tipo hemorrágico.

El infarto cerebral isquémico sucede cuando una arteria del cerebro está obstruida y esto impide que circule de manera adecuada la sangre, y esto puede ser por una placa de colesterol que se desprendió de las arterias (la causa más común), por un coágulo de sangre, o por el cierre súbito de los vasos sanguíneos. De aquí que comúnmente las personas llamen al infarto cerebral isquémico como “embolia”, accidente cerebro vascular o ictus.

Por otro lado, el infarto cerebral de tipo hemorrágico está causado por la ruptura de los vasos del cerebro, la sangre entonces se “derrama” generando daño directo además de falta de oxígeno, de ahí que comúnmente se les llame derrame o hemorragia cerebral. Las causas pueden ser por fragilidad de los vasos, por elevación muy importante de la presión arterial, por golpes en la cabeza, solo por mencionar algunas.

¿Los infartos solo se presentan en personas mayores?

Si bien, este tipo de padecimientos son más comunes en personas mayores de 50 años y que generalmente tienen algún otro tipo de comorbilidades como diabetes mellitus, hipertensión arterial, obesidad o colesterol elevado, esto no siempre es así.

Los infartos cerebrales pueden presentarse en cualquier edad, desde niños hasta pacientes geriátricos, e incluso en personas que no tienen ningún antecedente médico y que son aparentemente sanas.

La importancia de detectar a tiempo un infarto cerebral

Los infartos cerebrales son considerados una urgencia médica, ya que el cerebro es el órgano que controla una inmensa cantidad de funciones vitales. En medicina existe una frase en relación al infarto cerebral: “el tiempo es cerebro”. 

 

Esto hace referencia a que entre menos tiempo transcurra desde el inicio de los síntomas de un infarto cerebral, hasta el tratamiento del mismo, el daño será menor, y el pronóstico mejor. De aquí radica la importancia de tener en mente los signos y síntomas de un infarto cerebral para detectarlo a tiempo.

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Coeficiente intelectual y problemas neurológicos en niños

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Coeficiente intelectual y problemas neurológicos en niños

Existen algunas enfermedades o trastornos neurológicos en niños que se acompañan de cierto grado de deficiencia intelectual, es decir, presentan un bajo coeficiente intelectual. Algunos ejemplos son: parálisis cerebral infantil, algunos síndromes epilépticos como el síndrome de West o Lenox-Gastaut, autismo, secuelas neurológicas de alguna infección como meningitis o alguna malformación congénita.

Aunque el IQ es solo un número, nos ayuda a determinar si el coeficiente intelectual está en sus valores normales con respecto a los de la población en general, si es mayor o por lo contrario es menor que el del resto de la población de la misma edad.  

Según la patología es la probabilidad de presentar un menor coeficiente intelectual, además de la que la severidad puede variar entre personas con la misma patología.

Por ello es importante recibir un tratamiento adecuado lo antes posible, para poder alcanzar el mejor desarrollo del menor que a la vez le permita mejorar su calidad de vida e interacción con su entorno.

En Neurocenter tenemos la certeza de que sólo desafiando las metodologías tradicionales de atención neurológica que se brindan en los sistemas de salud convencionales, podemos lograr que nuestros pacientes recuperen todo aquello que, quien nos busca, requiere para tener una vida plena..

Estamos plenamente convencidos que con nuestra robusta comunidad de profesionales podemos detener las pérdidas y ayudarte a ganar.

Padecimientos con déficit intelectual

La parálisis cerebral infantil es el ejemplo más común. Es un trastorno que afecta la capacidad de una persona para moverse, mantener el equilibrio y la postura, además de ocasionar un desarrollo anormal del cerebro. Es por esto que en la mayoría de los casos se acompaña además de un menor coeficiente intelectual.

En el caso del autismo, el coeficiente intelectual puede ser normal o incluso alto aunque su progreso no sigue necesariamente el de los demás niños de su edad. Por otro lado en algunos casos el IQ de una persona con autismo puede ser menor a 70, es decir, de muy bajo rendimiento, teniendo que descartar algún déficit intelectual.

El papel de la inteligencia puede ser clave para abordar cambios en los procesos de estimulación, especialmente en aquellos niños cuya evolución es más lenta o dificultosa en los primeros años de vida. La maduración, el ambiente, la familia y las influencias socioculturales son consideradas como factores que pueden influir en la estabilidad del coeficiente intelectual.

Si se conoce con mayor claridad las posibles variaciones en la estabilidad del CI durante la primera infancia y su relación con el cuadro del paciente durante los primeros años de su vida, nos permitirá hacer una mejor predicción acerca del pronóstico y la evolución futura de estos pacientes ya que así se pueden abordar cambios en los procesos de estimulación sobre todo en aquellos pacientes que presentan una evolución más lenta.

Es importante considerar el coeficiente intelectual junto con las funciones adaptativas del paciente con autismo para la toma de decisiones sobre la educación y la terapéutica que se llevará a cabo en el niño.

¿Cómo se mide el coeficiente intelectual?

El coeficiente intelectual es una cifra que nos ayuda a medir el nivel de inteligencia de una persona. Para conocer esta cifra se realizan diferentes pruebas o tests que miden dos cosas, la edad cronológica y la edad mental y a partir de los datos que se obtengan se determina el coeficiente intelectual o también llamado IQ.

Existen diversas pruebas para determinar el coeficiente intelectual de una persona. Una de ellas es la Escala de Wechsler que tiene dos variables, para adultos llamada Wechsler Adult Intelligence Scale y para niños la Wechsler Intelligence Scale for Children (WISC).

La WISC está dividida en 4 etapas las cuales nos ayudan a medir:

  •     Comprensión verbal
  •     Razonamiento perceptivo
  •     Memoria operativa
  •     Velocidad de procesamiento 

La prueba para adultos tiene las mismas etapas que la de niños pero a su vez se le añaden otras pruebas complementarias que arrojan información complementaria para su análisis posterior. 

 Puntuaciones de la escala de Wechsler 

 

  •     Menos de 70 puntos: Muy bajo rendimiento
  •     Entre 70 y 79 puntos: Inteligencia limítrofe
  •     Entre 80 y 89 puntos: Bajo pero dentro de promedio normal
  •     Entre 90 y 109 puntos: Promedio normal
  •     Entre 110 y 119 puntos: Alto, pero dentro del promedio normal
  •     Entre 120 y 129 puntos: inteligencia superior al promedio 
  •     Mas de 130 puntos: Inteligencia muy superior al promedio

      Entre 140 y 154 puntos: Genialidad intelectual 

      Entre 155 y 174 puntos: Inteligencia superior 

      Entre 175 y 184 puntos: Inteligencia excepcional

      Entre 185 y 201 puntos: Inteligencia profunda

      Mayor a 201 puntos:  Inteligencia mayor.

Cifras mayores a este número son muy improbables ya que la probabilidad es de 1 en ocho mil millones de personas. 

Es importante recordar que el coeficiente intelectual no es un sinónimo de inteligencia ya que solamente es un estimador de la misma, por lo que no te define. Si en nuestro entorno nos rodeamos de un ambiente enriquecedor con retos y objetivos lograremos con el paso del tiempo aumentar nuestro rendimiento intelectual. 

La conducta del niño superdotado en clase, donde suelen aburrirse por su alto nivel cognitivo, puede tener mucha similitud con el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Muestran falta de atención, poca persistencia para las tareas que ellos consideran irrelevantes, inician muchos proyectos pero terminan pocos, cuestionan normas y pueden presentar conflictos de poder con los profesores. Tienen dificultades para restringir su deseo de hablar y pueden molestar a los demás, olvidan las tareas y pierden los trabajos, incluso pueden ser desorganizados.

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El Electroencefalograma y la Ansiedad

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El Electroencefalograma y la Ansiedad

Los trastornos de ansiedad son tan frecuentes en atención primaria que se calcula que uno de cada diez pacientes que se atienden diariamente lo presentan. De hecho son más comunes que la diabetes.

El Electroencefalograma es una herramienta eficaz para el diagnóstico de ansiedad y ofrece numerosas ventajas por ser una técnica accesible, económica y no invasiva que nos puede proporcionar información importante para el diagnóstico y seguimiento de enfermedades provocadas por ansiedad.

Tener acceso a atención neurológica de calidad implica que sea integral y multidisciplinaria, permitiendo que la persona viva el proceso con el menor de pasos y complicaciones. En Neurocenter tomamos como prioridad que nuestros pacientes dejen de perder y empiecen a ganar, por ello ofrecemos estudios, diagnóstico y tratamiento en un mismo lugar.

Tenemos la certeza de que sólo desafiando las metodologías tradicionales de atención neurológica que se brindan en los sistemas de salud convencionales, ofreciendo una propuesta alternativa de atención y nuestra robusta comunidad de profesionales podemos detener las pérdidas y ayudarte a ganar todo aquello que, quien nos busca, requiere para tener una vida plena.

¿Qué es el Trastorno de ansiedad?

Los trastornos de ansiedad se caracterizan por miedo excesivo en respuesta a objetos o situaciones específicas que en realidad no representan un peligro real. En México son los trastornos psiquiátricos más frecuentes a lo largo de la vida, 14.3%, mientras que en los EUA esa cifra llega a 28.8%. Estos padecimientos afectan grandemente el desempeño laboral, académico y social, consumen muchos recursos de salud y son un factor de riesgo de los trastornos cardiovasculares. 

Cuando se presentan como comorbilidad de la depresión mayor, el abuso de sustancias, los trastornos alimentarios y los trastornos severos de la personalidad, se convierten en el principal obstáculo para tratar esas enfermedades. La salud mental contribuye de manera significativa a la calidad de vida y a una plena participación social. Los trastornos mentales constituyen una importante carga económica y social, tanto por su frecuencia, coexistencia y comorbilidad, como por la discapacidad que producen 

La ansiedad es una emoción que surge ante situaciones ambiguas, en las que se anticipa una posible amenaza, y que prepara al individuo para actuar ante ellas mediante una serie de reacciones cognitivas, fisiológicas y conductuales. El estado mental de miedo se acompaña de cambios fisiológicos que preparan para esta defensa o huída, como son el aumento de la frecuencia cardiaca, la presión arterial, la respiración y la tensión muscular, sumando al aumento de la actividad simpática (temblor, poliuria, diarrea). Todos estos cambios son respuestas normales ante situaciones de estrés. 

En ocasiones, la ansiedad no facilita una mejor adaptación, surgiendo falsas alarmas ante posibles amenazas que realmente no lo son, en otras ocasiones tienden a percibir reiteradamente una serie de amenazas magnificadas que provocan niveles excesivamente altos de ansiedad. La ansiedad se convierte en patológica cuando es desproporcionada para la situación y demasiado prolongada. 

La ansiedad implica al menos 3 sistemas de respuesta:

  1. Subjetivo-cognitivo: Experiencia interna, percepción, evaluación subjetiva de los estímulos. 
  2. Fisiológico-somático: Activación del sistema nervioso autónomo
  3. Motor-conductual: Escape y evitación

 La reacción cognitiva inmediata es el miedo, pero cuando no es posible alejarse o dominar al estímulo amenazador, el tono afectivo del individuo permanece como ansiedad. La ansiedad es pues un estado o tono afectivo de larga duración; tanto, que puede convertirse en permanente, acompañado de una sensación de peligro y de falta de control. Los indicadores psíquicos y fisiológicos de la ansiedad son semejantes a la respuesta emocional de miedo. 

El miedo o la ansiedad pueden ser provocados por estímulos reales del medio ambiente, pero también por la evaluación que se hace de la situación, en la que entran en juego la subjetivi- dad, las experiencias previas o recuerdos, y las predicciones que el cerebro hace a partir de un modelo de la realidad construido por él mismo.

Por tanto, la ansiedad puede ser adecuada a la situación que se está viviendo o tornarse inadecuada o patológica, cuando la evaluación no corresponde con la realidad. Además de la evaluación errónea, la respuesta puede ser también inadecuada. Los mecanismos de emergencia mencionados evolucionaron a partir de un medio en el que la defensa física era necesaria, pero este medio es diferente del que ha creado la cultura humana actual. 

Finalmente, la sobreestimulación, debida a la ansiedad, de los sistemas fisiológicos involucrados en la respuesta emocional del miedo, puede provocar trastornos en ellos, como las llamadas enfermedades psicosomáticas, que incluyen úlceras, diarreas, trastornos de la alimentación, problemas cardiovasculares, alteraciones de la conducta y trastornos afectivos, como la depresión.

¿Cómo funciona el electroencefalograma?

Las neuronas funcionan recibiendo y emitiendo mensajes electroquímicos, por lo que su actividad puede medirse registrando su actividad eléctrica, ya sea directamente de una sola neurona o de una población de ellas (o actividad de campo). 

En el caso del ser humano, por razones éticas obvias, solamente se pueden realizar registros extracraneanos de la actividad de campo, o electroencefalograma, que se logran colocando electrodos en la superficie del cuero cabelludo. 

Esta técnica tiene numerosas ventajas, ya que no es invasiva, puede repetirse muchas veces y es relativamente económica. La transmisión de mensajes en el cerebro es muy rápida, del orden de los milisegundos. 

La actividad eléctrica que puede recogerse desde fuera del cuero cabelludo se debe a la actividad de poblaciones de neuronas y consiste en oscilaciones de voltaje con un espectro de frecuencias que van desde muy lentas, menores de un ciclo por segundo (o hertz) hasta muy rápidas, superiores a los 80 hertz. 

La presencia de una u otra frecuencia en el electroencefalograma y en el magnetoencefalograma depende de influencias globales de sistemas capaces de afectar el estado general del cerebro, produciendo estados fisiológicos diferentes, como por ejemplo el sueño, la alerta, la atención y la emoción, y de imprimirle características especiales al funcionamiento cerebral como un todo. 

Las frecuencias predominantes de oscilación dependen de la fuerza de estas influencias globales, y en el caso de algunas frecuencias específicas, de sus “generadores”.

 Las frecuencias de oscilación no son solamente una manifestación del estado global, sino que tienen consecuencias sobre el procesamiento de la información. Se puede decir que funcionan como filtros para el paso de la información en las redes funcionales. Las frecuencias rápidas favorecen el paso de la información, mientras que las lentas lo entorpecen. 

El análisis cuantitativo del electroencefalograma utiliza métodos matemáticos para extraer diferencias en el funcionamiento cerebral que no son aparentes a simple vista, y proporciona una gran cantidad de información sobre el estado funcional del cerebro y sobre el procesamiento cognoscitivo de la información. 

El análisis cuantitativo del electroencefalograma constituye un método objetivo para evaluar la ansiedad y el efecto de fármacos ansiolíticos sobre el sistema nervioso central.

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Depresión por dolor crónico

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Depresión por dolor crónico

El dolor crónico y la depresión son patologías altamente prevalentes y es muy común que las manifestaciones dolorosas causen o empeoren los síntomas depresivos y ansiedad.  Por ello es que un tratamiento integral tanto del dolor como de la depresión es indispensable para lograr una mejor recuperación del paciente.

Los datos epidemiológicos demuestran una relación tanto en la sintomatología, diagnóstico, pronóstico y tratamiento de ambas patologías, y padecer ambas puede llevar al paciente a una alteración de su funcionalidad, con empeoramiento de la percepción de la enfermedad y mayor consumo de analgésicos.

Por ello la detección de signos de depresión en pacientes con problemas de dolor crónico puede permitir un tratamiento más rápido y exitoso. En Neurocenter tenemos la certeza de que sólo desafiando las metodologías tradicionales de atención neurológica que se brindan en los sistemas de salud convencionales, podemos lograr que nuestros pacientes recuperen las sonrisas, los paseos, las charlas, los abrazos, su independencia o su movilidad.

¿Cómo tratamos el dolor y la depresión?

Estamos convencidos que con nuestra propuesta alternativa de atención y nuestra robusta comunidad de profesionales podemos detener las pérdidas y ayudarte a ganar todo aquello que, quien nos busca, requiere para tener una vida plena. 

El manejo se puede dividir en no farmacológico, farmacológico e intervencionista, pero nuestro principal acercamiento es a través de la estimulación magnética transcraneal (rTMS), el cual es un procedimiento no invasivo que utiliza campos magnéticos para estimular las células nerviosas en el cerebro con el fin de mejorar los síntomas de depresión. 

La estimulación magnética transcraneal suele emplearse cuando los demás tratamientos para la depresión no han resultado efectivos.

Una alta proporción de los trastornos depresivos se acompañan de manifestaciones ansiosas como la depresión y ansiedad que cursan frecuentemente con dolor , la International Association for study of pain (IASP) define al dolor como una experiencia emocional y sensorial desagradable, asociada a un daño tisular, real o potencial,  o descrito en términos de ese daño.

Dolor crónico: dolor continuo a largo plazo de más de 12 semanas o después del tiempo en que se habría pensado que había ocurrido la curación del dolor después de un traumatismo o una cirugía. Hay varios síndromes de dolor diferentes, que van desde el dolor neuropático hasta el dolor inflamatorio.

Depresión

La depresión se refiere a una variedad de trastornos mentales en los que los síntomas persisten durante más de 2 semanas. Es una condición con un grupo de síntomas que no todos ocurren en todos los casos. Las características clave son un estado de ánimo bajo persistente, ausencia de afecto positivo (pérdida de interés y disfrute en las cosas y experiencias ordinarias) y una variedad de síntomas emocionales, cognitivos, físicos y conductuales asociados. 

La depresión generalmente se define y clasifica en gravedad de acuerdo con uno de los dos sistemas de clasificación. El DSM-IV (Manual de Diagnóstico y Estadística de los Trastornos Mentales) implica la presencia de cinco o más síntomas durante el mismo período de 2 semanas. 

Uno de los síntomas debe ser un estado de ánimo deprimido o pérdida de interés o placer. La CIE 10 (Clasificación Internacional de Enfermedades) implica tres síntomas clave y otros siete síntomas más. Luego, la depresión se clasifica de acuerdo con la gravedad.                                                     

¿Cómo se involucra el dolor crónico con la depresión?

Está bien establecido que existe una asociación entre el dolor crónico y la depresión. Lo que no está claro es la fuerza y ​​el mecanismo de esta asociación. El dolor crónico y la depresión no diagnosticados y no tratados pueden exacerbar la otra afección, lo que lleva a un ciclo de empeoramiento del dolor y la depresión.

De acuerdo a la definición de Penzo desde el punto de vista psicológico se considera al dolor como modalidad sensorial, presentándose como una experiencia compleja: otorga importancia al informe verbal del sujeto en la definición del cuadro; considera que la experiencia del dolor implica asociaciones entre los elementos de la experiencia sensorial y un estado afectivo adverso; y que una parte intrínseca de la experiencia de dolor es la atribución de significado a los hechos sensoriales desagradables.

Los pacientes con dolor crónico suelen tener elevados niveles de ansiedad o depresión, lo síntomas más comunes de deterioro en los pacientes son síndromes dolorosos crónicos y sus comorbilidades. En 1989 Hudson y Pope planearon que un grupo de enfermedades crónicas médicas y psiquiátricas se podrían incluir en una agrupación con una fisiopatología común, que denominaron trastornos del espectro afectivo. 

Estos tienen en común manifestaciones depresivas y ansiosas, que pueden responder al uso de antidepresivos y se asocian con frecuencia, a entidades clínicas con manifestaciones dolorosas como la fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica, la migraña, el síndrome de colon irritable y el trastorno disfórico premenstrual.

La prevalencia de los síntomas dolorosos en los pacientes deprimidos varía entre un 15% a un 100%, en los pacientes deprimidos de atención primaria los dolores que más se reportan son cefalea, dolor abdominal, artralgia, y dolor de pecho; en estudios de cohorte de 10 años se en control que los pacientes deprimidos tenían mayor riesgo de presentar dolor lumbar, cuello y hombro.

Una evaluación de la depresión mayor en un paciente con dolor crónico debe realizarse junto con una evaluación del dolor. Una evaluación del dolor caracteriza el dolor, identifica cogniciones y comportamientos prominentes, diferencia el dolor nociceptivo y neuropático y determina el impacto del dolor en la función. 

La detección de signos de depresión en pacientes con problemas de dolor crónico puede permitir un tratamiento más rápido y exitoso.

¿Qué es la EMT y cómo funciona?

La estimulación magnética transcraneal (EMT) es un procedimiento no invasivo que utiliza campos magnéticos para estimular las células nerviosas en el cerebro con el fin de mejorar los síntomas de depresión. La estimulación magnética transcraneal suele emplearse cuando los demás tratamientos para la depresión no han resultado efectivos.

Este tratamiento para la depresión consiste en la emisión de pulsos magnéticos repetitivos, por lo que recibe el nombre de estimulación magnética transcraneal repetitiva o EMTr.

Durante una sesión de EMT, se coloca una bobina electromagnética sobre el cuero cabelludo, cerca de la frente. El electroimán emite pulsos magnéticos sin causar dolor que estimulan las células nerviosas en la región del cerebro que controla el estado de ánimo y la depresión. Se cree que activa regiones del cerebro que tienen actividad disminuida en personas con depresión. Existen diferentes formas de realizar el procedimiento y las técnicas pueden cambiar a medida que los expertos aprenden más sobre las formas más efectivas de llevar a cabo los tratamientos.

Riesgos: La EMT repetitiva es una forma no invasiva de estimulación cerebral que se emplea para la depresión. A diferencia de la estimulación del nervio vago o la estimulación cerebral profunda, la EMTr no requiere cirugía o implante de electrodos. Y, a diferencia de la terapia electroconvulsiva (TEC), la EMTr no causa convulsiones ni requiere sedación con anestesia.

Resultados: Si la estimulación magnética transcraneal repetitiva resulta efectiva para ti, es posible que tus síntomas de depresión mejoren o desaparezcan completamente. El alivio de los síntomas puede llegar después de unas pocas semanas de tratamiento.

La eficacia de la estimulación magnética transcraneal repetitiva puede aumentar a medida que los investigadores aprenden más sobre las técnicas, la cantidad de estímulos que se necesitan y los mejores lugares para estimular el cerebro.

Tratamiento continuo 

Después de que finalicen las series de tratamiento de la estimulación magnética transcraneal repetitiva (EMTr), la atención normal para la depresión, como medicamentos y psicoterapia, puede recomendarse como tratamiento continuado.

Sin embargo, si tu depresión aumenta con EMTr y luego tienes otro episodio con síntomas, tu tratamiento de EMTr se puede repetir. Esto se denomina reinducción. Algunas compañías de seguros cubren las reinducciones.

Si tus síntomas mejoran con EMTr, habla con el médico sobre la continuidad o el mantenimiento de las opciones de tratamiento.

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¿Cuáles son los déficits neurológicos de los niños?

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¿Cuáles son los déficits neurológicos de los niños?

¿Te has preguntado alguna vez qué déficits neurológicos ve el neuropediatra? El espectro de trastornos neurológicos de los niños es muy amplio, abarca desde diferentes síndromes epilépticos hasta malformaciones congénitas. Te explicaremos cuáles son los déficits neurológicos que pueden tener los niños, cómo se manifiestan y cómo tratarlos.

Identificarlos y buscar atención médica de manera oportuna es indispensable para lograr un mejor grado de recuperación cuando se presenta algún trastorno del desarrollo o cualquier problema del sistema nervioso.

En Neurocenter tenemos la certeza de que con nuestra propuesta alternativa de atención y nuestra robusta comunidad de profesionales y especialistas en neurología podemos detener las pérdidas y ayudarte a ganar todo aquello que, quien nos busca, requiere para tener una vida plena.

Desarrollo neurológico normal del niño

Antes de hablar de los diferentes trastornos neurológicos, comencemos por explicar cómo se forma el sistema nervioso. Éste va tomando forma desde las primeras semanas del embrión a partir de la placa neural, la cual conforme pasan las semanas dará lugar a lo que conocemos como cerebro, tronco encefálico y médula espinal.

El desarrollo del sistema nervioso no se detiene ahí, sino que continúa creciendo de manera muy importante en los primeros años de vida, que es cuando aprendemos a comunicarnos y habilidades motrices como caminar o agarrar cosas, llegando a un desarrollo del 80% a los 5 años de vida.

Problemas neurológicos más habituales en la infancia

Hay muchas razones por las cuales puede ser necesario llevar a tu niño a consultar con el neurólogo pediatra, desde problemas neurológicos congénitos como espina bífida, secuelas por hipoxia al nacer hasta epilepsia, secuelas neurológicas por meningitis o retraso del neurodesarrollo. 

Retraso psicomotor

Es uno de los principales motivos de consulta que ve el neurólogo infantil. ¿Cómo nos daremos cuenta de que un niño tiene retraso psicomotor? principalmente al notar que el niño logra realizar ciertas actividades mucho tiempo después que los niños promedio. Las causas del retraso psicomotor son muchas.

Entre las comunes se encuentran: hipoxia al nacer, es decir, que al momento del nacimiento al bebé le haya faltado oxígeno, causando daño en el cerebro. Otras causas comunes son secuelas de infecciones como meningitis o síndromes epilépticos.

En algunas ocasiones, según la causa del retraso psicomotor, se puede requerir de tratamiento farmacológico. Sin embargo, el principal tratamiento se basa en terapia de rehabilitación. Ésta irá enfocada según el déficit o alteración que tenga el niño, requiriendo terapia de lenguaje, terapia física, terapia psicológica, etc.

Para determinar el mejor tratamiento según el caso, es necesario acudir con el neuropediatra para que realice una valoración neurológica completa, y así determinar el tratamiento ideal.

Epilepsia

Existen muchos tipos de epilepsia que pueden presentarse desde la infancia, algunos tipos aparecen desde bebés y se quitan con el tiempo mientras que otros permanecen para toda la vida. El espectro de las manifestaciones de la epilepsia en niños es muy variable.

Hay tipos de epilepsia que involucran sólo el movimiento anormal de una o varias extremidades sin alterar el estado de alerta, por el contrario, hay otro tipo de epilepsia que se manifiesta como desconexión con el medio sin presentar trastornos motores (crisis de ausencia).

En cambio, hay síndromes epilépticos de la infancia que son de difícil control, con múltiples episodios en el día a pesar de estar con el tratamiento correcto, además de presentar otras manifestaciones como retraso psicomotor. Al ser un padecimiento tan variable, es importante que ante la sospecha de algún movimiento anormal o inatención al medio, se acuda a consultar con un neurólogo pediatra para descartar epilepsia.

El tratamiento de la epilepsia se basa principalmente en fármacos antiepilépticos que ayudarán a prevenir nuevas crisis convulsivas. En caso de presentar persistencia de las crisis habrá que acudir a urgencias de algún hospital para recibir tratamiento intravenoso y revalorar los medicamentos necesarios para seguir previniendo nuevas crisis.

 

Déficit de atención e hiperactividad (TDAH)

Este es un trastorno que muchas veces pasa desapercibido al ser confundido con chiflazon, actitud del niño o ser tomado como un berrinche. Se trata de un trastorno común que afecta a muchos niños tanto en el aspecto interpersonal (especialmente familiar), escolar, intrapersonal, y al crecer, en el ámbito laboral.

Son niños que muchas veces no tienen un adecuado desempeño escolar y se la pasan regañados por hacer travesuras. Es importante reconocer que estos niños tienen un trastorno que los vuelve impulsivos, inatentos e hiperactivos, todo esto en contra de su voluntad. 

Sin embargo, es un padecimiento que puede ser tratado exitosamente. Con ayuda de un neurólogo pediatra que indique el tratamiento farmacológico ideal para el paciente, así como sesiones de terapia psicológica, un niño con déficit de atención puede salir adelante de forma exitosa en la escuela, tener adecuadas relaciones interpersonales y llegar a tener una vida laboral normal.

 

Traumatismo craneoencefálico

Los golpes a la cabeza pueden llegar a causar importante daño y secuelas neurológicas. Dependiendo del mecanismo de lesión, es decir, cómo, con qué y a qué intensidad se realizó la lesión, y dependiendo también del área de la cabeza en donde ocurrió el daño, son las manifestaciones que tendrá el paciente. No es la misma lesión aquella que es causada por un accidente automovilístico a una elevada velocidad, que la que ocurre por golpes en la cabeza en algún deporte.

Con una adecuada valoración neurológica por un especialista, se podrá identificar todos aquellos déficits secundarios al traumatismo. Al identificarlos se podrá establecer la terapia de rehabilitación física necesaria.

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