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¿Cómo ayudar a un niño deprimido?

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¿Cómo ayudar a un niño deprimido?

La depresión es la enfermedad psiquiátrica más frecuente, alrededor de un 20% de la población en general llegará a padecer de un estado depresivo el cual se puede presentar a cualquier edad, incluida la infancia, por ello es importante identificar a un niño deprimido para ofrecerle ayuda de manera oportuna.

La depresión se caracteriza por presentar una tristeza profunda o sensación de desesperanza, y en el caso de la población infantil los síntomas se presentan de acuerdo a su etapa de desarrollo, los cuales pueden ser trastorno de conducta, deterioro escolar, quejas somáticas (dolor de estómago, dolor de cabeza) y sensación de tristeza, desesperanza o irritabilidad.

En Neurocenter tenemos la certeza de que sólo con una atención integral y multidisciplinaria que incluya a especialistas es neuropediatría, neuropsicología, terapeutas e incluso la realización de estudios neurológicos, es como se pueden ofrecer soluciones que ayuden a los pacientes a dejar de perder y empezar a ganar.

Depresión infantil: ¿Por qué los niños se deprimen?

En la depresión de la infancia y la adolescencia juegan un papel sumamente importante en su aparición los factores psicosociales: 

La familia: El niño cuando más pequeño es más depende de su ambiente familiar para cubrir sus necesidades siendo la familia un epicentro de su desarrollo mediante la falta de afectividad, exceso de crítica, divorcio, violencia intrafamiliar y demás experiencias estresantes intensas.  

El colegio: El estresante suele derivar de un nivel de enseñanza muy estricto y de alto grado de exigencia así como la socialización y el bullying.

Contexto social: Las bajas condiciones económicas y culturales pueden afectar negativamente al niño favoreciendo el refuerzo negativo de experiencias en relación a sus logros y futuro.

Por otro lado la afectación neurobiológica de la depresión suele estar dictaminada por  un problema de neurotransmisores como lo son la serotonina, la noradrenalina y el cortisol los cuales tienen como una de sus múltiples funciones la regulación de emociones positivas.

El diagnóstico de la depresión en el infante : Un Arte médico

Como se mencionó con anterioridad, los siguientes síntomas deben de estar presente como mínimo 2 semanas para que el diagnóstico de depresión pueda ser certero basado en escalas interrogativas estandarizadas por las instituciones de salud mental. 

5  de los siguientes síntomas con una duración mínima de 2 semanas pueden hacer diagnóstico de depresión.

  • Disminución de la concentración y la memoria con invasión de pensamientos de tristeza  
  • Humor triste, irritable o inestable, Ansiedad de separación.
  • Pensamientos de predominio de dolor, culpa, inutilidad, ideas hipocondriacas, delirantes o pensamiento suicida.
  • Alteración en  sus intereses y motivaciones.
  • Aumento o disminución del funcionamiento motor.
  • Alteraciones del sueño y apetito
  • Bajo autoestima y autoconcepto 

la sintomatología de la depresión infantil cuenta con un par de peculiaridades como:

  • La frecuente expresión somática como único síntoma ( dolor de cabeza o estómago). 
  • El motivo de consulta suele ser distinto a la depresión ya que los niños no se quejan de ella y los padres se centran en el fracaso escolar o dolores específicos.

En los adolescentes entre 12 y 18 años suele predominar lo siguiente:

  • Hay menos insomnio terminal.
  • Más conductas suicidas.
  • Menos anorexia.
  • Menos quejas somáticas.
  • Más sentimiento de culpa.
  • Riesgo de adicciones a sustancias ilícitas.

¿Cómo ayudar a un niño deprimido? : El reto terapéutico.

El tratamiento para la depresión suele ser combinado con fármacos antidepresivos como los inhibidores de la recaptura de serotonina (sertralina, fluoxetina etc)  así como terapia realizada por un especialista en psicología infantil o neuropsicología.

El tratamiento requiere intervención psicoterapéutica con los padres y con el niño. Se hace necesario, en muchos casos, la colaboración entre diversos profesionales dentro de Salud Mental (psicólogo, psiquiatra, trabajador social,etc) y con otras instituciones relacionadas con el paciente (colegios, centros de ocio, servicios sociales, etc).

La integración o combinación de variables técnicas procedentes de terapia cognitivo-conductual, terapia interpersonal, psicoterapia dinámica y otras psicoterapias, pueden ser beneficiosas para el paciente (según la Academia Americana de Psiquiatría del Niño y Adolescente).

La intervención sobre el niño, buscará reducir aquellos factores de riesgo existentes (autoconcepto bajo previo a la depresión, déficit en habilidades sociales, sentimientos de indefensión, inseguridad) ya sea de modo individual o grupal, lúdico o no, dependiendo de la edad del niño.

La integración de la familia en el tratamiento es crucial. Dado que los factores familiares son de gran importancia en la génesis de la depresión, se hace necesaria la intervención sobre aquellos aspectos más preocupantes. Se puede actuar aportando a los padres orientaciones psicoeducativas o proponiendo una terapia familiar estructurada.

La intervención temprana puede evitar el desarrollo de comorbilidad psiquiátrica; por ejemplo, la depresión, a menudo, precede al inicio en el abuso de sustancias. aunado a esto, al realizar una intervención temprana y oportuna se puede disminuir el riesgo más temido de la depresión : EL SUICIDIO.

En Neurocenter sabemos que juntos podemos lograr que nuestros pacientes recuperen las sonrisas, los paseos, las charlas, los abrazos, su independencia o su movilidad.

Estamos plenamente convencidos que con nuestra propuesta alternativa de atención, nuestra constante búsqueda de innovación y nuestra robusta comunidad de profesionales podemos detener las pérdidas y ayudarte a ganar fuerza, a hilar palabras, a dar pasos, a hacer guiños, a pasar bocados, a adquirir firmeza, confianza y todo aquello que, quien nos busca, requiere para tener una vida plena. 

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Cómo detectar trastornos del lenguaje en niños

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Cómo detectar trastornos del lenguaje en niños

Muchas veces sucede que no nos damos cuenta a tiempo cuando un niño tiene algún trastorno del lenguaje, principalmente en la infancia temprana. Y esto nos puede suceder como padres, tíos, abuelos o maestros del niño. Es fundamental poder detectar cuando el niño está pasando por esto ya que puede interferir con su aprendizaje.

En Neurocenter queremos explicarte qué trastornos del lenguaje existen, cómo podemos detectarlos a tiempo y qué podemos hacer para tratarlos de manera integral y multidisciplinaria de la mano de un neurólogo pediatra y un neuropsicólogo.

Aquí tenemos la certeza de que sólo desafiando las metodologías tradicionales de atención neurológica podemos lograr que nuestros pacientes recuperen y alcancen una mejor calidad de vida.

Causas de trastornos del lenguaje en la infancia y factores de riesgo

Para poder identificar a estos niños primero hay que saber cuáles son los factores de riesgo que pueden predisponerlo a un trastorno en el desarrollo del lenguaje.

  • Problemas pre o perinatales. Es decir, padecimientos que haya tenido la madre en el embarazo como alguna infección, un nacimiento prematuro, problemas durante el nacimiento como un parto complicado o bajo peso al nacer.
  • Malformaciones faciales. Ya sea por paladar hendido o alguna malformación de la boca, nariz o garganta. Debido a que se requiere toda esta estructura íntegra para un adecuado lenguaje, al haber una alteración en alguna de estas regiones no permite una adecuada transmisión de la voz, ocasionando que el lenguaje en ocasiones no sea del todo comprensible.
  • Genética y antecedentes familiares. Hay una mayor probabilidad de que un niño tenga algún trastorno del lenguaje si alguno de los padres, abuelos o tíos también presentaron este problema. Casi siempre en estos casos se asocia a algún padecimiento genético.
  • Alteraciones de la audición. Muchas veces cuando un niño tiene algún problema para escuchar, se asocia a la vez con un trastorno de la comunicación. Estas alteraciones de la audición también pueden asociarse a problemas perinatales o a infecciones en la infancia temprana, especialmente otitis y meningitis.
  • Malos hábitos de succión. En ocasiones ocurre que bebés que usaron un chupón o se chupaban el dedo por mucho tiempo presenten alguna anomalía en la estructura de los dientes, ocasionando que el habla sea diferente por una inadecuada posición de los dientes, además de alterar los músculos de la boca y reducir el reconocimiento oral e incluso habilidades oro-motoras.
  • Depresión y otros problemas psicológicos y psiquiátricos. En el caso de niños que padecen de depresión o algún otro problema psicológico o psiquiátrico, puede haber además una alteración del lenguaje, ya sea como parte de las características de ese padecimiento, o por no querer comunicarse, enlenteciendo el proceso de desarrollo del lenguaje. Algunos ejemplos son: deficiencia intelectual, déficit de atención e hiperactividad, trastornos del espectro autista, síndrome de Asperger o algún tipo de epilepsia.


Dependiendo de cuál sea el trastorno específico del lenguaje será la manifestación del trastorno del lenguaje, afectando la voz, fluidez, articulación de las palabras o problemas de comprensión de lo que escucha. Pudiendo ser un trastorno del lenguaje receptivo, expresivo o mixto.

Impacto en la vida del niño

¿Por qué es importante poder detectar estos trastornos del lenguaje y tratarlos a tiempo? El que un niño no pueda comunicarse correctamente tiene un gran impacto en su calidad de vida, comenzando por su desarrollo. Sin una adecuada comunicación, el niño no tendrá un adecuado desempeño escolar ni buenas relaciones interpersonales, llegando afectar también de manera importante su autoestima. Llegando a ser un problema que va más allá de un retraso del lenguaje.

¿Cómo podemos detectarlo?

Una de las formas de darnos cuenta de estos trastornos del lenguaje comienza con un retraso en decir las primeras palabras, o que a pesar de que ya se comunica, no puede decir una frase entera coherente en comparación con otros niños de su misma edad. Otra forma bastante común es ver que el niño no tiene un adecuado desempeño escolar, llegando a pensar que es por falta de interés o algún otro problema, cuando en realidad es porque el niño tiene dificultad para entender lo que se le explica o no puede expresarse adecuadamente.

Terapia del lenguaje

Para mejorar un trastorno del lenguaje se requiere terapia, como una rehabilitación física. El objetivo de la terapia varía mucho según el tipo del trastorno del lenguaje, las áreas afectadas, la severidad y que es lo que lo haya causado. Pueden ser desde ejercicios fonéticos hasta requerir además un apoyo auditivo. Por lo que es importante que ante la sospecha de un trastorno del lenguaje se acuda con neurólogo pediatra para que pueda identificar este trastorno y qué lo está causando, de esta manera se establecerá la terapia específica que requiere y poder ayudarlo de la manera más completa posible.

Estamos plenamente convencidos que con nuestra propuesta alternativa de atención y nuestra robusta comunidad de profesionales podemos detener las pérdidas y ayudarte a ganar. Agenda tu cita, nosotros nos encargamos del resto.

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Lo que una persona con esclerosis múltiple quiere que sepas

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Lo que una persona con esclerosis múltiple quiere que sepas

Mi nombre es Delia, tengo 30 años y hace 5 años me diagnosticaron con esclerosis múltiple. Desde que presenté los primeros síntomas y me dieron el diagnóstico, mi vida cambió de manera muy importante, inicialmente fue como una tormenta de información y miedo, pero con el tiempo aprendí que no es algo fatal, que esta enfermedad no me define y que se puede llevar una vida completamente normal.

Te contaré acerca de todo lo que aprendí de la esclerosis múltiple, cómo enfrentarlo como un nuevo diagnóstico y cómo llevar un adecuado control de la enfermedad.

Todo esto lo aprendí con el paso del tiempo, conforme fui recibiendo atención médica y conocí más sobre mi enfermedad. No siempre fue así, pues al inicio los médicos que me atendieron no fueron los adecuados.

Fue hasta que llegué a Neurocenter, que me atendió un neurólogo clínico, me diagnosticaron correctamente, me hicieron estudios e incluso me empezaron a dar un tratamiento, cuando comprendí que puedo llevar una vida normal, y que mientras entienda mi enfermedad, puedo controlarla.

¿Cómo empezó mi esclerosis múltiple?

Yo tenía 25 años, y ya llevaban 2 semanas que sentía un hormigueo y debilidad en mi brazo y pierna derecha. Me había pasado también hace 6 meses pero no le di importancia, solo que en esta ocasión me preocupé y decidí acudir a consultar con el neurólogo. En la consulta me preguntaron muchas cosas muy específicas acerca de los síntomas que me trajeron a la consulta, seguidos de una exploración neurológica muy completa en donde checaron como estaba mi sensibilidad y fuerza. 

El Dr especialista me pidió una resonancia magnética con contraste para ver mi cerebro, me la hice inmediatamente al día siguiente, me preocupaba que fuera a ser algo malo. Le llevé el estudio al consultorio para que me dijera que tenía y fue cuando el Dr me explicó que se trataba de una enfermedad autoinmune llamada: Esclerosis Múltiple. Sólo había escuchado de esa enfermedad un par de veces en mi vida pero nunca supe en qué consistía realmente, menos llegué a pensar que me fuera a pasar a mi. El Dr me dijo que necesitaba internarme en el hospital para poder administrarme un medicamento por la vena y realizar más estudios. Me llené de miedo y tenía muchas dudas, pero yo solo quería curarme e irme a casa con mi familia, así que ese mismo día fui al hospital.

Mi estancia en el hospital fue de solo 5 días y el Dr me dió seguimiento en la consulta, en donde 2 semanas después me indicó un medicamento que tenía que estar tomando todos los días durante el resto de mi vida, además de aclararme todas las dudas que tenía.

Una enfermedad autoinmune

En cuanto me dieron el diagnóstico lo primero que hice fue buscarlo en internet, una pésima idea. El internet te llena de más miedo y solo te quedas con más dudas, por lo que el primer consejo que te daré es: aclara todas tus dudas con el especialista, él es quien lleva muchos años de su vida preparándose y estudiando estas enfermedades. El neurólogo me explicó que la esclerosis múltiple es una enfermedad autoinmune, es decir, que mi propio cuerpo produce unos anticuerpos que ataca la vaina de mielina de mi sistema nervioso, y que dependiendo de qué parte del cerebro tenga estas lesiones son los síntomas que se van a presentar. Incluso me dijo que muy probablemente eso también fue lo que pasó hace 6 meses que sentí lo mismo.

Aprendí que el diagnóstico se realiza con los datos clínicos, es decir, los síntomas que tenga la persona, con las lesiones en el sistema nervioso que se observan en la resonancia, descartando otras enfermedades y en algunas ocasiones con una punción lumbar.

Tratamiento de la esclerosis múltiple

Cada vez que vuelven a presentarse los síntomas de la esclerosis múltiple se le conoce como brote, y cada vez que ocurre se requiere administrar un medicamento por la vena para bajar la inflamación en estas lesiones del sistema nervioso, por lo que es necesario internarse en el hospital, casi siempre por muy poco tiempo. 

La idea del tratamiento no es solo desinflamar las lesiones cada vez que se presenten, sino prevenirlas, ya que cada vez que ocurren estas lesiones pueden quedar síntomas residuales, y al acumularse llegan a afectar de manera muy importante la calidad de vida de la persona. La manera de prevenirlas es sencilla, consiste principalmente en tomar un medicamento todos los días, estos medicamentos se conocen como biológicos y se encargan modular la actividad autoinmune, así ya no se producen los anticuerpos causantes de los síntomas.

No existe una cura de la esclerosis múltiple, pero es una enfermedad que puede controlarse perfectamente siguiendo las indicaciones del médico especialista. Si llegan a quedar secuelas de los síntomas pueden quitarse con fisioterapia neurológica. Así que de paciente a paciente, no tengas miedo. Es una enfermedad tratable con la que se puede vivir sin que afecte tu calidad de vida.

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Causas neurológicas de fracaso escolar

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Causas neurológicas de fracaso escolar

Cuando se habla de fracaso escolar se culpa a los padres, a los maestros, pero principalmente a los niños, sin embargo hay que comprender que el fracaso escolar no solamente es una cuestión personal, pues realmente nos encontramos ante una problemática social que, en algunos casos, puede tener su raíz en cuestiones neurológicas.

Por causas neurológicas nos referimos, por ejemplo, a problemas de aprendizaje como dislexia, trastornos del desarrollo, trastornos de déficit de atención, alguna discapacidad o trastornos en el estado de ánimo, pero ¿qué es en sí, el fracaso escolar?

El fracaso escolar es un término complejo y difícil de explicar, ya que su significado depende de cada cultura y situación social, pero se puede entender como la dificultad o incapacidad que tiene un estudiante para lograr los objetivos académicos establecidos.

En Neurocenter, como centro especializado en atención neurológica queremos ofrecer soluciones para todas las problemáticas que nuestra rama de estudio puede presentar. Por ello, contamos con una robusta comunidad de especialistas que pueden detectar y tratar, incluso, el fracaso escolar.

Cómo identificar el fracaso escolar

Al hablar de fracaso escolar, la manera más común de identificarlo es con las bajas calificaciones escolares. Sin embargo, los padres, en apoyo con los maestros también pueden notar que el estudiante avanza a un ritmo más lento o presenta dificultad en alguna materia en específico, ya sea en lectura, comprensión o cálculo, o tiene la necesidad de repetir más de la cuenta las instrucciones para poder terminar la actividad.

La importancia de la detección temprana tiene dos objetivos principales. El primero es, de manera concreta, eliminar los factores que influyen en el estudiante para de esta manera mejorar el rendimiento académico.

El segundo recae en evitar las consecuencias del mismo, las cuales pueden incluir desde baja autoestima y depresión, hasta el abandono escolar. Éste último concepto se refiere al no continuar la educación básica (primaria y secundaria), y es fuente de preocupación a nivel social en México.

Causas del fracaso escolar

El fracaso escolar no puede ser explicado como una causa única, su origen generalmente depende de un conjunto de factores influyentes que incluyen a factores propios del estudiante, factores socioculturales y factores del sistema educativo.

En cuanto a los factores propios del estudiante se pueden encontrar los siguientes.

  • Problemas de aprendizaje. Es uno de los factores que más preocupan a los padres y maestros. En este campo pueden existir causas médicas como dislexia. También pueden existir trastornos del neurodesarrollo o situaciones como el TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad). La importancia de detectarlos a tiempo radica en que generalmente suelen ser causas que pueden atenderse a tiempo, resolverse, y dependiendo cada situación, se pueden adaptar los métodos de aprendizaje y de evaluación para cada problema detectado.
  • Discapacidad, principalmente visual o auditiva. En ocasiones el problema radica en la dificultad para escuchar qué es lo que dice el profesor o ver las letras de manera correcta. Contrario a lo que parece, puede ser difícil de detectar, ya que en muchas ocasiones la vergüenza impide que el estudiante manifieste su problema de manera fácil.
  • Trastornos del estado de ánimo. La depresión, ansiedad, el miedo a socializar por ejemplo, son trastornos comunes en la infancia y aumentan en porcentaje al llegar a la adolescencia. Pueden ser causa o consecuencia del fracaso escolar. En muchas ocasiones pueden cursar con síntomas muy sutiles que no siempre son fáciles de reconocer. A veces solo puede manifestarse como retracción social, falta o aumento de apetito, falta de interés por actividades que antes le gustaban, bajas calificaciones o mal comportamiento.
  • Bullying. Una causa que cada vez ha recibido más atención y generalmente se relaciona con trastornos del estado de ánimo es el abuso escolar. Es importante interrogar sobre el mismo, ya que el detectarlo a tiempo puede evitar los problemas de seguridad que esto conlleva. Hay que entender que no siempre es fácil para el estudiante externarlo, ya sea por amenazas o vergüenza. Una manera de detectarlo es el miedo o ansiedad a la hora de ir a la escuela. 
  • Otro tipo de situaciones propias del estudiante dependen mucho del contexto y edad de cada paciente. Las adicciones, el cansancio, la poca motivación, son algunos de ellos.

 

Respecto a las implicaciones socioculturales se encuentran factores indirectos que el estudiante puede enfrentar en su día a día y que pueden interferir con su capacidad de aprendizaje. Los más comunes provienen del núcleo familiar, como problemas o divorcio de los padres o situaciones económicas que implican preocupación o la necesidad de trabajar además del estudio. 

Por último, existen los problemas asociados al sistema educativo al que se encuentra sometido el niño. Aquí pueden tener lugar situaciones como tareas excesivas, métodos de enseñanza obsoletos, formas de evaluación rigurosas o maestros intimidantes, por mencionar alguno.

Diagnóstico y tratamiento

Una vez que existe la sospecha de algún problema de aprendizaje o fracaso escolar, es importante la orientación por un profesional. En este caso, el neurólogo pediatra es el especialista de elección, pues su formación profesional permite la detección del problema y la identificación de la causa o causas que están influyendo en el estudiante, tras una serie de evaluaciones o en caso necesario, estudios dirigidos a la sospecha diagnóstica. Además, el abordaje por el especialista permite detectar si existe la necesidad de trabajar en conjunto con psicólogos, maestros particulares, o terapeutas, para brindar un enfoque más individualizado.

El tratamiento depende del origen del problema. El especialista en neuropediatría en conjunto con otros especialistas, determina qué tipo de ejercicios o terapia se adaptan más a las necesidades del estudiante. Además, se encarga de utilizar métodos especializados de evaluación y retroalimentación para conocer los avances.

Tipos de fracaso escolar

El fracaso escolar puede ser:

  • Primario: cuando sucede desde los primeros años de educación, es decir, existen bajas notas desde que el estudiante es expuesto a los sistemas educativos.
  • Secundario: Cuando en los primeros años de escolaridad el aprendizaje y los resultados en las evaluaciones fueron buenos, pero después empiezan a bajar en rendimiento.
  • Circunstancial: Cuando existe una situación que se puede identificar, casi siempre existe un “antes y un después de la misma”, y una vez solucionada, el rendimiento suele mejorar.
  • Habitual: Generalmente los problemas académicos son comunes en el niño, en muchas ocasiones no es tan fácil encontrar el factor que lo está condicionando, y al ser una situación “común” en él, es fácil caer en la falsa idea de que está “por debajo del nivel” y caer en problemas de baja autoestima.

 

En Neurocenter tenemos la certeza de que sólo desafiando las metodologías tradicionales de atención neurológica podemos lograr que nuestros pacientes recuperen su tranquilidad y calidad de vida. Estamos plenamente convencidos que con nuestra propuesta alternativa de atención  podemos detener las pérdidas y ayudarte a ganar.

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¿Cómo vive un adulto con autismo?

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¿Cómo vive un adulto con autismo?

Los trastornos del espectro autista (TEA) son un grupo de alteraciones del neurodesarrollo que inician en la infancia. Sabemos cómo se presenta en niños, pero ¿qué pasa cuando ese niño se convierte en adulto? ¿Cómo cambia la vida de un adulto cuando tiene autismo?

Primero hay que recordar que el autismo no es una enfermedad, sino un trastorno del neurodesarrollo que tiene una presentación clínica muy variable que va cambiando a lo largo de la vida. Puede ser más limitante en unas personas que en otras y esto depende de muchas cosas, desde la forma de presentación clínica, hasta las terapias neuropsicológicas  que haya tenido y la red de apoyo con la que cuente.

Por ello es que en Neurocenter buscamos desafiar las metodologías tradicionales de atención neurológica que se brindan en los sistemas de salud convencionales, para lograr que nuestros pacientes recuperen sus sonrisas, charlas, su independencia o su movilidad.

Aquellas personas con predominio de características “no-sociales” como movimientos estereotipados y limitación estricta de intereses tienden a tener una presentación menos severa durante su crecimiento. Mientras que las personas con características obsesivo-compulsivas suelen tener este aspecto prevalente dentro de su cuadro clínico.

Respecto a las características sociales, se ha reportado que tanto el lenguaje expresivo como receptivo suele mejorar con la edad, aunque éste sea monótono, poco expresivo con poco o nulo contacto visual, suelen tener un tema de conversación limitado o repetitivo por sus intereses limitados, dificultad para cambiar su atención a algo más, no pueden identificar el sarcasmo o emociones en la persona con la que habla, en ocasiones se percibe una falta de empatía y alta tendencia a la sistematización de las relaciones. Llama la atención que las mujeres tienen estas características menos marcadas que los hombres durante la adultez.

Autismo y salud mental

Muchas de las personas con TEA tienen además alguna enfermedad psiquiátrica que se sobrelapa con algunas características del autismo, complicando a veces su detección en esta población, además de que se pueden manifestar de forma atípica como autolesiones, irritabilidad, agresión y movimientos o comportamientos bizarros.

Las enfermedades psiquiátricas que pueden presentar son: esquizofrenia, depresión, trastorno bipolar, ansiedad y trastornos de la personalidad, por lo que será muy importante saber identificarlas a tiempo para que puedan ser tratadas.

Terapia neuropsicológica

Dependiendo del subtipo y severidad de la presentación del trastorno del espectro autista, aproximadamente el 2-15% de las personas alcanzan un nivel funcional similar al resto de la población y pueden levar una vida diaria normal, especialmente aquellas personas que estuvieron recibiendo un programa de rehabilitación neuropsicológica desde la infancia temprana, ayudándoles a tener una vida más funcional e independiente.

Estas terapias se enfocan en mejorar la interacción social. Se les enseña a reconocer el lenguaje no verbal, a mejorar la comunicación, empatía, mejorar la aversión al contacto físico y saber cómo utilizar ese alto interés en algo para aprovecharlo en la escuela o trabajo.

Tratamiento farmacológico

En algunos casos será necesario recurrir a algún fármaco para síntomas como depresión, agresividad e impulsividad, ya sea como parte de la presentación clínica del mismo trastorno del espectro autista o como una comorbilidad como depresión, esquizofrenia o trastorno bipolar. Estos fármacos pueden ser antidepresivos, estabilizadores del ánimo o antipsicóticos. No todas las personas requieren de fármacos. Es importante tener un seguimiento con un médico especialista en el área para llevar control de los fármacos en caso de ser necesarios.

Autismo en adultos

Actualmente estudios dicen que aproximadamente la mitad de las personas adultas con autismo viven aún con sus padres, el resto pudo trabajar teniendo un ingreso suficiente para ser independientes y poder valerse por sí mismos. Las personas que estuvieron recibiendo terapia desde niños y con mayor coeficiente intelectual son quienes tienen mejor pronóstico funcional. Es por esto por lo que es muy importante un diagnóstico temprano y recibir terapia neuropsicológica desde la niñez, de esta manera preparemos personas autosuficientes e independientes.

Estamos convencidos que con nuestra propuesta alternativa de atención y nuestra robusta comunidad de profesionales de la salud podemos detener las pérdidas y ayudarte a ganar. 

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¿Puedes detectar un retraso en el desarrollo psicomotor de tu hijo?

Neuropediatría

¿Puedes detectar un retraso en el desarrollo psicomotor de tu hijo?

¿Te has preguntado alguna vez cómo debe crecer y desarrollarse un niño normalmente? Para medir si existe un retraso en el desarrollo psicomotor de un niño, dentro de la neuropediatría se consideran diversos hitos que el menor debe alcanzar en ciertos periodos de tiempo.

En Neurocenter queremos que conozcas algunos de ellos para que tengas información que t ayude a detectar si existe algún retraso y que así podamos tratarlo a tiempo.

Además, como centro especializado en padecimientos y trastornos neurológicos te ofrecemos una atención integral y multidisciplinaria, pues contamos con una robusta comunidad de profesionales y herramientas que nos ayudan a detener tus pérdidas y ayudarte a ganar.

En el siguiente texto te explicaremos cuáles son los hitos del desarrollo, qué trastornos del desarrollo psicomotor existen, cómo detectarlos y cuál es el tratamiento adecuado.

Hitos del desarrollo

Los hitos del desarrollo son las habilidades motrices finas y gruesas, sociales y del lenguaje que se aprenden en los primeros años de vida. Hay una edad exacta para la cual los niños deben haber logrado cierta habilidad, cuando transcurre más tiempo del esperado para poder aprender esa habilidad es cuando comienza a sospecharse de un retraso en el desarrollo psicomotor.

Pero, ¿cuáles son estos hitos del desarrollo de los que hablamos?

Existe una escala que utilizan los pediatras y neurólogos infantiles para poder evaluar el desarrollo psicomotor del niño: la escala de Denver. Esta escala divide los hitos en motor grueso, lenguaje, motor fino-adaptativo y personal-social; y están establecidas las diferentes habilidades que un niño de esa edad normalmente debería haber adquirido. Por ejemplo:

  • En los primeros 2 meses de vida: levantar la cabeza, vocalizar, sonrisa espontánea.
  • A los 4 meses: sostener la cabeza, rodar en la cama, reír, juntar las manos.
  • A los 6 meses: sentarse sin soporte, voltear al escuchar una voz, decir sílabas, alcanzar objetos, buscar un juguete, alimentarse.
  • Al primer año de vida: pararse por al menos 2 segundos, balbucear o decir las primeras palabras, meter un cubo en una taza, tomar de una taza, imitar actividades, saludar y despedirse.
  • A los 2 años: patear una pelota, correr, combinar palabras, apilar 6 cubos, lavarse los dientes con ayuda, usar un tenedor o cuchara, comienza a vestirse y lavarse las manos.

Trastornos del desarrollo y retraso psicomotor

Ahora que conocemos qué debe estar pudiendo hacer un niño a cierta edad, ¿qué pasa si el niño ya está en una edad más avanzada y no ha logrado poder realizar las actividades de acuerdo a su edad? Podríamos estar frente a un niños con trastorno del desarrollo o retraso psicomotor. Algunos de los trastornos del desarrollo más comunes son:

Deficiencia intelectual

Se define estadísticamente como el rendimiento cognitivo que está dos desviaciones estándar por debajo de la media (aproximadamente por debajo del percentil 3) de la población general, según lo medido en las pruebas de inteligencia estandarizadas. La deficiencia intelectual no es una enfermedad en sí, sino, una manifestación de una alteración que involucra el sistema nervioso.

Puede deberse a:

  • Alteraciones genéticas: Síndrome de Down, síndrome de X frágil, síndrome de Prader-Willi.
  • Infecciones de la madre o abuso de sustancias durante el embarazo
  • Privación (negligencia)
  • Complicaciones perinatales: prematurez, asfixia.
  • Malnutrición fetal
  • Trastornos metabólicos: enfermedad de Tay-Sachs, fenilcetonuria, enfermedad de Hunter.
  • Intoxicación ambiental, accidente o infecciones en la infancia temprana.

Parálisis cerebral

Se debe a lesiones en el cerebro, generalmente cuando aún está en formación. Esto puede deberse a prematurez, bajo peso o asfixia al nacer, malformaciones congénitas y enfermedades perinatales. Usualmente suele diagnosticarse en los primeros meses de vida durante las evaluaciones de control de niño sano al detectar que no ha alcanzado un hito del desarrollo de acuerdo a su edad.

Control de niño sano

Una de las mayores preocupaciones de los padres cuando sus hijos aún son niños chiquitos es si se están desarrollando adecuadamente. Una forma de poder detectar a tiempo un retraso en el desarrollo es llevar al niño con el pediatra a sus citas de control de niño sano, las cuáles deben realizar:

  • En los primeros 10 días de vida
  • Cada mes los primeros 4 meses
  • A los 6, 8, 12 y 18 meses
  • Cada año a partir de los 2 años

El pediatra lo revisará completamente, pudiendo detectar si el niño tiene alguna alteración genética, una posible infección o intoxicación.

Tratamiento en niños con retraso psicomotor

Los niños con algún retraso psicomotor requieren de una intervención multidisciplinaria:

  • Educación: ésta comienza desde chiquitos con una estimulación temprana, inicialmente en algún centro especializado, en donde además los papás podrán aprender de las terapias que se requieren y poder seguir con la estimulación en casa.
  • Psicológica: esto va dirigido a la familia del niño, tanto a los padres como a los hermanos, para poder aconsejarlos y buscar soluciones a los problemas.
  • Motora: es la terapia física en la que se le enseña al niño a caminar, coordinación mano-ojo y relación visuoespacial.
  • Sensitiva: se expone al niño a experiencias sensitivas táctiles y propioceptivas que permitan una respuesta motora adaptativa.
  • Lenguaje: ésta es mediante un foniatra o terapia del lenguaje. Siendo también importante evaluar la audición.
  • Social y ambiental: estimular la interacción con la familia.
  • Médico: muchos niños tienen además alguna condición médica que atender de manera especializada.

No todos los niños requieren una intervención en todos estos ámbitos ya que la presentación del retraso psicomotor varía mucho según la causa. Es necesario que el especialista en esta área establezca cuáles son los déficits y qué se requiere para mejorar el desarrollo del niño.

Si sospechas que tu niño presenta un retraso en el desarrollo psicomotor, acude a consulta con un neurólogo pediatra, es el especialista que mejor podrá detectar alguno de estos trastornos, y por lo tanto, establecer la mejor conducta terapéutica a seguir.

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¿Cómo eliminar los ronquidos para siempre?

Clínica del sueño

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